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Curso: COMPRENSIÓN BÍBLICA I
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Unidad 2: LA TRANSMISIÓN DE LA REVELACIÓN

Los estudiosos proponen cuatros pasos para ilustrar la forma en que la revelación fue pasando de generación en generación: (Husbbard, D. 1977, “Formación del Canon”, en La Biblia de Estudio, Editorial Mundo Hispano, pp. 23-30.) Por ejemplo, en el:

ANTIGUO TESTAMENTO

1.. Sentencias autoritativas. Las Escrituras fueron primero habladas antes que escritas. Los primeros libros escritos fijan su escritura en la época de Moisés, pero hay relatos que son muy anteriores. Los de la época patriarcal, tiempos de Abraham, Isaac, Jacob circulaban como relatos orales que se pasaban de generación a generación. Por ejemplo, las promesas a Abraham en Génesis 12 y otros se guardaron en la tradición como palabras sagradas y se fueron transmitiendo oralmente. Era un mensaje que, si bien había tenido un primer destinatario, Abraham, resultaba de fortaleza y consuelo para el pueblo y entraba dentro del plan de redención divina.  Lo mismo pasaba con los mensajes de los profetas: era una cuestión de mucha seriedad.

2.. Documentos autoritativos. Los sistemas de escritura se desarrollaron tanto en la Mesopotamia como en Egipto, más de mil años antes de Abraham. Pero del pueblo de Israel no se tienen registros de los días anteriores a Moisés. Dios indicó a Moisés escribir lo que se le revelaba. El pueblo reconoció que esos documentos provenían de Dios. (Éxodo 24.4, 34.27; Deuteronomio 31.19, 32.24-26; Josué 1.8; 2 Reyes, 22.3-23.3)

III 4

(3) Colección escritos autoritativos. Juan 10:35, Lucas 24:4, Mateo 5:17. Estas citas y otras permiten afirmar que para el siglo I d.C. se reconocía un canon del AT conformado por las tres grandes secciones: Ley, Profetas y Escritos. Los escritos del Pentateuco o Ley ya circulaban juntos en el 1000 a.C. paralelo a David.  Otra referencia se encuentra en Esdras 7:6 (400 a.C.). Se afirma que para 150 a.C. toda la colección se completó.

Es importante recordar que los materiales en que estaban escritos todos estos documentos (grandes rollos), no solo dificultaban su manipulación, sino también su modo de guardarlos, etc.

(4) Canon fijo. En el primer siglo, con la aparición del cristianismo y toda la mezcla cultural, los judíos trataron de preservar su identidad procurando más que nunca resguardar las Escrituras Sagradas (en el año 70 d.C. se produce la destrucción de Jerusalén, centro de su religiosidad). Alrededor del año 90 d.C. se reunió un grupo de rabíes en la ciudad de Jamnia, donde fue aprobado el canon de lo que se conoce entre los cristianos el Antiguo Testamento.

Nuevo Testamento

Para los primeros cristianos, la Biblia era el AT (Hechos 2:14-36). En 1 Timoteo 5:18, Pablo se refiere a Deuteronomio 25:4 y Lucas 10:7 como Escrituras. En 2 Timoteo 4.13 Pablo le pide a Timoteo que le lleve los libros y los pergaminos Esto es de muchísimo valor para lo que se está considerando. (Everett Harrison. 1980, Introducción al Nuevo Testamento, Grand Rapids, TELL, p. 94.)

El apóstol Pablo fue escribiendo o dictando cartas con el fin de definir cuestiones doctrinales y para aconsejar a algunas iglesias, especialmente aquellas que él ayudó a formar. Estas cartas se conservaban, se leían una y otra vez, y hay indicios claros de que las congregaciones las intercambiaban o las hacían circular. Por lo tanto, se cree que estos fueron los primeros escritos que luego formaron el NT.

En Colosenses 4:16, el apóstol Pablo pide a los receptores de esta carta que una vez leída la hagan circular en la congregación de Laodicea, y a la inversa, la recibida por ellos (este escrito no quedó en el canon del NT) sea llevada a Colosas.  En 2 Pedro 3:15-16, el autor se refiere a las cartas de Pablo que circulaban como Escrituras.

También, con el paso del tiempo, hubo personas que creyeron conveniente escribir lo que habían visto y oído de Cristo o lo que alguien que caminó a su lado les contaba. La transmisión oral fue interesante e imprescindible; ha sido el método privilegiado en los pueblos de todo el mundo, pero tiene el inconveniente de los cambios que se pueden introducir. Así aparecen escritos los cuatro Evangelios, cada uno con el objetivo de conservar lo básico del Evangelio de Jesucristo.  Las iglesias aceptaron rápidamente las cartas de Pablo y los Evangelios. Hubo otros escritos que tardaron más en ser aceptados, por ejemplo, la carta a los Hebreos, porque no se sabía con seguridad quién la había escrito. Luego, también se fueron conociendo otras cartas, que habían sido de mucha bendición y reconocidas como inspiradas por Dios, como las de Pedro, Juan y Judas.

