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TARJETAS DE CREDITO ¿LAS TENGO O ME TIENEN?

En el país se está viviendo cierta reactivación en el consumo, por eso es importante tener en cuenta algunos principios que nunca están de más.

Hay muchas personas que han hecho de la tarjeta de crédito un medio de vida. Y como lo es también el dinero en efectivo o el cheque, la tarjeta es un instrumento de pago, y no es un medio de vida.
Lo primero que quiero decirte es que la tarjeta no aumenta el ingreso. Hay gente que me ha dicho:
-“Tengo que contarle una buena noticia: ¡me dieron la tarjeta de crédito!”
-“¿Qué festeja?”
-“¡Que tengo la tarjeta!”
-“Pero, ¿le aumentaron el sueldo?, ¿gana más que antes?”
-“No, pero tengo la tarjeta.”
La tarjeta de crédito no aumenta el ingreso. Lo que se gasta se paga, no es gratis. ¿Sabés por qué te digo esto? A veces al encontramos con un amigo le decimos:
-“¡Qué lindo saco que te compraste!”
–“Ah…, ¿te gusta?“
–“Sí… ¿cuánto te costó?“
–“No sé, lo pagué con la tarjeta” – (como si fuera gratis)
–“¿Cómo que no sabés cuánto te costó? ¿Te costó cien pesos, te costó doscientos pesos, estaba de oferta en veinte pesos…?
–“No sé. La verdad es que no sé cuanto lo pagué, pero lo pagué con la tarjeta” -(como si se lo hubieran regalado)
Quiero que me presten atención en esto, porque es un error muy frecuente. Si gasto con la tarjeta de crédito $100 en el mes de julio, de la plata que yo tenía para gastar en este mes debí haber separado $100 en un sobre. Entonces a fin de julio, cuando recibo el resumen, voy al sobre y –oh, casualidad– los $100 que indican el resumen, yo los tenía separados previamente. Entonces voy, lo pago, y en septiembre cuando cobro mi sueldo de agosto, cuento con todo el dinero para los gastos del mes. Si en septiembre no me pagan, tendría problemas para vivir ese mes, pero no para pagar lo gastado con la tarjeta en julio.
Ahora, ¿qué hace la gente habitualmente? Cuando cobran en septiembre y pagan lo que gastaron en julio, técnicamente están sobregirados un mes. ¿Cómo se llega a esto? Un mes se gastó el doble, se gastaron $500 en efectivo y $500 con tarjeta. Entonces, a partir de ahí, venimos sobregirados un mes. Si en julio gasto con la tarjeta $100 y en el mismo mes separo esa misma cantidad, en septiembre, cuando cobre, tendré en la mano todo el dinero necesario para el mes y la tarjeta totalmente cancelada. Entonces, en septiembre, decido si pago en efectivo o si pago con tarjeta. Ahora, si cuando cobro en septiembre, uso la plata para pagar lo que gasté en julio, estoy obligado a usar la tarjeta porque no tengo un peso en efectivo.
De esta forma sucede que yo no tengo al sistema, sino que el sistema me tiene a mí. Es decir, no manejo sobre las cosas que Dios me da, sino que las cosas me manejan a mí. Dios nos da las cosas para que nosotros las usemos y no para que ellas nos usen sobre nosotros. Uno debe pagar el resumen de la tarjeta con el dinero del mes en que se generó el gasto.
La tarjeta sirve como un instrumento de pago. Hay veces que pagamos más caras las cosas por no contar con efectivo, no habiendo hecho un uso adecuado de la misma.
La cuestión no pasa por lo que uno gane, sino por cómo lo administra. A veces hay que renunciar a la tarjeta de crédito. ¿Para qué tengo la tarjeta de crédito? Si salgo de vacaciones la llevo para que, ante cualquier imprevisto, pueda resolverlo. Si decido comprar un electrodoméstico, y es posible comprarlo en determinada cantidad de cuotas y sé que tengo la cuota presupuestada, entonces la utilizo.
Si no la sabe usar es necesario que aprenda. Si cree que no puede, ¡devuélvala!, es una cuestión de humildad. Si se da cuenta que gasta con la tarjeta y, además, en efectivo, ¡sáquesela de encima!
El secreto de la tarjeta de crédito es utilizarla como “tarjeta de débito”. Significa que si tengo plata en el sobre dispuesto para su uso, entonces gasto. Y si no tengo plata, no la uso.
La tarjeta de débito es así, cuando a uno se le acabó la plata en el Banco, le dicen: “¡No tiene fondos, sin saldo disponible!”. Entonces, a la tarjeta de crédito hay que usarla como si fuera de débito, no hay que financiarse, ni sacar crédito a través del Banco, hay que usarla como un instrumento de pago.
Yo decido si el mes que viene me voy a manejar en efectivo o si me voy a manejar con tarjeta, porque yo decido el uso de las cosas que Dios me da y no al revés.
La Biblia dice que “Dios, suplirá todo lo que nos falte conforme a sus riquezas”
¿Sabés quién va a suplir todo lo que te falte, conforme a sus riquezas? Ni American Express, ni Diners, ni Visa. Es Dios quien te lo dará.
No hay nadie que quiera lo mejor para tu vida más que Dios. Si te queda alguna duda, Él dio a Hijo Jesucristo para que el aquel que crea en El tenga una vida en abundancia. Dice la Biblia que si Dios no se negó a darnos a su propio Hijo, ¿cómo no nos va a dar juntamente con él todas, todas, todas las demás cosas? Dios puede y quiere dártelas, a su tiempo.

Cada domingo, a las 19 hs., oramos a Dios por nuestras necesidades económicas y su provisión. Sería un privilegio que nos acompañes. Te esperamos en Estados Unidos 1273.

20 septiembre, 2015

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