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Curso: EL ENGAÑO DEL OCULTISMO
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EL ENGAÑO DEL OCULTISMO

A. ¿Saben qué es el ocultismo?

 

El ocultismo comprende conocimientos y prácticas misteriosas, como la magia, la alquimia, la astrología, etc. que, desde la antigüedad, pretenden penetrar y dominar los secretos de la naturaleza. etc. Estos conocimientos también intentan desarrollar «poderes» latentes del ser humano. En sentido más amplio, es la dedicación al estudio de las ciencias ocultas.

De acuerdo a la Palabra de Dios, son prácticas satánicas. En el primer viaje misionero del apóstol Pablo y Bernabé, en la isla de Chipre, cuando llegan a la ciudad de Pafos, se enteran de que había un falso profeta llamado Barjesús, que era el consejero del gobernador. Cuando el apóstol Pablo lo miró a los ojos, le dijo: ”Tú, hijo del diablo, lleno de toda clase de engaño y fraude, y enemigo de todo lo bueno! ¿Nunca dejarás de distorsionar los caminos verdaderos del Señor?” (Hechos 13.10). Instantáneamente Dios hizo que se quedara ciego.

Dijo Jesús en el Evangelio de Juan 10:10: “Cuando el ladrón llega, se dedica a robar, matar y destruir. Yo he venido para que todos ustedes tengan vida, y para que la vivan plenamente”.

Las prácticas ocultistas le roban la felicidad a la gente, y terminan matando a las personas y destruyendo a las familias.

Además, muchos cultores de  estas prácticas lucran con la gente, robándoles el dinero y engañándolos.

Hay un ejemplo interesante en 2 Crónicas 18: Acab el rey de Israel y Josafat el rey de Judá eran parientes, y en un momento de la historia se reúnen para unir  fuerzas contra el rey Ramoot de Galaad. Josafat le dice a Acab que consulte previamente a Dios. Este llama a 400 profetas, y estos le dicen que tiene que ir a la guerra y que va a tener victoria. Estos profetas siempre le decían a Acab lo que él quería escuchar. Acab no llamaba al profeta Micaias porque este le decía lo que recibía de Dios y siempre era lo contrario a lo que el rey de Israel esperaba. Entonces lo manda a llamar a Micaías, y este le dice: “He visto a todo Israel derramado por los montes como ovejas sin pastor; y dijo Jehová: Estos no tienen señor; vuélvase cada uno en paz a su casa”. Como no le gustó lo que le dijo Micaias de parte de Dios, lo mandó encarcelar. Y le hizo caso a lo que decían los 400 profetas, engañandolo. Fueron a la batalla y los de Galaad mataron al rey de Israel.

En Ezequiel 13 vemos otro ejemplo de engaño: Dios le dice a Ezequiel que profetice contra los falsos profetas de Israel que inventan sus propias profecías. Y Ezequiel dice, de parte de Dios, lo siguiente: ”lo que ustedes afirman es falso y sus visiones son mentira, por eso yo me pondré en contra de ustedes.” (v. 8). “Esto ocurrirá porque estos profetas malvados engañan a mi pueblo cuando dicen: ‘Todo está en paz’, ¡pero en realidad no hay paz en absoluto!” (v. 10). Estos profetas vivían engañando al pueblo.

También, en el mismo capítulo: “Esto dice el Señor soberano: ‘Qué aflicción les espera a ustedes, mujeres, que atrapan el alma de mi pueblo, tanto de los jóvenes como de los mayores. Les atan amuletos mágicos en las muñecas y les dan velos mágicos para la cabeza’ (v. 18)…  ‘Estoy en contra de sus amuletos mágicos, esos que se usan para atrapar a mi pueblo como a pájaros’. ” (v.20, NTV)

En Hechos 8:9 vemos cómo los hechiceros y los curanderos, con magia y trucos,  engañan a la gente: “Un hombre llamado Simón, quien por muchos años había sido hechicero allí, asombraba a la gente de Samaria y decía ser alguien importante” (NTV).

Hechos 16:16 nos dice que en el segundo viaje misionero, estando en Filipos, Pablo y Silas se encuentran “con una joven esclava que tenía un espíritu que le permitía adivinar el futuro. Por medio de la adivinación, ganaba mucho dinero para sus amos.” (NTV).  Sus amos lucraban con la ignorancia del pueblo, que escuchaba los engaños del diablo a través de esta joven.

