4. Significado de la palabra imagen
(Kirk, Andrés, 1976. Así confesamos. La fe Cristiana. Buenos Aires: Editorial La Aurora).
La expresión que une los términos imagen y semejanza está indicando una similitud, un parecido del hombre con Dios pero al mismo tiempo, una gran distancia. El hombre no es como Dios, es solo su imagen, según su semejanza.
Las palabras imagen y semejanza se usan en algunos casos como sinónimos e indistintamente. El hombre fue creado originalmente a la semejanza de Dios. Esta semejanza la lleva todo hombre, incluso el pecador no convertido.
El hombre no solo lleva la imagen de Dios, sino que es una verdadera imagen. La imagen de Dios incluye el conocimiento perfecto y la posesión efectiva de la justicia y la santidad. Según Berkhof, en la salvación obrada por Cristo, el hombre vuelve a su condición original. La imagen de Dios el hombre no la pierde por el pecado, sino que permanece, pero deformada por el pecado. (L. Berkhof, Teología Sistemática, Ed. TELL, 1972, págs. 79-80).
A pesar de la caída como se ha dicho, el hombre, bajo la promesa de Cristo, debe ser considerado como hecho a imagen de Dios, no por lo que es en sí mismo, sino por lo que Cristo es para él y por lo que él es en Cristo. (Genesis 5.1s, 9.1s; Salmos 8; 1 Corintios 11.7; Santiago 3.9. Nuevo Diccionario Bíblico. Ed. Certeza, 1991. Artículo sobre el hombre).
Romanos 8.29 “Porque a los que Dios conoció de antemano, también los predestinó a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.”

Resumiendo:
La imagen de Dios es lo que distingue al hombre de todo lo creado y lo hace la cumbre de la creación, es algo que le ha otorgado por Dios en el acto de la Creación como expresión de la libre gracia de Dios y sin que le corresponda al hombre la más mínima gloria por ello (Ureta, Floreal. Elementos de Teología. Pág. 85).
a) Lo que NO significa:
· Que el hombre se parece o es igual a Dios en lo físico.
· Que el hombre es imagen por ser señor de la creación, independiente de Dios.
· Que el hombre es una extensión o encarnación de los dioses.
b) Lo que significa:
Salmo 8.5-6: “Pues lo hiciste poco menos que un dios (seres celestiales), y lo coronaste de gloria y de honra: lo entronizaste sobre la obra de tus manos, todo lo sometiste a su dominio; …”
–Que el hombre posee una personalidad
–Que el hombre posee una capacidad espiritual
–Que el hombre es creativo
–Que el hombre tiene una fuerte conciencia del bien y del mal
–Que el hombre es inmortal, preparado para vivir eternamente.
La Convención Evangélica Bautista de Argentina, en su Declaración de sus creencias básicas, afirma lo siguiente (http://www.ceba.sion.com/historia_creencias.html Génesis 1.26-30, 2.5-7, 18-22, 9.6; Salmos 1.1-6, 8.3-6, 32.1-5, 51.5; Isaías 6.5; Jeremías 17.5, Mateo 16.26; Hechos 17.26-31; Romanos 1.19-32, 3.10-18, 23, 5.6, 12, 19, 6.6, 7.14-25, 8.14-18, 29; 1 Corintios 1.21-31, 15.19, 21-22; Efesios 2.1-22; Colosenses 1.2122, 3.9-11):
“Creemos que Dios, por un acto especial, creó al hombre a su propia imagen; por lo mismo, el ser humano es la corona de la creación. El carácter sagrado de la personalidad humana es evidente: porque Dios creó al hombre a su propia imagen, porque Cristo murió por el hombre. Por lo tanto, cada hombre posee dignidad y merece el respeto y el amor cristiano.
“Desde el principio el hombre fue investido de libre albedrío por su Creador y era inocente de pecado. Al hacer uso de su propia voluntad el hombre pecó contra Dios e introdujo el pecado en la humanidad. Siendo tentado por Satanás, el hombre transgredió el mandamiento de Dios y perdió su inocencia original; por esto, su posteridad heredó una naturaleza con tendencias a pecar y un medio ambiente corrompido por el pecado. Cuando el individuo comienza a realizar acción moral, se convierte en transgresor de la ley divina y merece la condenación. Solamente la gracia de Dios puede hacer que el hombre vuelva a estar en santa comunión con Dios, puede capacitarlo para asumir su responsabilidad delante de Dios.