El año clave cuando el canon del NT se agrupa en la forma definitiva fue el 367 d.C.  No fue de un momento para otro, ni Dios inspiró a un iluminado para que en su nombre indicara cuáles debían ser. No fueron estos los métodos. El proceso fue más complejo e interesante, pero excede el espacio de esta introducción.

Muchos se preguntan por qué no se pusieron enseguida por escrito los Evangelios y los otros escritos del NT. Entre algunas de las respuestas se encuentran las que menciona W. Viertel. (2003, La Biblia y su interpretación, Editorial Mundo Hispano, p.98.):

** Los primeros cristianos esperaban el pronto regreso de Cristo, entonces no se podía perder tiempo.

** Los cristianos preferían hablar personalmente en lugar de escribir (2° Juan 12).

** La mayoría de los discípulos no pertenecía a la clase social intelectual de su época, así que ponerse a escribir lo visto y oído no era algo que entrara en su universo de pensamiento.

** La costumbre de los rabinos era preservar oralmente sus enseñanzas, además Jesús tampoco nunca escribió algo.

Los discípulos estaban desapareciendo bajo distintas circunstancias o eran obligados a emigrar por cuestión de la predicación o a causa persecución. Entonces era necesario que esos testimonios no se perdieran y a la vez llegaran escritos más allá de Jerusalén, a las distintas congregaciones que se estaban formando.

Los apóstoles que fueron testigos oculares del ministerio de Jesucristo estaban disponibles en los primeros tiempos. La intención era no expandirse más allá de Judea. Fueron justamente estas situaciones las que empezaron a cambiar. Por ejemplo, personas tan claves de la iglesia como Pedro y Pablo, ya no estaban vivas en el año 67 d.C.

III 5

Alrededor del año 100 d.C. se habían escrito todos los libros que integran el Nuevo Testamento, aunque no todos tuvieron el mismo grado de aceptación desde el principio; de cualquier manera, había otros escritos circulando. Es así que, ante diversas circunstancias, fue imprescindible definir los que se consideraban parte de los libros autoritativos. Hubo intentos de agrupar, fijar el canon, pero pasaba el tiempo y no se concretaba. Algunos de los elementos que Dios utilizó para que esto sucediera:

(1) Tuvieron que verse forzados a esto, ante la aparición de escritos herejes o incluso alguien que armó un canon según sus criterios (Marción, cerca del año 170 d.C.).

(2) Las persecuciones que se extendían y, además de hacer peligrar la vida de muchos, uno de los blancos perseguidos fueron los escritos. Por eso la necesidad de terminar de definir, como comunidad cristiana, cuáles eran los libros canónicos que debían preservar a toda costa y cuáles, aunque fueran valiosos, no tenían el mismo valor para la doctrina y práctica cristianas.

(3) La aparición de códices, una forma de aunar escritos tal como muchos años después fueron los libros de papel. Por lo tanto, para armar esos códices era necesario definir el canon.

En el año 367 d.C. se confecciona una lista de libros reconocidos como autoritativos del NT que concuerda con los 27 que se conocen hasta hoy. Esta lista fue realizada por Anastasio de Alejandría. Luego, en el año 385, cuando Jerónimo se dispuso traducir los escritos al latín, la Vulgata Latina reconoce esos mismos escritos. Poco más tarde, en el Concilio de Hipona (393 d.C.) y en el de Cartago (397 d.C.) se confirman oficialmente los 27 libros.

Un aspecto más a destacar en cuanto a los criterios de elección de los libros del NT que se reconocieron como autoritativos fueron:

  • (1) Apostolicidad. Es decir, que el autor fuera un apóstol o alguien relacionado con uno de ellos. Por ejemplo, de entre los Evangelios: Mateo y Juan, a quienes se les atribuye sus escritos, desde el principio fueron parte de los doce apóstoles. Pero Marcos, si bien podría ser un joven que estuvo en el círculo de personas en contacto con Jesús, se cree que recibió la transmisión de Pedro, así como Lucas de Pablo y algunos afirman que en parte de María y algunos otros cercanos al ministerio del Jesucristo.
  • (2) Libros cuyo contenido estaban de acuerdo con la enseñanza apostólica.  Hay que tener en cuenta que pronto empezaron a circular escritos con contenidos heréticos.
  • (3) Libros moralmente edificantes y que eran ampliamente aceptados por la iglesia.

No hay duda de que, como se afirmó anteriormente, Dios estuvo tanto en la revelación, inspiración y transmisión, como en la redacción y selección. “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir” (Juan 16:13).