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Curso: COMPRENSIÓN BÍBLICA I
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Unidad 3: LA TIERRA DE LA BIBLIA

El estudio de la geografía y las características de estos aspectos con relación a las tierras donde se desarrollaron los acontecimientos bíblicos, que se indican en Las Escrituras y en las diferentes épocas, aportan toda una serie de datos y detalles que ayudan a la comprensión de los textos, dado que en muchos aspectos es tan distinto al actual.

John Stott, un gran estudioso de la Biblia y reconocido pastor inglés, fallecido recientemente, ya nombrado anteriormente decía:  

«Y nos podemos preguntar, ¿por qué Dios tuvo que revelarse en un remoto contexto histórico y geográfico, que no tengo ganas de complicarme la vida con eso? ¿Por qué me dicen que antes tengo que entender el contexto para captar la revelación?  (…) Una respuesta podría ser: porque a Dios le dio la gana de hacerlo así. Y basta de preguntas impertinentes”. (Stott, John. 2005, Cómo Comprender la Biblia. Buenos Aires: Editorial Certeza).

Pero este autor entiende que a muchos no le sea atractivo, y, de hecho, muchos hacen mensajes, predicas, enseñanza sin tener estos factores en cuenta. Stott afirma algo que es esencial:  el Dios viviente es un Dios personal, que hizo al hombre a su propia imagen e insiste en tratarlo como personas a las que ha creado. De modo que todo el proceso de la revelación ha sido la auto revelación de una Persona, Dios a personas, personas reales que vivían en un determinado lugar y en un cierto momento histórico.

Es decir, que la revelación ha sido personal y preposicional a la comprensión y el contexto de los receptores. Las verdades reveladas fueron dadas por el Señor de modo que pudieran ser comprendidas por quien usó como instrumento y a quienes tenían que transmitir el mensaje.

Para comprender cómo entender las Escrituras en los días actuales, en un contexto y época totalmente diferentes, primero se debe entender, cuándo y en qué circunstancias fueron recibidas por los receptores primarios. Se debe poder imaginar las escenas; una de las cuestiones que ayudan es conocer algo de las tierras bíblicas. Las verdades no cayeron del cielo en un ámbito impersonal, ni han acontecido en situaciones descontextualizadas.

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Mundo conocido, en el tiempo de Jesús, Imperio Romano.

Por lo tanto, más adelante, se verá la importancia del contexto histórico, pero en cuanto a lo geográfico, es de suma importancia conocer las características de las tierras en que se desarrollaron los acontecimientos de los que tratan las Escrituras

Palestina

Es nombrada como “la tierra santa”, una región distinta de todas las demás. Para los cristianos lo es por el hecho de que fue escogida por Dios como base para los acontecimientos, por eso es especial, no porque sea sagrada en sí misma. Por ejemplo:

  • Fue escogida como la tierra prometida a Abraham, dos mil años antes de Cristo.
  • Allí nació, vivió, murió y resucitó el Salvador.
  • Desde allí nació la misión cristiana que cambió el curso de la historia.

Algunas de sus características:

a) Esta porción de la tierra actúa como una especie de puente entre tres continentes: Europa, Asia y África, que convergen en el Mar Mediterráneo. Era el paso obligado, ruta comercial de la antigüedad. Esta zona era de importancia estratégica, por eso históricamente se puede explicar que una tierra tan pequeña en extensión fuera codiciada por los imperios. Los egipcios, los asirios, los babilónicos, los persas, finalmente los griegos y los romanos la invadieron de diferentes maneras.

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Lo sombreado marca la zona considerada como la medialuna fértil.

b) Se puede trazar un semicírculo que va desde Egipto, pasa por Palestina hasta la Mesopotamia, lo que era llamada «la medialuna fértil». Dos puntos claves en los extremos de esta medialuna marcan dos llamamientos claves que hizo el Señor antes de Cristo: Ur de los Caldeos, a Abraham (Génesis 12) y Egipto, a orillas del río Nilo, a Moisés.

c) Era una buena tierra: la promesa decía que «era una tierra que fluía leche y miel«. Cuando los espías de Moisés, entre ellos Josué y Caleb volvieron de su viaje de exploración la describen: «La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra en gran manera buena… tierra que fluye leche y miel» (Números 14:6-8). Llamativamente, no era una tierra que producía por sí sola, necesitaba el trabajo duro del hombre.

