Está muy claramente mostrado en las Escrituras que Cristo es la revelación final y máxima de Dios. El anuncio del ángel a María aclara porqué debía llamarse Emmanuel, Dios con nosotros (Mateo 1.23). En este módulo se enfatiza la enseñanza cristiana con respecto a la persona de Cristo. Cristo, como revelación de Dios, es un elemento vital en la doctrina sobre su persona, y determinará en gran parte lo que cada hombre piense de él en otros aspectos.
La Cristología estudia lo relacionado con el accionar concreto de Dios y el hombre, mediante el cumplimiento de las condiciones de la ley en Cristo y presentando la posibilidad de la restauración de la comunión entre Dios y el hombre. La necesidad de Cristo como Mediador del Nuevo Pacto, como Redentor del hombre, que vino en la plenitud del tiempo para habitar entre los hombres y para hacer efectiva una reconciliación eterna. (Berkhof, L. 1972, Teología Sistemática, Ed TELL. Pág. 361.)
Sencillamente el término cristologia se usa para indicar el estudio de la significación de Cristo para la fe y profundizar el concepto en el significado de la declaracion Jesús es el Cristo
LA PERSONA DE CRISTO
1. Los nombres de Cristo
(Hendricks, W. (1986), ¿Quién es Jesucristo? Trad. José Luis Martínez. El Paso: Casa Bautista de Publicaciones. Págs.120-136.)
En la cultura oriental se le daba mucha importancia a los nombres que se asignaban a una persona, porque indicaban el propósito y la esencia de la persona que los ostentaba. Para comenzar el estudio de la Cristología es importante, entonces, considerar los nombres que se le dieron a Jesús:
—Jesús: Es la forma griega del nombre en hebreo Josué, Joshua, Jeshua. El significado que se le asignaba era: “Yahvéh es salvación” (Mateo 1:21). Es el nombre personal de Cristo, un anticipo del título que luego usaría: Salvador.Relacionado con el nombre e Jesús, la gente en general lo llamaba Jesús de Nazaret, debido al lugar de su crianza y juventid
–Cristo: Del griego Χριστός y del hebreo חישמ, es el nombre oficial del Mesías. Por lo tanto, Cristo es el equivalente en griego de la expresión hebrea Mesías. Este nombre se aplicaba a quien era instalado con la ceremonia del ungimiento. Así se lee, por ejemplo, en 1 Samuel 9.16: “Mañana a esta misma hora yo enviaré a ti un varón de la tierra de Benjamín, al cual ungirás por príncipe sobre mi pueblo Israel, y salvará a mi pueblo de mano de los filisteos; porque yo he mirado a mi pueblo, por cuanto su clamor ha llegado hasta mí”.
Entonces, el significado es uno ungido, el consagrado, “ungido de Dios”, un reconocimiento ante el mundo judío y gentil. El nombre Cristo se aplicó por primera vez al Señor como nombre común acompañado del artículo ‘el’, pero con el tiempo fue usado en forma de nombre propio y sin el artículo.
Además, el hecho de que los escritores del Nuevo Testamento hayan unido el título Cristo al nombre de Jesús, al punto de transformarse en el nombre propio Jesucristo, hace evidente que Jesús encarnaba y cumplía las promesas de Dios concernientes al Mesías. (Juan 1.42, 4.25, etc.)
–Hijo de Dios: se aplicó de diversos modos en el Antiguo Testamento:
– al pueblo de Israel (Éxodo 4.22),
– al pueblo piadoso en general (Salmo 73.15, Proverbios 14.26, etc.).
El griego μονογενής, monogenés, es decir, unigénito, es una expresión característica de Juan, que muestra la relación particular de Jesús y el Padre. Pero llega a su expresión más elevada cuando menciona que “el que ha visto al Hijo ha visto al Padre”. Este título da la idea de la presencia de Dios en Jesús. Jesús no es un hijo de Dios, sino el Hijo de Dios. (Juan 14.7, 9; Mateo 16.16.)
