En situaciones de traumas psico-sociales masivos no siempre es posible conseguir la suficiente ayuda profesional (psicoterapia) para resolver la crisis secundaria.
Cualquier persona, dotada de unas cuantas herramientas, puede ayudar a las personas que han sufrido un trauma, incluso en medio de una crisis secundaria.
Escuchar empáticamente. Lo que más necesita la persona en crisis es sentirse escuchada y comprendida.
Escuchar empáticamente es captar en las palabras, los gestos, el tono de voz, la postura, el rostro, etc., todos los pensamientos y sentimientos de la otra persona y luego ponerse delante de ella como un espejo, de tal manera que logre ver reflejados, a través de nuestras palabras, sus propios pensamientos y sentimientos.
Requisitos para escuchar empáticamente: Despojarse temporalmente de los criterios propios; Recordar que hay varios mapas de un mismo territorio; Comprometerse física y mentalmente a escuchar; Concentrarse en la otra persona; Evitar ponerse a la defensiva; Reconocer la validez de las percepciones y los sentimientos del otro, aunque no sean “lógicos”; Aceptar incondicionalmente a la persona como persona, sin que esto implique necesariamente aprobar o estar de acuerdo con sus conductas o sus opiniones; Escuchar todo sin interrumpir innecesariamente; Reconocer los signos de la ansiedad propia;
Decirle al otro cuándo se está perdido, confuso o tenso; Aceptar que no necesariamente se va a llegar a la solución del problema; Aguantar las ganas de: ordenar, dirigir, imponer, mandar, amonestar, advertir, amenazar, exhortar, sermonear, moralizar, espiritualizar, dar “consejitos,” dar soluciones, juzgar, criticar, culpar, rotular, ridiculizar, avergonzar, interpretar, psicoanalizar, dictar cátedra.
Ventajas de escuchar empáticamente: La persona se siente comprendida y esto en sí es muy terapéutico; siente la libertad de hablar de sus problemas en lugar de reprimirlos; Se neutraliza la agresividad y la defensividad; la persona no se siente “un loco”.
Obstáculos para escuchar empáticamente: Egocentrismo; Auto-conciencia; Auto-conciencia; Interrupción; Ansiedad; Saturación; Reducción; Profecía auto-realizadora; Acuerdo forzado; Absolutismo
La respuesta empática: escuchar empáticamente da lugar a la respuesta empática, la cual puede tener cinco formas según la situación y el contexto.
1) Comprensión
a) Una respuesta por la que el escuchador comprueba la validez de su percepción y entendimiento de lo dicho, del problema y de los sentimientos del otro, a través de la repetición de lo que entendió en sus propias palabras.
b) Esta respuesta ayuda al otro a ampliar sus ideas, sentimientos y percepciones, y aumenta el acuerdo sobre el significado de lo dicho.
2) Sondeo
a) Una respuesta que facilita la obtención de más información; el escuchador hace preguntas para ampliar y clarificar lo dicho.
b) Esta respuesta ayuda al otro a explorar todas las implicaciones de su decisión o afirmación.
3) Apoyo
a) Una respuesta que indica que el escuchador quiere asegurar al otro que apoya lo que se ha hecho o dicho.
b) Esta respuesta es muy útil cuando el otro necesita sentir aprobación.
4) Interpretación
a) Una respuesta caracterizada por la interpretación que se le da al otro acerca de cuál es el problema, sin indicarle lo que debe hacer al respecto.
b) Esta respuesta ayuda al otro a tomar conciencia del impacto de su conducta sobre los demás y puede ser útil para promover una confrontación constructiva, siempre y cuando la interpretación dada no se presente como una verdad absoluta sino sólo como una de las varias y posibles interpretaciones que podrían existir.
5) Evaluación
a) Una respuesta en la que el escuchador ha evaluado detenidamente el problema del otro y la relevancia de sus reacciones: el escuchador también puede indicar lo que podría hacer el otro.
b) Esta respuesta puede ser útil como opción cuando le pide al escuchador su opinión, juicio, valoración, actitudes o sentimientos, mas no cuando se presentan como la única respuesta.
Ninguna forma de respuesta es mala o buena en sí; puede ser relevante y funcional según las personas involucradas y el contexto.
1) Cualquier exceso o falta de uso de un estilo compasivo puede ser perjudicial.
2) Escoger un estilo inapropiado al momento o contexto es el principal factor en las comunicaciones reactivas, defensivas e improductivas.
3) La comprensión es especialmente importante y necesaria al principio de un diálogo.
4) En la mayoría de los casos, es mejor evitar la interpretación y especialmente la evaluación, a menos que se haya establecido una buena relación, que la otra persona la pida y que no la reciba en forma pasivo-dependiente.
5) El escuchador debe limitarse a las tres primeras formas de respuesta cuando exista tensión o conflictos entre él y el otro.
Facilitar la catarsis. Ventajas: la principal ventaja de escuchar empáticamente a la víctima de una tragedia es facilitar su catarsis, el desahogo de los sentimientos reprimidos.
1) Hay que asegurarse de que el momento y el contexto sean adecuados para la catarsis, ya que puede durar mucho tiempo y ser muy emocional.
2) Muchas personas no quieren expresar sus sentimientos por normas socio- culturales, pero al no hacerlo pueden desarrollar una crisis secundaria.
