Currículum
Curso: El Señorío de Cristo
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¿Cómo debemos predicar?

Hay muchos que no saben cómo llevarlo a la práctica.

Repasemos lo aprendido en el módulo 3.

La Biblia señala que en el mundo hay dos reinos: el de las tinieblas y el de la luz. El reino de las tinieblas tiene como rey Satanás, un espíritu mentiroso que engaña a las personas. El reino de la luz tiene como rey a Jesucristo, quien reina sobre la iglesia. Todos nacimos en el reino de las tinieblas, y podemos entrar al reino de la luz a través de Cristo.

Adán y Eva fueron creados en la luz; Dios era la autoridad sobre ellos. Pero un día obedecieron a la voz de Satanás, y desde entonces, todos heredamos la misma naturaleza pecaminosa.

La ley del reino de las tinieblas es: “Vive como quieras”. Pero el de la luz tiene una ley muy distinta: “Vive como él quiere”. Para saber a qué reino pertenecemos debemos preguntarnos: ¿Qué ley se cumple en mi vida? La respuesta determina nuestra ubicación.

El reino de la luz es el reino de Dios y de Jesucristo, formado por todos los que viven como él quiere y lo reconocen como Señor de sus vidas.

¿Qué debe hacer una persona que vive en el reino de las tinieblas y desea entrar en el reino de la luz?

“… nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo” (Colosenses 1:13).

Todo ciudadano sabe que está bajo la potestad de su país. La única manera de poder liberarse de una ciudadanía es a través de la muerte.

En el mundo espiritual sucede igual. El único camino para librarnos del reino de las tinieblas es la muerte. Este reino está dentro de uno mismo, y las tinieblas invaden por dentro. Aunque uno decida no pecar y ser fiel a Cristo, en sus miembros brota una ley que se rebela contra Dios. Solo la muerte puede librarlo.

¿Cómo entrar al reino de Dios?

De cierto, de cierto te digo que el que no naciere de nuevo no puede ver(ni tampoco entrar en) el reino de Dios.

La única manera de entrar al reino de Dios es nacer de nuevo.

Solo por medio de la muerte de Cristo podemos ser libres del reino de las tinieblas. Pablo dice que nuestro “viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado” (Romanos 6:6).

El bautismo: el acto concreto que Dios estableció a través del cual el hombre muere al reino de las tinieblas y resucita (o nace de nuevo), en el reino de Dios, reconociendo a Cristo como Rey y Señor de su vida.

Pocos presentamos el evangelio así. Tal vez no entendíamos el evangelio del reino de Dios. Y neutralizamos esta verdad con textos que aparentemente la contradicen.

Cristo vino al mundo para salvarnos, se identificó con nosotros, fue hecho pecado, tomó nuestra carne sobre sí y murió en la cruz. Y si uno murió por todos, luego todos murieron (2 Corintios 5:14).

Es la redención que Cristo efectuó en la cruz lo que hace posible nuestra redención y salvación.

 

Cuando el hombre cree y se bautiza en el nombre del Señor muere con Cristo y resucita con él a una nueva vida.