En las Escrituras, Hijo de Dios es también una confesión, que expresa lo que uno cree y practica. El apóstol Pedro identifica a Jesús diciendo: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Mateo 16.16).
Toda persona que “confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios” (1 Juan 4.15). Todo el que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, vence al mundo (1 Juan 5.5), y tiene la confirmación de Dios mismo (1 Juan 5.10-12).
–Hijo del Hombre: Este nombre fue el que Jesús usó más comúnmente para referirse a sí mismo. Originalmente, el nombre se consideró como un título de significado oculto, por medio del cual Jesús intentó velar, más bien que revelar, su carácter mesiánico. Es un nombre que afirmaría la humanidad (Declaración del Concilio de Calcedonia en el 451 d.C. Donde se afirma que Jesucristo era totalmente Dios y totalmente hombre) de aquel que lo llevaba. (Mateo 16.13; Juan 12.34.)
Una cristología adecuada es aquella que mantiene un equilibrio entre la dimensión humana y la dimensión divina de Cristo. Un énfasis desmedido en uno de estos aspectos en perjuicio del otro, provocará un desequilibrio que llevará también a una misión desequilibrada de la iglesia.
–Señor: Del griego, κύριος, kúrios. En algunos casos, el término se aplica a Dios, como el equivalente a Jehová. Igual que Dios, “Jesús es el Señor”, primera confesión de fe cristiana. Por ser Salvador del hombre, tiene dominio moral en la vida de ese hombre. De hecho, ningún hombre es salvo a menos que Dios se enseñoree de él en Cristo. Estas pretensiones serían absurdas en cualquier hombre, por muy grande que sea, a menos que fuera más que hombre. Cristo pide que los hombres lo pongan a él en primer lugar, antes que a la familia, a los amigos, a la prosperidad material y a la vida misma. Lucas 14.26-33

Jesucristo, Hijo de Dios y Salvador
Los cristianos tenían en el primer siglo sus propios símbolos para identificarse entre sí. La palabra pez en griego, usada como acróstico, era la contraseña. Jesucristo, hijo de Dios, Salvador.
Afirmar que Jesús es Señor significa:
–Que Dios lo reconoce como Mesías;
–Que se reconoce su resurrección y exaltación;
–Que se reconoce su particular y peculiar relación con Dios, por lo que le pertenece el uso exclusivo del título;
–Que se reconoce su relación particular con el creyente en términos de Señor-Siervo;
–Que se reconoce el señorío no solo en el presente, sino también en el futuro;
–Que se reconoce su divinidad.
El reconocimiento del señorío de Cristo es un asunto de discernimiento espiritual. Pablo dice que nadie puede llamar a Jesús Señor, excepto por el Espíritu Santo (1 Corintios 12.3). Esto es lo mismo que decir que el reconocimiento del señorío de Jesús es un asunto de fe. Por fe, nosotros lo aceptamos como el Señor de nuestra vida. El acto de la fe es un acto por el cual nosotros confiamos en él como Salvador y al mismo tiempo nos rendimos a él como Señor
Es importante enfatizar que esto no es solo una cuestión de afirmación verbal, sino que debemos practicar el Señorío de Cristo en forma significativa en la vida diaria. Por lo tanto, “Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre”.
–Hijo de David: Este término aparece con motivo de las profecías del Antiguo Testamento, que anunciaban el dominio firme y glorioso de un descendiente de David. Como tal se aplica repetidas veces a Jesús. (1 Crónicas 19.22; Mateo 1.20; Isaías 9.7; Jeremías 23.5; Amós 9.1; Mateo 9.27, 12.23, 15.22; Marcos 11.10). Los dos relatos del nacimiento de Jesús tratan de mostrar su ascendencia davídica. Muchas veces fue aclamado como Hijo de David.