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Indicación de lo que llegaron a ser los reinos de Israel y de Judá.

d) La extensión: 330 km de norte a sur y 160 km de este a oeste. Está encerrada por límites naturales. Al norte, la masa montañosa del Líbano (significa blanco, debido a la nieve) y el ante-Líbano, el valle de Hamat; al oeste, el Mar Mediterráneo o Mar Grande; al este y sur, los desiertos de Zin y Arabia. (Disponible en (copiado en abril del 2014): http://web.upcomillas.es/personal/jmmoreno/cursos/Esser/Geografia/geografia.htm)

Una expresión que marcaba la extensión de la tierra es «desde Dan hasta Berseba», Dan era la ciudad más al norte y Berseba la más al sur, situada entre el Mar Muerto y el Mediterráneo y al borde del desierto de Zin. (Jueces 20:1, 1 Reyes 191-3).

e) Se destacan regiones bien definidas: «el Arabá, en el monte de los valles, en el Neguev y junto a la costa del mar» (Deuteronomio 1:7).

Lo más fácil para recordar el mapa de Palestina es pensar cuatro franjas de terreno verticales que corren (paralelas) de norte a sur. paralelas entre sí.

               La primera y más notable es la del valle del Jordán. (Jordán significa: “descendente”). El río Jordán abre un profundo camino entre dos cadenas de montañas, tiene 130 km de recorrido, nace en el Monte Hermón y desciende a través de los lagos Huleh (las aguas de Merom) y Tiberias (Mar de Sineret o Genesaret, «el Mar de Galilea», en realidad es un lago) hasta desembocar en el Mar Muerto. El mar de Galilea es profundo, con mucha pesca. Allí trabajaban los primeros discípulos de Jesús.

En Qumram, lugar desierto con cuevas, vivieron en comunidad grupos que se aislaban de la vida del país. Por ejemplo, los esenios anteriores y posteriores a Cristo. En sus cuevas hace unas décadas atrás se encontraron los Rollos del Mar Muerto.

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El calor es intenso en la región, las lluvias son escasas y en épocas bien definidas. No tiene (falta) salida al mar, por lo cual el Mar Muerto contienen depósitos sumamente concentrados de minerales: sal, potasio, magnesio. Hace imposible la vida de peces. Hay quienes interpretan que Sodoma y Gomorra habrían estado ubicadas por el extremo sur del Mar Muerto.

            En segundo lugar, la meseta central que forma la columna vertebral de Palestina: la montaña central empieza en Galilea, cuyas sierras y valles fueron el ambiente de la niñez de Jesús. La Llanura de Esdraelón, el Monte Gilboa (1 Samuel 31:1), el valle de Meguido.

La ciudad de Jerusalén está edificada en un monte rodeado de otras montañas. Salmo 48:1-2. El Monte de los Olivos se ubica al este de Jerusalén, al otro lado del valle de Cedrón. La región entre Jerusalén y el Mar Muerto se conoce como el desierto de Judea.

             La tercera, la meseta occidental que desciende hasta la llanura de la costa, la franja de la costa. El Monte Carmelo desciende hacia el mar, donde está situado el moderno puerto de Haifa. En su extremo sur, estaba la tierra que ocupaban los filisteos: Gaza, Ascalón, Ekron, Gat, Jope. Llanura de Sarón (centro)

               La cuarta, la altiplanicie oriental que va más allá del desierto «del otro lado del Jordán». Entre el Río Jordán y el desierto de Arabia. En esa región quedaron las tierras que recibieron las tribus de Gad, Rubén y media tribu de Manasés (Josué 18:7).

https://www.youtube.com/watch?v=AKzSR0nsUYQ

“La tierra de la Biblia” en tiempos de Jesús