Currículum
Curso: Enseñanza Bíblica de la Niñez
Acceso
Text lesson

Un viaje que iniciamos hoy

Introducción

Vivimos en un mundo y en una sociedad donde todo es light, desde yogures hasta barras de cereales, pasando por costumbres y modos de vida que nos invitan a vivir “así nomás, total…”, haciendo lo que a cada uno le plazca, sin ningún tipo de responsabilidades.

En la época del “todo da igual” y “es lo que hay”, nosotros los creyentes, los hijos de Dios, debemos marcar la diferencia. Por eso consideramos necesaria la capacitación de aquellos que sintieron el llamado del Señor para servirle en la tarea con los niños.

Sabemos muy bien que la Biblia dice que de ellos es el reino de Dios, ¡gloria a Dios por ello!, pero esto no significa que el trabajo con los niños sea sencillo, o que todo ya esté hecho, sino todo lo contrario.

Lucas nos cuenta que Jesús se sentaba “… en medio de los doctores de la ley, oyéndoles y preguntándoles” (Lucas 2.46), es decir que Jesús iba al templo a aprender. Si Jesús, el Hijo de Dios aprendía de los doctores de la ley, ¿cómo no vamos a necesitar nosotros aprender para poder transmitir el mensaje de Dios a nuestros niños? ¡Qué Dios nos llene de humildad para entender que tenemos que perfeccionar nuestro conocimiento acerca de la maravilla de su poder y nos de la sabiduría necesaria para transmitir con claridad su Santa Palabra!

Nñ-1h-460x293

Dios quiere a los mejores maestros para sus niños. NO quiere maestros mediocres. A ninguno de nosotros nos gusta que nuestros hijos tengan maestros mediocres en la escuela, cuánto más el Señor va a querer los mejores para sus tesoros. Es el Dios de la excelencia y por lo tanto quiere que nosotros la busquemos permanentemente. Los niños merecen el mayor de los respetos. Están acostumbrados, sin embargo, a que se los use como “máquinas de comprar” y a que se los trate como “tontitos” sin entendimiento. Por eso no podemos llevarles la Palabra de Dios de manera improvisada y sin ningún tipo de preparación.

El simple “a mí me gusta trabajar con los niños” o “¡cómo me gustan los chicos!”, o también “soy docente y quiero participar de la actividad infantil”, no son suficientes motivos para asumir semejante compromiso como lo veremos en el desarrollo de nuestros encuentros.

Jesús, el Rabí (maestro) por excelencia, nos dejó la muestra más clara de lo que debe ser un buen maestro: perseverancia, paciencia, escucha, misericordia, sabiduría, didáctica y mucho amor por las almas.

Los niños son el gran tesoro de Dios y no acepta bajo ningún punto de vista que nada ni nadie les haga daño. Debemos ser lo suficientemente conscientes que un niño que aprenda y aprehenda los conceptos bíblicos, que sea acompañado en su desarrollo, que tenga una guía en sus padres primero y en sus maestros después, se transformará en un adulto feliz, preparado para el mañana, pleno de gracia de Dios y que agradecerá siempre haber tenido durante su infancia, el cuidado necesario para crecer como lo hacía Jesús. “…en sabiduría y en estatura y en gracia para con Dios y los hombres” (Lucas 2.52).

  • Aprender: asimilar, memorizar, estudiar, instruirse, cultivarse, formarse, adquirir el conocimiento de una cosa. “Soy pasivo, me dejo, soy un recipiente en el que entran X cosas, parto de un nivel y llego a otro,…”
  • Aprehender: prender, capturar, apresar, aprisionar, echar el guante, detener. “Lo hago mío, lo construyo, formo parte del resultado, se queda, tiene sentido para mí, he sido activo, el resultado es también, gracias a mí”.

Si nuestra niñez es transformada por el poder de Dios a través de nuestro trabajo de alfareros con los niños, será posible pensar que la sociedad puede ser diferente, con esperanza, con felicidad, siendo parte de la construcción de una sociedad más justa y solidaria.

No es una utopía, es el deseo de Dios.

Nñ-1-460x345

 

Un viaje que iniciamos hoy

Cuando planeamos un viaje a cualquier sitio, tratamos de tomar todos los recaudos necesarios para que nuestro paseo sea lo más placentero posible. Lo primero que hacemos es tener en claro a dónde queremos ir, luego comenzamos a buscar los contactos necesarios que nos ayuden a organizar nuestro viaje. Y allí vamos: preguntamos a conocidos que ya han ido a ese lugar, hablamos con agencias de viajes, buscamos folletería, vemos videos, navegamos por cuanta página se encuentre en la web, etc.

La enseñanza bíblica para los niños es un viaje para recorrer diferentes aspectos relacionados tanto con los niños como con los recursos necesarios para ser instrumentos en las manos de Dios. Nuestro destino final es aprender la mejor manera de lograr que los niños acepten al Señor como su salvador y que puedan vivir vidas abundantes, tal como Dios lo promete. Para este viaje tenemos el mejor de los manuales que nos servirá de guía, la Palabra de Dios junto con una batería muy interesante de diferentes materiales y recursos para el desarrollo de nuestra tarea.

Si la tarea nos apasiona, así de apasionante será nuestro viaje. No necesitamos demasiado equipaje: la mente bien abierta para que entre el aire fresco de la Palabra y un corazón dispuesto para captar como las máquinas de fotos o filmadoras lo que el Señor nos quiera enseñar.

Nñ-1j-460x318

 

Bienvenidos a bordo. Comienza el viaje.