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DE LA NAVIDAD A LA CRUZ

La revelación dada por Dios a través de la Palabra es completa y perfecta para lo que fue develada. Leemos en Deuteronomio 29.29: “Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios; mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley.” Todo está en ella, todo lo que necesitamos aprender sobre nuestra relación con Dios y con el prójimo. De ella tomamos conocimiento sobre el corazón de Dios y cómo deben transformarse nuestros corazones para estar en sintonía fina con él.

 

Comencemos por recordar los tiempos más antiguos. La creación del universo y del hombre, hecha en forma breve, concisamente poética. ¿Dónde está el énfasis puesto en estos pasajes? No está en cómo fue creado todo sino en quién lo hizo todo: Dios, con el poder de su Palabra, y el polvo y soplo de vida para el hombre.

Así nos enseña el Antiguo Testamento, y el Nuevo lo confirma, después de proclamar que Cristo es la imagen del Dios invisible, y Colosenses 1.16, completa: “Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él.

También el poder del Espíritu Santo es presentado desde los comienzos: “y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas” (Génesis 1.2b). La conciencia del Dios trino se nos presenta en todo su esplendor.

 

A pesar de la caída del hombre por el pecado y la expulsión del Edén, Dios no lo abandonó a un destino incierto, inclusive hasta con la protección de Caín a fin de que la humanidad no desapareciera. Continuó con la búsqueda de un pagano, Abram -y luego su descendencia-, para bendecirlos en forma especial y crear un pueblo relacionado con él, y con un propósito aún mayor: una comunidad en donde el Hijo de Dios, nuestro Señor, se encarnara y sacrificara por amor al hombre.

 

Confirmamos a través de todo el A.T., la mano guiadora de Dios, cuidando el presente de su pueblo y señalando hacia el futuro, hacia la esperanza de la Cruz. Dios protegió a José, en sus tremendos sufrimientos hasta lograr el alto cargo en Egipto a fin de preservar la supervivencia de sus hijos. Atendió la designación de un hebreo criado y educado en la corte faraónica, Moisés, como líder extraordinario para obedecer a Dios y dirigir al pueblo en esos tiempos peregrinos. Dios se hizo nube y fuego ardiente en el cruce y la travesía del Mar Rojo y en el desierto.

 

Por las murmuraciones del pueblo aparecieron las serpientes que produjeron gran mortandad. Pero ante el arrepentimiento del pecador, elevando la mirada a la serpiente de metal levantada, la víctima sanaba. El mismo Jesús explica la simbología aplicada a su propia persona: “Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado,  para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” (Juan 3:14-15).

 

Después de Moisés designó a Josué, a los jueces y a los profetas, para liberación y dando palabra para esos tiempos y hacia el futuro. En ese mañana venturoso que señalaban, estaban anunciando la venida del Hijo. El profeta Isaías dio el quién en el Siervo sufriente; el profeta Miqueas, el dónde, en Belén, la “casa de pan”, (5.2), el profeta Daniel, el cuándo en la profecía de las setenta semanas (capítulo 9), el profeta Zacarías, el cómo, humildemente, cabalgando sobre un asno (9.9), etc. Hubo desobediencias y rebeliones manifiestas del pueblo elegido, encarcelaron, persiguieron, aserraron y mataron a aquellos videntes (Hebreos 11)  que señalaban el camino único para que se cumpliera la buena voluntad de Dios y su propósito de la venida del Mesías, Cristo, el Deseado, el Salvador: “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz (Isaías 9.6).

 

Por eso, hacemos nuestras las palabras del apóstol Pablo:

 

1 Timoteo 1.15-17: “Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero. Pero por esto fui recibido a misericordia, para que Jesucristo mostrase en mí el primero toda su clemencia, para ejemplo de los que habrían de creer en él para vida eterna. Por tanto, al Rey de los siglos, inmortal, invisible, al único y sabio Dios, sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.”

 

Y Jesús mismo confirma que en él se cumplen las profecías anunciadas:

 

Lucas 4.18-21: “El Espíritu del Señor está sobre mí,

Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres;

Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón;

A pregonar libertad a los cautivos,

Y vista a los ciegos;

A poner en libertad a los oprimidos;

A predicar el año agradable del Señor.

Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él. Y comenzó a decirles: “Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.”

 

Cristo, no tuvo a menos venir al mundo para lograr la salvación plena del pecador arrepentido. Él sufrió azotes, humillaciones, burlas, tormentos y la Cruz;  resucitando para nuestro beneficio a través de su gloria. El amor de Dios es ilimitado y su voluntad, buena agradable y perfecta.

 

Ya salvos, reconciliados con Dios, en y por Cristo, por medio de la Cruz, vivimos el gozo de su resurrección, y hemos heredado las promesas del A.T., perteneciendo por siempre a la familia del Padre, somos hijos amados en la casa del Padre.

 

Por eso exaltamos la Cruz y el nacimiento, la Navidad, ese tiempo señalado por toda la Escritura, para Cristo, la revelación completa, la encarnación de Dios mismo en Jesús, pleno de compasión, pasión, gracia y verdad. Y sostenemos con todo nuestro ser, espíritu, alma y cuerpo: Jesús y sólo Jesús es la Navidad y la Cruz, recordando con acción de gracias las palabras del ángel del Señor: “que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo, el Señor” (Lucas 2.11).

7 diciembre, 2017

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