La historia de cómo, de los diversos escritos donde se escribió la revelación de Dios, llegó formarse la Biblia, se suele agrupar en etapas. (Bruce, F., “Los primeros manuscritos de la Biblia”, en La Biblia de Estudio, Editorial Mundo Hispano).
Los manuscritos originales
Es indudable que fueron hombres quienes escribieron las palabras de los distintos libros, pero las escribían bajo la inspiración de Dios. Cada uno escribió con los medios disponibles en su tiempo y en su propio idioma. En el caso de los escritos bíblicos fueron básicamente dos idiomas: hebreo y griego, como se describió anteriormente.
El Antiguo Testamento fue escrito en hebreo y algunas partes en arameo. El hebreo contiene letras casi cuadradas, con pocas curvas y se escribe de derecha a izquierda; el alfabeto tiene 22 letras; es un idioma a la vez sencillo, directo y pintoresco.
Imperio romano en tiempo de Jesús
En los tiempos de Cristo, el griego dominaba el mundo culto conocido. Fue el idioma en que se escribieron los libros del Nuevo Testamento y el idioma con que la gente se comunicaba en el imperio. Más precisamente era la koiné, un dialecto del griego popular.
Lo característico de la época de Jesucristo fue que, en Palestina, donde estaba toda la tradición religiosa judía, el gobierno era ejercido por el imperio romano, pero culturalmente lo griego influía en todo. El dominio romano en lo político y el dominio griego en lo cultural, ayudó a que el Evangelio se extendiera.
Ideas tomadas de: Husbbard, D. 1977, “Formación del Canon”, en La Biblia de Estudio, Editorial Mundo Hispano.
Se refiere a la lista oficial de los libros que componen la Biblia. El vocablo canon proviene del griego, kavwv que significa caña o vara de medir.
Ezequiel 40:5: “Y he aquí un muro fuera de la casa; y la caña de medir que aquel varón tenía en la mano era de seis codos de a codo y palmo menor; y midió el espesor del muro, de una caña, y la altura, de otra caña…” Antiguamente, las cañas eran utilizadas como instrumento de medición, usados especialmente por albañiles y carpinteros. Esta palabra llegó a significar regla o modelo. Quiere decir «norma o medida«.
Al referirse a los libros de la Biblia, cuando se menciona canon se está indicando el listado de libros autoritativos, que cumplían ciertas condiciones o normas. Tiene que ver con la inclusión o exclusión de los libros en la lista de los libros santos. Después de que fueron escritos los libros, fue necesario tomar una decisión en el sentido de cuáles de los muchos libros escritos alcanzaban la norma divina.
Hay que tener en cuenta que, en un principio, las revelaciones, los relatos, las enseñanzas, en general, se transmitían en forma oral. Luego, algunos fueron puestos por escrito y los libros circulaban por separado. Además de los libros que hoy están incorporados en la Biblia circulaban otros, que en muchos casos pretendían tener el mismo nivel de autoridad.
El término canonización llegó a significar, para los cristianos, estar reconocido oficialmente como una guía o regla autoritativa en asuntos de fe y práctica. Había ciertos elementos que permitían incluir, es decir, aceptar algunos libros como inspirados, o excluir, no considerar otros como tales.
En el proceso de formación y conservación de la Biblia se consideraron tres pasos: revelación, inspiración y canonización.
Los dos primeros aspectos se presentaron con anterioridad.
«En la tradición judeocristiana, el canon tiene un propósito triple. En primer lugar, define y conserva la revelación a fin de evitar que se confunda con las reflexiones posteriores en torno a ella. Tiene el objetivo, además, de impedir que en la revelación escrita surjan cambios o alteraciones. Por último, brinda a los creyentes la oportunidad de estudiar la revelación y vivir de acuerdo con sus principios y estipulaciones «. (Edesio Sánchez, editor. Descubre la Biblia. El canon del Antiguo Testamento, Samuel Pagán, Sociedad Bíblicas Unidas, 1998, p. 155.)

El Antiguo Testamento tardó 1000 años en formarse. Durante ese tiempo, el pueblo fue acumulando los escritos que lo formarían. El Espíritu de Dios les ayudaba a reconocer como más sobresalientes ciertos libros que les relataban la historia del pueblo, que transmitían poesía que era dedicada a la experiencia del hombre o el pueblo con Dios, sabiduría, dichos y sermones de los profetas. El mismo Dios que había inspirado los escritos ahora guiaba la selección y preservación de algunos de ellos.
Los primeros libros que fueron aceptados entre los hebreos fueron los cinco que se conocían como La Ley. Genesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio Unos 250 años antes de Cristo se aceptaron los sermones y los escritos de los profetas. El último grupo en ser aceptado es el que se llama los Escritos: Salmos, Proverbios, Job, Rut, Esther, Eclesiastés, Lamentaciones, Cantares, Daniel, Esdras, Nehemías y Crónicas.
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