San Pablo se refiere a Jesucristo como la cabeza del cuerpo, que es la iglesia (Colosenses 1:18).
Pablo usa dos figuras para señalar una misma verdad sobre la iglesia:
1. Es un reino, cuyo rey es Cristo y nosotros los súbditos.
2. Es un cuerpo, cuya cabeza es Cristo y nosotros los miembros.
Cristo es el Señor de la iglesia. Es el jefe, dueño, amo y la máxima autoridad. Es el rey del reino de la luz, a donde Dios nos trasladó.
Entre estas dos figuras existe una gran similitud. El cuerpo humano funciona porque la cabeza manda y los miembros obedecen. Por otro lado, un reino es como un cuerpo. Los súbditos son los miembros del reino, y la cabeza el rey.
CUANDO NO HAY ARMONIA
Cuando los miembros de la iglesia no están bajo las órdenes de la cabeza, que es Cristo, cada uno actúa como mejor le parece. No hay armonía. Hay vida, y quizá mucho trabajo, pero no hay progreso.
Pero cuando todos los miembros del cuerpo reconocen a la cabeza y lo obedecen es la iglesia de Cristo aquí en la tierra.
¿Cuál es la iglesia verdadera? La que vive y actúa en la tierra como el reino de Dios y el cuerpo de Jesucristo.