La magia y la brujería son prácticas que se basan en la fe en fuerzas sobrenaturales, en hombres, en ritos o en objetos. Son algunas de las prácticas que forman parte del ocultismo, tan de moda hoy. Hechicería, adivinación, espiritismo, astrología, videncia, brujería, curanderismo, cultos satánicos, religiones monoteístas, religiones abrahámicas, confucionismo, taoismo, etc.

El fruto del ocultismo es la idolatría. La idolatría es la adoración a otros dioses. Es la adoración de un dios falso o sustitutivo del Dios verdadero, generalmente un ídolo u objeto físico o artefacto, que se considera sagrado. Estas prácticas de las que hablamos se basan en la idolatría. Adorar a otros dioses es adorar a los demonios.

 

B. ¿Qué dice Dios sobre estas prácticas?

En Deuteronomio 5:7-8 dice:

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Dios aborrece estas prácticas porque él es el único y verdadero Dios. El Señor Jesús es el único que tiene todo el poder. Él es el que tiene en sus manos nuestro futuro. Sólo a él hay que consultar, pedir, adorar y obedecer. Todas aquellas prácticas, aunque mencionen el nombre de Jesús o de Dios, van en contra de él.

 

C. Consecuencias de las distintas prácticas

Todo contacto con el ocultismo produce ataduras que pueden llegar a ser muy serias. Toda consulta, sea a un horóscopo o a otras formas de conocer el futuro, lleva a una dependencia del consultante con el consultado. El único que sabe el futuro es Dios. El diablo sabe el presente y el pasado. Muchos de los que han conocido y aceptado a Cristo han estado vinculados con sectas falsas o se han sometido, por ejemplo, a la autoridad de doña Francisca, la curandera que lo ha “curado” del mal de ojos o que con la cinta lo “sanó” del empacho, o con ciertos yuyitos lo “libró” de un problema. La causa de las ataduras que permanecen no es por el yuyito sino por la autoridad a la cual se sometieron.

Otros quizás han practicado artes marciales; otros han hablado y hablan aún con los muertos o con la fotografía de alguien a quien querían mucho y que se murió: “Abuelito, dame una mano vos que ahora estás más cerca de Dios. ¡Ayúdame!”. Todo esto, que pertenece al ocultismo en sus diferentes formas, es abominable ante Dios.

Muchos han practicado el juego de la copa, que constituye una invocación de poderes, sometimiento a un espíritu que viene y que le habla, armando las palabras, con el movimiento de la copa. Lo mismo pasa con el juego de la ouija, el de Charlie Charlie, el de las monedas, el del péndulo, el de los tres golpes, etc. En todos ellos se invocan espíritus inmundos.

El control mental empieza muchas veces con la meditación trascendental o con la práctica de yoga. No es sólo decir: “Yo me controlo” o “lo hago para poderme concentrar más”. Lo que estas prácticas realmente constituyen son puertas abiertas al mundo del ocultismo, vía que Dios no concede al hombre. A través de la concentración mental te hacen creer que vos podes dominar el Universo. Ponen al hombre o a su mente por sobre Dios. Y el único que está por sobre todas las cosas es Dios.

A todos los que practican el ocultismo la Biblia les dice lo mismo que a Barjesús: “He aquí la mano del Señor está contra ti”.

En las ciertas prácticas ocultistas se enfatiza la posible comunicación con los muertos y otros seres extraterrestres. Consiste en prácticas esotéricas, algo (un conocimiento o enseñanza) que sólo es accesible a aquellos especialmente iniciados, y que resulta secreto u oculto para los de afuera, y quizás incluso para los creyentes comunes.

 

D. Orígenes del ocultismo

El ocultismo se ha desarrollado de manera explosiva en las últimas décadas en América Latina.

El ocultismo tiene su origen en las religiones de misterio, que tenían ritos de iniciación. Se basa en la búsqueda de conocimiento y poder. Babilonia fue cuna de muchas de estas religiones.

El ser humano quiere saber el significado de su vida y el propósito que tiene su vida. Todas las formas de ocultismo tratan de predecir el futuro, pero sólo Dios conoce el futuro.

Como el ser humano tiene la tendencia a querer dominar todo, el ocultismo lo enreda, lo engaña.

