2. Las causas del pecado:
Todo hombre es consciente que algo anda mal con la humanidad. Las causas de la alienación que trae aflicción al hombre son motivo de muchas discusiones. Hay distintas posiciones sobre como responder el interrogante de dónde (viene es el interrogante). Algunas opiniones son según Andrés Kirk (Así confesamos la fe Cristiana. Págs.84-86), son:
—Las religiones primitivas: El mal viene como consecuencia de haber causado el desagrado de los dioses y la liberación viene por ritos muy elaborados. Esto no tiene que ver solo con prácticas primitivas, en la actualidad hay grupos que enfatizan el mismo principio.
—Las religiones orientales, griegas y gnósticas: El mal viene por la contradicción que existe entre cuerpo y espíritu, ideas dualistas. Hay que abatir el cuerpo prescindiendo en lo posible de las cosas materiales. El cuerpo es el lugar de los deseos inmundo y aprisiona al (cuerpo), que es la única fuente de libertad. La idea es que el cuerpo es la cárcel del espíritu.
—El iluminismo: el mal viene Por la ignorancia, superstición y la sumisión a falsas autoridades. La liberación viene por medio de la educación.
—El marxismo: el mal Por las falsas relaciones de producción. El hombre está alienado por su sometimiento forzado a las infraestructuras, clasista de las sociedades capitalistas. El mal se ve en la lucha de clases. Terminará con la igualdad de clases.
—El post-marxismo: El mal menor se da por la burocratización del Estado. Con la revolución continua es la liberación de ese mal.
—El existencialismo: El mal existe por la tensión que hay entre la libertad infinita y el sentido de finitud de la vida ante la muerte. En este sistema de pensamiento no hay libertad propiamente dicha. El hombre puede alcanzar una cierta libertad cuando se da cuenta que la muerte le pone limitaciones no superables.
—Algunos científicos modernos: El mal es causado biológicamente por la evolución rápida del cerebro del hombre, engendrando en él afán de poder y de violencia.
—En el cristianismo: En términos generales considera que cada uno de las explicaciones del origen del pecado muestran confusión entre la causa y el efecto. Todas las manifestaciones del mal se derivan del hecho de que la personalidad entera del hombre ha perdido su camino, está torcida o corrompida en su fueron intimo. Mateo 7.20-23: “Así que, por sus frutos del los conoceréis. No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los Cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu Nombre, y en tu Nombre echamos fuera demonios, y en tu Nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mi, hacedores de maldad”.

En resumen:
Como respuesta a la pregunta ¿qué es pecado?
** Cualquier desviación de la voluntad revelada de Dios: ya sea no hacer lo que él ha ordenado definidamente o realizar lo que específicamente ha prohibido.
** Todo lo que es contrario a Dios y su Palabra, es pecado.
** La doctrina cristiana enseña que el pecado es: Todo lo contrario a la ley de Dios; ya sea de palabra, de conducta o de obra. Pecar es ir en contra de la opinión de Dios. El pecado ha puesto en enemistad a los seres humanos con Dios, lo cual exige que haya arrepentimiento para obtener su perdón. Según Romanos 8.7: “los designios de la carne son enemistad contra Dios”. No se podría formular un juicio más condenatorio, porque significa que el pensamiento del hombre natural está condicionado y gobernado por la enemistad hacia Dios; lo cual nos hace pecadores.
Para el cristianismo el pecado es el peor mal que ha afectado a la humanidad entera en toda su historia, sus horribles y vastos efectos son evidentes en todo el mundo.
La Biblia no se ocupa directamente del origen del mal en el universo, sino que trata más bien del pecado y su origen en la vida del hombre (Ver 1 Timoteo 2.14; Santiago 1.13-14). El capítulo tres del Génesis da las claves que caracterizan la historia espiritual del hombre. Son ellas:
->tentación
-> pecado
-> culpabilidad
-> castigo y
-> redención.
En ninguna religión, ideología o filosofía llega a la raíz de la alienación del hombre. Las manifestaciones del mal derivan del hecho de que la personalidad del hombre ha perdido su camino, está torcida y corrompida en su fuero interior.
En Marcos 7.20-23 se afirma: “Luego añadió: —Lo que sale de la persona es lo que la contamina. Porque de adentro, del corazón humano, salen los malos pensamientos, la inmoralidad sexual, los robos, los homicidios, los adulterios, la avaricia, la maldad, el engaño, el libertinaje, la envidia, la calumnia, la arrogancia y la necedad. Todos estos males vienen de adentro y contaminan a la persona.”
El autor W.T. Conner (Doctrina Cristiana. Pág. 85) afirma una serie de conceptos que ayudan a seguir reflexionando sobre lo que implica el pecado.
