Currículum
Curso: Sanidad Integral -II
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Sanidad mental – Ministerio de integración

 

Desde tiempos remotos la enfermedad mental y las perturbaciones neurológicas y síquicas han provocado fascinación y temor, molestia y frustración. Generalmente se han evaluado estos trastornos con prejuicios y de maneras muy negativas. Los desórdenes mentales, la epilepsia, la histeria y en general los estallidos emocionales no eran desconocidos en el mundo antiguo, y las personas afectadas por estos males sufrían enormemente. Estas enfermedades eran relacionadas con la ira de los dioses o la operación de espíritus malignos.

 

Por eso la persona afectada era aislada, y en muchos casos era sometida a todo tipo de abusos. Entre otras cosas, ya en el Paleolítico se practicaba la trepanación del cráneo con el fin de hacer salir de la cabeza a los malos espíritus que se suponía producían la locura o el descontrol síquico. Hasta bien entrado el siglo XIX, los enfermos mentales eran tratados como animales, torturados, encerrados, encadenados, y a veces asesinados. Todavía hoy en contextos animistas, la discapacidad mental o el desequilibrio síquico se consideran como una influencia o posesión por parte de los dioses o espíritus malignos.

 

La Biblia presta una significativa atención a la salud integral del ser humano como criatura hecha a imagen y semejanza de Dios. Sin embargo, no ha sido mucho el interés que se ha puesto en la consideración de la salud mental como parte integral del bienestar total de la persona humana, con forme al propósito de Dios en Cristo Jesús. De hecho, debemos reconocer que los discapacitados mentales continúan siendo un gran desafío para la misión de la iglesia, al que generalmente no hemos respondido o hemos respondido mal.