–Salvador: Término aplicado en el Antiguo Testamento a los hombres especialmente designados por Dios para dar libertad y prosperidad temporales a su pueblo. Por ejemplo: a Josué, a los Jueces, etc. El término aparece 23 veces en el Nuevo Testamento, solo tres en los Evangelios, aplicado a Jesús, tal como el ángel lo expresó al anunciar su nacimiento. (Lucas 2.11; Juan 4.42; Lucas 1.69.)
Estos no son los únicos nombres o títulos dados a Jesús. Por ejemplo: tenemos las expresiones conocidas como Yo soy: la Resurrección, la Vida, la Luz, el Pan de Vida, etc.
El autor Oscar Cullmann hace una lista, tomada de los textos bíblicos, que rescata los aspectos de Jesucristo de una manera particular. (Cullmann, O. (1964), Christology of the New Testament. Filadelfia: Westminster)
–Títulos que se refieren a la tarea terrenal:
1. como profeta
2. como el Siervo sufriente de Dios
3. como Sumo Sacerdote
–Títulos que se refieren a la tarea futura:
1. como Mesías
2. como Hijo del Hombre

La curación del ciego. Pintura realizada por El Greco (1567-1570)
(Disponible en: http://www.esacademic.com/dic.nsf/eswiki/636492)
–Títulos que se refieren a la tarea presente:
1. como Señor
2. como Salvador
–Títulos que se refieren a la preexistencia de Jesús:
1. como la Palabra
2. como Hijo de Dios
La Declaración de fe de la Convención Evangélica Bautista de Argentina, afirma acerca de Cristo (Declaración de Fe de la Convención Evangélica Bautista. Disponible en <http://www.ceba.sion.com/historia_creencias.html> Génesis 18.1; Salmo 2.7; Isaías 7.14, 53.1-12; Mateo 1.18-23, 3.17, 8.29, 11.27, 14.33, 16.16-27, 27.28, 28.1-6, 19; Marcos 1.1, 3.11; Lucas 1.35, 4.41, 22.70, 24.46; Juan 1.18, 29; 10.30-38, 11.25-27, 12.44-50, 14.7-11, 16.15-16, 28, 17.1-5, 21-22, 20.1, 20, 28; Hechos 1.9, 2.22-24, 7.55-56, 9.4-5, 20; Romanos 1.3-4, 3.23-26, 5.6-21, 8.1-3, 34, 10.4; 1 Corintios 1.30, 2.2, 8.6, 15.1-8, 24-28; 2 Corintios 5.19-21; Gálatas 4.4-5; Efesios 1.20, 3.11, 4.7-10; Filipenses 2.5-11; Colosenses 1.13-22, 2.9; 1 Tesalonicenses 4.14-18; 1 Timoteo 2.5-6, 3.16; Tito 2.13-14; Hebreos 1.1-3, 4.14-15, 7.14-28, 9.12-15, 24-28, 12.2, 13.8; 1 Pedro 2.21-25, 3.22; 1 Juan 1.7-9, 3.2, 4.14-15, 5.9; 2 Juan 7-9; Apocalipsis 1.13-16, 5.9-14, 12.10-11, 13.8; 19.16):
“Creemos en Cristo Jesús, quien es el eterno hijo de Dios. En su encarnación Jesús fue engendrado por el Espíritu Santo y nació de María virgen. Reveló y cumplió perfectamente la voluntad del Padre, asumiendo las necesidades y demandas de la naturaleza humana, identificándose completamente con la humanidad, pero sin pecado. Honró la ley divina por medio de su obediencia personal, y por su muerte en la cruz hizo posible la redención del pecado”.
“Fue levantado de los muertos por el Padre, con un cuerpo glorificado, y apareció a sus discípulos como la misma persona que había estado con ellos antes de la crucifixión. Participando de las naturalezas divina y humana, ascendió al cielo y ahora está exaltado a la diestra de Dios como el único Mediador. En él se efectúa la reconciliación entre Dios y el hombre. Mora en todos los creyentes como Señor vivo y omnipresente. Volverá con poder y gloria para juzgar al mundo y consumar su misión redentora”.