(Ideas tomadas de: Stott, John. La Biblia ¿es para hoy?, cap 1 “La autoridad de las Escrituras”, pág. 6.)
Los cristianos reconocen la autoridad de la Biblia porque su autor esencial tiene autoridad: es Jehová quien habla en el Antiguo Testamento, y Jesús y sus discípulos en el Nuevo Testamento.
La autoridad de la Biblia está respaldada por dos tipos de evidencias:
Relacionadas con el ser interior de la persona que sostiene esa autoridad. Es el mismo Espíritu Santo que inspiró las Escrituras el que es capaz de llevar al corazón de quien la lee, del que busca a Dios, la convicción de que existe una diferencia esencial entre la Biblia y cualquier otro libro por importante que sea.
La evidencia más grande de que la Biblia es inspirada por Dios y autoritativa para la fe y práctica, son los cristianos mismos. La vida personal de cada creyente ha cambiado cuando empezó a leer este libro, antes o después de haber conocido a Jesucristo como su Señor y Salvador. Este libro es la Palabra viva de Dios.
Las que están relacionadas con el texto mismo.
(a). El testimonio de los propios autores de los distintos libros: ellos afirmaban que sus dichos tenían la autoridad basada en un origen divino. (Ver, por ejemplo: 1 Tesalonicenses 2:13, Apocalipsis 22:6-7).
No era suficiente el hecho de alguien afirmara ser inspirado para que fuera aceptado. En la Biblia hay un patrón de autorizaciones mutuas. Ejemplos:
— Los profetas confirmaron la ley. Todo aquel que fue enviado con Palabra de Dios para el pueblo tenía como punto de referencia a la Ley que el Señor había revelado y su concordancia en la forma de expresarla en cada época o situación, además de mantenerse en adoración y reconocimiento del Señor.
— Los autores apostólicos confirmaron el Antiguo Testamento. Por ejemplo, véanse en los mensajes de Pedro en los Hechos, y en su presentación de Jesucristo como el Mesías, las referencias continuas al AT. Y así en cualquiera de los escritos del NT: Romanos 9:15, 25-27.
— Los autores del Nuevo Testamento se confirman entre sí. Véanse 2 Pedro 3:15-16, 1 Timoteo 5:18, Lucas 10:7, Deuteronomio 25:4.
(b). El testimonio de Cristo
— Cristo y el Antiguo Testamento: Jesucristo aceptó el Antiguo Testamento como Palabra de Dios, rescató sus normas, comprendió su misión sobre la base de las Escrituras. Las usaba en sus discusiones con fariseos y otros religiosos. Jesús se sometió a la autoridad del Antiguo Testamento y lo reconoció como palabra inspirada.
— Cristo y el Nuevo Testamento: sus palabras y vida en general fueron valoradas y aceptadas como Palabra de Dios. (La Autoridad de la Biblia. Video de John Stott, traducido al castellano, donde enfoca el tema con otras temáticas bíblicas. Disponible en: http://www.youtube.com/watch?v=VbUe8ISAeOc).