1. En el pecado existe el elemento de voluntad. Una de las características del hombre es el poder de la voluntad. Para que el hombre esté en capacidad de obedecer y de desobedecer, él debe tener el poder de escoger.
Este es el principio que subraya a todos los tratos de Dios con el hombre, que es tratado como lo que fue creado, una persona. Esto puede verse más claramente aun en el hecho de que Dios no solamente le imparte sus órdenes al hombre, sino que le ruega, lo persuade y lo amonesta.
2. El pecado, como algo voluntario, implica conocimiento. Es muy probable que ésta sea la implicación de Pablo al decir que donde no hay ley tampoco hay transgresión (Romanos 4.15). El también nos dice que es por la ley que nosotros conocemos el pecado (Romanos 3.20).
Pero el conocimiento de las cosas morales y espirituales, particularmente el conocimiento de Dios y de su voluntad, presupone una revelación por parte de Dios. A decir verdad, se encuentra en la Biblia la idea del pecado relacionada íntimamente con otras dos ideas: la revelación por parte de Dios, y el conocimiento de esa revelación por parte del hombre.
3. La incredulidad es la esencia del pecado. Esta incredulidad tiene que ver con el rechazar la revelación de Dios en todas sus manifestaciones y en la culminación en Cristo.
Esto concuerda con lo que Cristo dice acerca de la blasfemia contra el Espíritu Santo. El pecado que los hombres estaban cometiendo y que hizo que Jesús pronunciara esta advertencia, fue el pecado de atribuirle sus obras al poder del diablo, negando de ese modo que las obras de Cristo eran realizadas por el poder de Dios.

4. Considerando al pecado como una rebelión obstinada, con el término culpa. Esto quiere decir que el hombre merece ser castigado por su pecado. El sentido de vergüenza y de penoso merecimiento fue lo que condujo a Adán a procurarse un vestido de hojas y a esconderse de su Hacedor
–La culpa del pecado se manifiesta en la conciencia. Por causa de su pecado, el hombre sabe que es culpable. Esta conciencia de culpabilidad es un fenómeno general en la vida humana, especialmente cuando se trata de la vida religiosa del hombre.
–Esta conciencia de que se merece castigo no debe tomarse como la medida exacta de la culpa del pecado. A menudo se presenta el caso de que sucede lo contrario, es decir: que a medida que la culpa es más grande, se es menos consciente de ello. Y esto es así debido a que el pecado es un poder que ciega. El pecado nubla la visión espiritual y tuerce el juicio moral.
El hecho de que no se tenga conciencia de merecer castigo no es una señal de que no sea culpable; es más bien una indicación de que se está espiritualmente ciego y en gran peligro espiritual. Entre más se acerca el hombre a Dios, más consciente se vuelve de su propia indignidad. (1 Juan 1.8; 1 Timoteo 1.15; Filipenses 3.12, 13).
–La base de la culpa está en la relación del hombre que merece castigo, con Dios, el Ser santo. El pecado del hombre merece reproche porque va contra Dios, quien es Santo. (Ver Isaías 6).
–No todos los hombres tienen la misma culpa delante de Dios. En el Antiguo Testamento había pecados de ignorancia y pecados de presunción; pecados que podían ser expiados con los sacrificios y pecados que ponían al infractor fuera de las relaciones con Dios. (Ver: Mateo 11.20; Lucas 12.47, 48, Romanos capítulos 1 y 2; Hebreos 10.26).
5. Otra fase del pecado se describe por el término depravación. Esto es, su poder de escoger sino que hace seguro que él peque debido a su debilidad moral y a su tendencia inherente hacia lo malo. Esta depravación de la naturaleza del hombre es inherente y universal. (Salmo 51.5; Jeremías 17.9; (Efesios 2.3).
6. Jesús y Pablo recalcan la servidumbre del pecado. Jesús dice que el hombre que hace pecado es siervo del pecado. (Juan 8.32-36; Romanos 6).
7. El pecado es universal. Aun los mejores hombres tanto del Antiguo como del Nuevo Testamentos fueron débiles pecadores. El Salmista representa a Dios como escudriñando la tierra pero sin poder encontrar siquiera a un hombre sin pecado (Salmo 14:1). Jesús consideró a todos los hombres como pecadores. El dice: “Si vosotros, siendo malos…” (Lucas 11:13).
8. El pecado es hereditario. La mejor explicación que puede darse acerca de la universalidad del pecado es la de que el pecado se debe a la corrupción de la naturaleza humana en el principio de la historia humana. La Biblia da a entender que el primer hombre violó la voluntad expresa de Dios, y que por haber actuado así, la corriente de la historia humana se corrompió en su misma fuente.