Casi siempre se piensa en la Biblia como un solo libro, cuando en realidad es una colección que forma una unidad. Tiene 66 libros.
El vocablo Biblia viene del griego, quiere decir «libritos pequeños «. Hubo una época en que estos libros circulaban solos. Pasó mucho tiempo hasta que se los unió, como se ha visto en el módulo anterior.
En un sentido, es como una Biblioteca, porque hay muchos libros, tratan de diferentes temas, están agrupados en secciones según determinados criterios.
Respondiendo a la pregunta de qué se entiende por género literario, el Dr. Mervin Breneman, profesor de Antiguo Testamento, indica, en su sitio de Internet personal (Disponible en: <http://breneat.wordpress.com/analisis-literario/):
“Un género literario es un grupo de textos que tienen en común una o más características, como contenido, estructura, fraseología, función, estilo o ánimo.
«Cuando un escritor produce su texto, escribe en un contexto literario. Es decir, no escribe algo completamente nuevo que no tenga relación con otros escritos anteriores. Escribe en una tradición. Por ejemplo, las biografías difieren mucho una de otra, pero tienen en común la temática: la vida de alguien”.
Además, Breneman indica:
“Los géneros son fluidos, también según el grado o nivel de abstracción. Por ejemplo, el Salmo 98 pertenece a fondo al género de poesía hebrea; en otro nivel es un himno; yendo aún más estrecho, es un “himno del guerrero divino” en el cual se manifiesta el poder de Dios como salvador en una situación militar”.

Algunos de los géneros utilizados en la Biblia:
La forma es tersa o concisa, el paralelismo y las imágenes son características importantes. La repetición de palabras o conceptos claves es un recurso muy utilizado.
Usa cambios del punto de vista; primera persona o tercera persona; se usa mayormente la tercera persona. La trama y el carácter son importantes, como así también la dinámica. Generalmente, la trama involucra conflicto; el conflicto genera un interés en la resolución. Las personas son muy importantes; en la Biblia aparecen normalmente dos personas, o dos caracteres principales, se usa mucho el diálogo. (Consultar el libro de Fee, Gordon para ampliar esta información: Lee, Gordon y Stuart, D. 1997, La Lectura Eficaz de la Biblia. Ed. Vida, Miami.) Las narraciones del AT no son solo sobre lo que les ocurre a las personas, sino, principalmente, de las intervenciones de Dios en la vida de las personas y pueblos. No son alegorías con significado oculto, ni siempre enseñan directamente, ni es necesario que cada episodio tenga una aplicación moral.
Su función es obtener una reacción de parte del oyente. La parábola en sí es el mensaje. Específicamente, en las relatadas por Jesús hay que identificar los puntos de referencia propuestos por él; tratar de determinar cómo los oyentes originales se hubieran identificado con el relato.
La ley del AT es parte de un pacto, un contrato entre dos partes. A partir de Jesucristo se establece el Nuevo Pacto. Algunas partes de las estipulaciones del Antiguo Pacto son renovadas: la ética, por ejemplo, “amarás al prójimo…”. Toda la ley del AT es Palabra de Dios; presenta principios y lecciones. Lo que se haya renovado explícitamente es parte de la ley de Cristo.

La función de lo profetas es ser portavoces de Dios, mediadores que debían hacer cumplir el pacto. Su mensaje no era original, sino que llamaron la atención a las advertencias y promesas del pacto. (Para ampliar, véase el blog de Mervin Breneman: http://breneat.wordpress.com/analisis-literario/).
La división más evidente en la Biblia es aquella en la que aparecen dos secciones que se llaman Antiguo y Nuevo Testamento. El término Testamento significa pacto o acuerdo (diathéke: pacto, testamento, alianza). “Porque donde hay testamento, es necesario que intervenga muerte del testador. Porque el testamento con la muerte se confirma; pues no es válido entre tanto que el testador vive. De donde ni aun el primer pacto fue instituido sin sangre” (Hebreos 9:16-18).

En 2 Corintios 3:14 se menciona el ‘antiguo pacto’; cuando este versículo fue traducido al latín, los términos usados fueron «Vetus Testamentum«. Tertuliano (200 d.C.) fue el primer autor en emplear los términos «Novum Testamentum» para señalar la colección de libros cristianos del NT.
El término Testamento en el sentido bíblico no es usado como se lo entiende hoy más comúnmente: «declaración de la última voluntad de una persona para después de su muerte«, sino como pacto: acuerdo entre dos partes.
1.. Dios hizo un pacto con su pueblo escogido, los hebreos. En la antigüedad había diferentes tipos de pactos. El AT usa la palabra berit; en todo pacto hay dos partes y las dos acuerdan responder de determinada manera.
– La parte del pacto que le correspondía al pueblo era adorar y servir a Dios, y obedecer las leyes divinas.
– La parte que Dios había acordado era cuidar al pueblo y ser su Dios. El AT en general habla de ese pacto y la manera en que funcionó por muchos siglos. Así también, cómo fue el cumplimiento y la renovación del mismo en cada generación.
2.. El NT relata el nuevo pacto entre Dios y el hombre. Fue explícitamente extendido a todo hombre que lo aceptara y era a través de Cristo. El NT describe cómo este nuevo pacto resultó de la vida y de las enseñanzas de Jesús, y cómo los primeros cristianos difundían las noticias de que todo hombre podía hacerse miembro del «pueblo del pacto«.