Sobre todo la salvación. Hay que presentar el plan de la salvación con toda claridad, dando la base bíblica paso por paso. (Esto no es privativo de esta etapa, sino que se debe presentar a todas las edades).
El plan de Dios para cada creyente es que crezca. Llevarlo a madurar mediante hábitos como leer la Palabra y orar diariamente.
La Palabra de Dios tiene aplicación para nuestras vidas cotidianas.
Descubrir cómo podemos poner en práctica la Palabra de Dios.
Todo lo que la Biblia nos enseña acera del bautismo en agua y también la enseñanza de la iglesia sobre la membresía y sus responsabilidades correspondientes.
Los ministerios de la Iglesia.
Estudios sobre la creación frente al evolucionismo. Pruebas de resurrección de Cristo, pruebas de la Biblia como Palabra de Dios, el nacimiento virginal, etc.
La sexualidad que Dios quiere.
De qué manera enseñar
Fundamentalmente en la modalidad de taller, o sea en actividades grupales que impliquen investigaciones, preparación de proyectos para otros niños más pequeños (representaciones, dramatizaciones de cuentos o historias bíblicas, actividades solidarias)
Se deben fomentar las actividades en equipo ya que es la edad de las grandes amistades y por qué no de las pícaras complicidades. Hay que saber aprovecharlas.
Un tema aparte respecto de esta etapa es la relativa a la Educación sexual y las adicciones: dos temas candentes y que la iglesia no puede pasar por alto. Si es necesario, se puede pedir la colaboración de especialistas en el tema para que puedan explicarles a los adolescentes los diferentes abordajes. Estos pueden ser: médicos, psicólogos, pastores, matrimonios.