Un problema especialmente serio en la zona del desastre es que muchos de los profesionales dedicados a ayudar a los damnificados impiden esta catarsis sanadora.
1) No hay que temer hablar con el afectado acerca de sus emociones: si las ha elaborado y resuelto, no habrá problemas.
2) Si no es así, hablar de sus emociones resultará terapéutico; si se niega a hacerlo, hay que expresarle la importancia de hacer lo.
Un cuadro lindo montado sobre un marco feo luce feo: el marco en el que montamos la realidad determina nuestra valoración de ella.
Esto significa que es importante ayudar al afectado por un trauma a ver sus síntomas y reacciones iniciales no como algo negativo sino como manifestaciones normales y naturales frente al trauma.
A través de la escucha empática se “reenmarcan” las reacciones normales que la persona consideraba como malas, inmorales o señales de debilidad: la persona debe entender que el proceso de duelo es normal, natural, y necesario.
Es importante una postura honesta y abierta acerca de la opción del suicidio: la prohibición “moralista,” la internación hospitalaria, o el uso excesivo de drogas es inefectivo y contraproducente.
Cualquier persona que haya sufrido una pérdida grande va a considerar la posibilidad de suicidio.
Una persona manifiesta un alto riesgo de suicidio cuando experimenta:
1) Insomnio crónico.
2) Invalidez o enfermedad crónica.
3) Alucinaciones (voces o visiones) que dan órdenes.
4) Pérdida de varios o los únicos seres queridos.
5) Múltiples amenazas de suicidio.
6) Antecedentes personales o familiares de intentos de suicidio.
7) Desesperación o carencia de esperanza para el futuro.
8) Alcoholismo o abuso de drogas en aumento.
9) Inconformidad total con la vida.
10) Opinión de familiares o de otros, abiertamente expresada, acerca de que sería “mejor” (por razón de incapacidad física, etc.) que muriera la persona.
11) Varias amenazas “sutiles” de suicidio, como: arreglo de asuntos personales para el futuro; preparación para un “largo viaje;” recomendaciones de “cuidar a mi familia;” una repentina calma y serenidad inexplicable; quejas respecto a que nada parece mejorar; interés repentino respecto a la muerte; interés o preocupación por alguien que se ha suicidado.
Es necesario hablar directa y honestamente acerca del suicidio en general y de cualquier idea o intento de suicidio. Preguntas para formular:
1) ¿Te has sentido tan mal como para tratar de hacerte daño a ti mismo?
2) ¿Se te ha ocurrido quitarte la vida?
3) ¿Qué es lo que piensas hacer al respecto?
4) ¿Has planeado matarte?
5) ¿Qué es lo que esperas que suceda al matarte?
Muchos casos requieren de una derivación a los diferentes servicios profesionales: medicina, trabajo social, rehabilitación, psicoterapia, educación, préstamos y otra ayuda económica, etc.
Es importante tener acceso a la información necesaria para hacer estas derivaciones de manera adecuada y acertada.
Hay que evitar a toda costa la competencia entre organismos de servicio.
En el área de servicios psicológicos, hace falta psicoterapia profesional cuando se dan las siguientes circunstancias:
1) Duración de más de un día en la etapa de incredulidad.
2) Cualquier síntoma inicial después de los seis meses.
3) Cualquier estrategia disfuncional ya habitual.
4) Cualquier prolongación de una crisis secundaria.
5) Cualquier escalada de crisis secundaria.
6) Alto riesgo de suicidio.
Usar ayudas adicionales. Hay materiales especialmente publicados para ayudar y orientar a los damnificados o afectados por un trauma psicosocial.
Algunas recomendaciones a tomar en cuenta en cuanto al uso de materiales de orientación y ayuda.
1) Estos materiales deben ser sencillos y graduados: no se trata de un curso sino de materiales de auxilio en situaciones de emergencia.
2) Quienes ayudan deben conocer bien el contenido de estos materiales.
3) Debe haber materiales suficientes para todos los damnificados.
Además de la derivación material, médica o psicológica, el damnificado necesita de nuevas oportunidades para establecer nuevas redes sociales.
Iglesias, clubes, grupos de auto-ayuda puede facilitar la creación de estas nuevas redes de apoyo.
Tener y comunicar fe. La mejor terapia en el mundo sigue siendo la fe: fe en Dios, en el futuro y en la capacidad del afectado de superar sus dificultades y salir adelante.
Es muy importante la fe de la persona en su capacidad de lograr su recuperación.
1) Frases a utilizar.
2) Lo que la mente puede concebir, la persona lo puede realizar: es importante tener imágenes mentales positivas.
3) No debe hacerse por la persona lo que ella puede hacer por sí misma: es necesario animar a la persona a asumir su propia responsabilidad en el proceso de recuperación.
Ayudar a los niños. Los niños son los más afectados por un trauma y también son los que más rápidamente pueden recuperarse con la ayuda de los mayores.
1) Haber elaborado adecuadamente el duelo propio mediante consejería, materiales impresos y otros medios.
2) Creer en la capacidad del niño para superar el trauma, así como mostrar constantemente esa confianza a través de palabras y acciones.
3) Dar importancia y reconocimiento a las actividades, habilidades y esfuerzos del niño para salir adelante, sin sobreprotegerlo.
4) Brindar al niño un ambiente de seguridad, protección y comprensión en donde libremente pueda hablar de sus vivencia de la tragedia así corno de las actuales.