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Curso: Sanidad Integral - I
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¿Qué entendemos por sanidad integral?

La sanidad debe ser integral.

La sanidad cristiana tiene que ver con las fuerzas opresivas y destructivas que bloquean en la persona humana el desarrollo de todo el potencial que le ha sido dado por Dios. El corazón de la sanidad, en términos cristianos, es la capacidad de llegar a ser todas las cosas que uno tiene el potencial de llegar a ser, conforme al propósito eterno de Dios en Jesucristo.

Toda persona tiene el derecho a descubrir y desarrollar al máximo su potencial físico, emocional, espiritual, mental y relacional. Debemos desarrollar a personas que sean plenamente humanas y que alcancen una posición de fortaleza y madurez. Como indica Pablo en Efesios 4:12-13, Dios ha dado a su pueblo todos los recursos humanos necesarios “ a fin de capacitar al pueblo de Dios para la obra de servicio, para edificar el cuerpo de Cristo. De este modo, todos llegaremos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a una humanidad perfecta que se conforme a la plena estatura de Cristo”.

El ministerio de la iglesia es el servicio pastoral cristiano orientado a la nutrición integral de las personas a través de los ciclos de la vida, y en medio de una nueva comunidad, la comunidad de los redimidos por Cristo Jesús. La iglesia, pues, es una comunidad terapéutica de cuidado mutuo, de tal manera que el ministerio pastoral es la tarea de toda la iglesia.

Si la misión cristiana consiste en la proclamación del evangelio del reino, la sanidad de los enfermos y la liberación de los endemoniados (Lucas 9:1-2; Marcos 16:15-18), entonces cada uno de estos tres elementos debe revestir el miso carácter holístico que representa el conjunto. Una comprensión segmentada o parcial de la sanidad no resultará adecuada para el cumplimiento de una misión que se supone es integral.

Somos lo suficientemente maduros en estos días como para acercarnos a la misión de la iglesia en una manera integral. Frente a la crisis seria que estamos confrontando en nuestro mundo contemporáneo, como ya hemos discutido, necesitamos desarrollar una comprensión holística de la misión de la iglesia.

De acuerdo al diccionario, el holismo (del griego ὅλος [holos]; todo, entero, total) es la idea de que todas las propiedades de un sistema dado, (por ejemplo, biológico, químico, social, económico, mental o lingüístico) no pueden ser determinados o explicados por las partes que los componen por sí solas. El sistema como un todo determina cómo se comportan las partes. Como adjetivo, holística significa una concepción basada en la integración total frente a un concepto o situación.

Esta comprensión de la misión de la iglesia debe estar basada sobre una sana teología de la salvación (sanidad) como salvación integral. La salvación que proclamamos es aquella que fue ganada por Cristo en la cruz: “nosotros predicamos a Cristo crucificado” (1 Corintios 1:23). Sin embargo, nuestra aproximación cristológica debería ser comprehensiva, de tal manera que el totus Christus –su encarnación, vida terrenal, muerte, resurrección y parousía- sea indispensable para la iglesia y su misión. Esto significa que debemos ministrar a toda la persona humana, total. Todo esto involucra la aplicación de una sanidad integral.