 

E. ¿Cómo actúan las prácticas ocultistas?

La raíz que se establece en la persona es la rebeldía contra Dios y su fruto es la idolatría, adorar a otros dioses. Esto está totalmente prohibido por la Biblia. En Éxodo 20, capítulo en donde Dios le da los diez mandamientos al pueblo de Israel, dice:

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La adoración a otros dioses es incompatible con Dios. 2 Corintios 6:14-16 dice que nosotros somos el templo del Dios viviente. Parte de ello dice: “Viviré en ellos y caminaré entre ellos. Yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo”.

El ocultismo es la adoración de un dios falso o substituto del verdadero. Generalmente es un ídolo o un objeto físico o artefacto que se considera sagrado. También consiste en: hacerse imágenes (Deuteronomio. 5.7-8); adorar imágenes (Isaías 44.17); sacrificar ante imágenes (Hechos. 7.41); recordar a otros dioses (Éxodo. 23.13).

En la idolatría se adora  a demonios, a distintas formas de ocultismo, se hacen pactos que finalmente provocan consecuencias negativas en nuestras vidas.

 

F. Consecuencias de haber estado involucrados en el ocultismo

  1. Bloqueo espiritual. Muchas veces pasa que un cristiano se da cuenta que no puede alabar a Dios. No disfrutan de sus dones, de la unción del Señor, del discernimiento que da el Espíritu Santo, de la paz que da el Señor Jesús, etc.
  2. Problemas físicos, enfermedades.
  3. Inestabilidad emocional, depresión, histeria, odio.
  4. Temor, inseguridad, fobias, pesadillas y sueños horribles, etc.

Como en las iglesias no se hablaba de lo sobrenatural, el ocultismo tentó a muchos cristianos a conocer estas cosas. Muchas veces engañan y hacen creer que se es cristiano.

Hace muchos años, y a raíz de que desde chico lo busqué a Dios, caí en el engaño del diablo. Me metí en una asociación que se decía ser cristiana pero era espiritista o espiritualista. Era toda gente muy buena, muy amorosa. Pero estudiábamos filosofías orientales, manejábamos videncia, exorcismos, incorporaciones de espíritus, etc. Creíamos que hacíamos el bien. Sin saber en lo que nos metíamos.

El diablo conoce cómo Dios maneja lo sobrenatural y él lo hace igual para poder dominar a las personas y engañarlas.

Los poderes sobrenaturales pueden ser para edificación cuando son manejados por Dios, y pueden ser de destrucción cuando son manejados por Satanás.

Los dones espirituales pueden ser falseados. Los dones que se citan en la Biblia son falseados con otras “demostraciones” como clarividencia, premoniciones, telepatía, sanidades hechas por curanderos, videncias, etc.

Nunca tenemos que juzgar a una persona que sabemos que estuvo relacionada con el ocultismo porque pueden haberse relacionado con “esas prácticas” engañados o siendo ignorantes en ese tema.

 

G. ¿Cómo salir de la trampa del ocultismo?

Todo aquel que quiere salir de estos pactos con del diablo puede hacerlo. Entregando su vida a Jesús, arrepintiéndose de los pecados que cometió y reconociendo que Jesús es un Dios vivo. Luego, a través de lo que llamamos “liberación” rompemos todos esos pactos y acuerdos que nos llevaron a hacer con Satanás.

Gracias a Dios que contamos con el “discernimiento de espíritus”.  Ello nos permite descubrir a los “ángeles de luz”, a los espíritus engañadores y a los falsos milagros.

En 2 Corintios 11.13-15 dice que son falsos apóstoles. Son obreros engañosos que se disfrazan de apóstoles de Cristo. Aun Satanás se disfraza de ángel de luz.  Así que no es de sorprenderse que los que lo sirven también se disfracen de siervos de la justicia. Al final, recibirán el castigo que sus acciones perversas merecen.

En Hechos. 13.9-10 el apóstol Pablo, lleno del Espíritu Santo, miró al hechicero a los ojos. Y le dijo: “¡Tú, hijo del diablo, lleno de toda clase de engaño y fraude, y enemigo de todo lo bueno! ¿Nunca dejarás de distorsionar los caminos verdaderos del Señor?”

Dice el Salmo 110.1-2: “Jehová dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra, Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies,  Jehová enviará desde Sion la vara de tu poder; domina en medio de tus enemigos.”

Nosotros somos herederos de este Señor poderoso, llamado Jesús. Y él es el victorioso. Él venció al diablo en la cruz. No lo olviden.

 

H. La oposición satánica

La confrontación con Satanás y sus huestes es inevitable, toda vez que la iglesia asuma una actitud positiva de sumisión al señorío de Cristo y de compromiso con el evangelio. Las “escaramuzas con el diablo son diarias”.

Cuanto más se involucre la iglesia en el empeño de hacer real y evidente el reino de Dios en la tierra, tanto más la oposición satánica se hará patente. Cuanto más la iglesia se meta en el campo de batalla espiritual y comience a actuar en la esfera sobrenatural, tanto más dramático será su encuentro con las potestades espirituales de maldad y los poderes sobrenaturales demoníacos.

Para una iglesia combativa y que no se conforma con otra cosa que la victoria que tiene en Cristo, ésta es la palabra del Señor: «Levántate y domina con Cristo en medio de tus enemigos”. La guerra espiritual la tenemos que realizar diariamente, para cubrirnos de los ataques del enemigo.

 

I. ¿Cuándo se necesita liberación?

Una persona que tiene necesidad de liberación espiritual es alguien que manifiesta algún grado de demonización, es decir, de estar bajo el control del diablo. En general, cuando tratamos con las obras del enemigo, nos encontramos con que hay raíces muy profundas dentro de la vida del individuo.

Prendidos a estas raíces hay muchos problemas que crecen y se desarrollan con el correr del tiempo. Para poder encontrar la solución a estos problemas, tenemos que ir más allá del problema y encontrar las raíces del mismo. Es decir, es necesario conocer las circunstancias gracias a las cuales el enemigo se hizo dueño de la tierra y tomó autoridad sobre ella.

Para dominar en medio de tus enemigos tienes que entregarle toda tu vida a Cristo y sacar de tu vida todas esas raíces que no permiten que seas feliz como Dios quiere.

 

J. ¿Cómo anular el ocultismo en nuestras vidas?

En el pasaje de Hechos 19:18-20 se nos marcan los pasos que debemos seguir para liberarnos de las cadenas de estas prácticas. “Y muchos de los que habían creído venían, confesando y dando cuenta de sus hechos. Asimismo muchos de los que habían practicado la magia trajeron los libros y los quemaron delante de todos; y hecha la cuenta de su precio, hallaron que era cincuenta mil piezas de plata.  Así crecía y prevalecía poderosamente la palabra del Señor.”

  • Lo primero que tenemos que hacer es confesarle este pecado a Dios, pidiendo perdón por ello y renunciando a los beneficios recibidos por estas prácticas.
  • Segundo, tenemos que contárselo a un hermano experimentado o a un pastor para poder recibir ayuda apropiada, quien orará por liberación de la persona atada.
  • Tercero, como dice el pasaje que trajeron los elementos de magia y los quemaron. No sólo hay que dejar las prácticas, sino también despojarse de todo lo relacionado con ello: libros, estatuas, medallas, velas, mantas, fotos, etc.
  • Cuarto, dice el pasaje que la Palabra de Dios crecía en las personas en Éfeso. Una vez limpio de las obras de Satanás hay que llenarse de la Palabra de Dios. Debemos crecer en la lectura, en la oración, en la adoración. Tener un devocional diario. Esto nos acerca más a Dios, nos hace ver las cosas que están mal, nos permite conocer más a Jesús y a través de la guerra espiritual salimos protegidos al “mundo”.

 

K. ¿Qué es liberación?

En Lucas 6:17-19 dice el Señor que la estrategia de Jesús era proclamar el evangelio del reino, sanar a los enfermos y echar fuera demonios, y que la debemos aplicar nosotros en nuestras iglesias. La iglesia tiene hoy la misma misión y debe llevarla a cabo “en el nombre de Jesús”.

En Marcos 16.17 dice: ”Estas señales milagrosas acompañarán a los que creen: expulsarán demonios en mi nombre y hablarán nuevos idiomas”.

Y en Filipenses 2:9-11 nos confirma lo siguiente:

 

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En muchas iglesias se tiene el concepto de que cuando una persona confiesa su fe en Cristo y es salva, todo ya está arreglado entre ella y Dios.

Esto es cierto en parte. Si la persona que se entregó a Cristo ha tenido contacto, por ejemplo, con brujerías, y uno le pregunta si ha renunciado a esas cosas, la respuesta a menudo es: “Sí, ya no practico más esas cosas.” Pero lo importante no es sólo el apartarse de tales prácticas. Lo importante son los pactos que las personas han hecho y que las ligan espiritualmente con otras personas, con su anterior manera de vivir. Si esos pactos nunca son rotos, permanecen. Aquel o aquellos con quienes ha pactado van a requerir el cumplimiento de los pactos realizados.

Las consecuencias del pecado son ataduras, quebranto de corazón, opresión, cautividad; estas consecuencias deben ser tratadas a través de la liberación.

Como personas que somos, y a semejanza de la divina trinidad, somos “espíritu, alma y cuerpo”. En el alma están las emociones, la mente y la voluntad. El espíritu es el que se comunica con el Espíritu Santo.

En 1 Tesalonicenses 5:23.la Palabra de Dios dice.” Ahora, que el Dios de paz los haga santos en todos los aspectos, y que todo su espíritu, alma y cuerpo se mantenga sin culpa hasta que nuestro Señor Jesucristo vuelva.”

El diablo trata de conquistar el alma, para que tome el control de la persona y que genere un golpe de estado, apuntando a cortar la comunicación con Dios. Con eso busca apartar del camino de Jesucristo y llevar a la pasividad.

De parte de Dios, nosotros recibimos la salvación por medio de Cristo, sin ningún costo, en forma gratuita en todos los órdenes. Más completa, imposible. Si muere la persona que ha confesado que Cristo es su Salvador y su Señor, estamos seguros que va al cielo, a disfrutar eternamente de la presencia divina. Pero quienes antes de conocer y aceptar el mensaje de salvación han hecho transacciones con Satanás, sean de cualquier tipo y realizadas a través de pedidos, invocaciones, promesas, etc. tienen que saber que deben renunciar a esos compromisos, si realmente quieren vivir victoriosa y gozosamente.

El enemigo no puede hacerles nada a sus espíritus, pero sí a sus cuerpos, a sus emociones, a sus pensamientos.

El Señor trabaja de este modo: toma el espíritu de la persona para cambiarle la mente y santificarle el cuerpo.

Satanás toma el cuerpo para arruinar la mente, para apagar el espíritu. Su acción es contraria a la de Jesús.

Claramente la Palabra de Dios nos asegura la nueva posición a la que accedemos cuando nos entregamos a Cristo: “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios” (Romanos 8:16).

La liberación es la evidencia de que Dios tiene realmente interés de que vivamos vidas plenas, vidas victoriosas, vidas sanas.

La liberación tiene que ver con un 70% de la salud física. Una persona que está llena de la presencia de Dios, que vive libre de toda carga, de toda opresión disfruta de sanidad integral. Se le acaban los achaques cuando es liberada.

Todo esto de lo hemos hablado no es para asustarse, todo tiene solución en Cristo Jesús.  A través de la liberación y de la sanidad interior podemos salir de estas trabas. Es un método de echar fuera los demonios que están influyendo en nuestras vidas y, con un método práctico y sistemático, renunciamos a todos estos males. Rompemos las ataduras que nos impiden ser felices. No es nada complicado, pero hay que prepararse para implementarlo.

En Mateo 28:18-20 nos da la misión que Dios nos encomienda. Jesús nos dio, a sus seguidores, potestad y autoridad no sólo para proclamar el evangelio del reino, sino también para sanar enfermos y echar fuera demonios.

Hoy nos damos cuenta de cuánta falta nos hace ejercer tal poder y autoridad en nombre de Jesús, para introducir a las personas a la libertad de Cristo. Si vamos a ganar al mundo para el reino de Dios en esta generación, será importante que estemos dispuestos a pelear todas las batallas que sean necesarias.

Entre ellas, los cristianos deberemos involucramos en el frente de la guerra espiritual, el ministerio de liberación y la tarea de la sanidad interior.

Debemos romper las ataduras de Satanás en las personas.

Nuestra oración es que en estos tiempos finales, antes de la venida del Señor, él nos encuentre predicando el evangelio con denuedo, trayendo sanidad en el nombre de Jesús a los que están enfermos, y rompiendo cadenas de opresión y destrucción en las vidas de aquellos que están afligidos por Satanás.