En un contexto donde el sistema de gobierno que el pueblo de Israel le reclamara a Jehová, se fue corrompiendo sistemáticamente, no solo apartándose de Dios mismo por medio de la idolatría, sino creando condiciones sociales de extrema explotación, corrupción y pobreza. Dios levanta hombres que avalados por la certidumbre de ser portadores de su mensaje, hablan a los gobernantes y al pueblo de su tiempo con poder y valentía. De allí surgen textos enmarcados en fogosos y controvertidos discursos, estrechamente vinculados con la denuncia por el incumplimiento de los parámetros trazados en la Ley y los Escritos antes mencionados.
Isaías 1:11-17 La adoración verdadera responde al corazón de Dios y no a rituales.
Isaías 58:5-11 El ayuno está vinculado a la justicia y la misericordia hacia los oprimidos
Isaías 61:1-3 La presencia del Espíritu de Dios tiene propósitos de transformación.

Nuestra labor es trabajar bajo la soberanía de Dios, para establecer parámetros de su reino, en nuestras comunidades, hasta que él venga y establezca la justicia total.
“El compromiso social cristiano mueve a los creyentes para que actúen como Cristo frente a los problemas de la comunidad. La neutralidad es imposible. Ser un cristiano natural significa que el mensaje que posee es totalmente irrelevante frente a los problemas prácticos, que respalda la situación existente cualquiera que sea”.
Jeremías 5:28-29; Amós 5: 12 Corrupción de la justicia. Ignorar al que no tiene voz.

Ezequiel 22:6-7; Miqueas 2: 1-2, 3: 1-3 Corrupción en el gobierno. Opresión violencia y despojo.
El compromiso social cristiano implica además la incidencia en las causas determinantes del sufrimiento de las personas y la sociedad. Ir a la raíz para eliminar la fuente del sufrimiento.
Amós 2:6-7 Vender por dinero al justo y al pobre.
Amós 8:4-7 Especulación y engaño.

Son muchos los efectos negativos de la injusticia en la sociedad, envenenan las relaciones de la comunidad y quiebran las pautas básicas de confianza mutua.
Creer en Dios trae nueva vida e introduce un modelo nuevo, nuevos valores, un nuevo sentido de comunidad.
Jeremías 7:3-7 Mejorar las obras de justicia y corregir la opresión contra la explotación de los
extranjeros, lo huérfanos y las viudas.
Ezequiel 18:7-9 Reacción contra los usureros.
Amós 5:24 Justicia y rectitud como base de las relaciones sociales.

La caída del hombre le lleva sistemáticamente a corromperse y junto con él todos los sistemas de relaciones que establece, económicos, sociales, de justicia de gobierno, de educación de salud, de trabajo, etc.
Todo el Antiguo Testamento revela un paradigma, un modelo para la búsqueda de relaciones sociales más justas, que Dios pone como referencia y también como advertencia para vivir una vida, un pueblo y una cultura conforme a sus planes de bien para la humanidad.
También muestra como una y otra vez estas leyes y principios se rompen y terminan perjudicando a los más débiles de la sociedad, en este contexto general: a los pobres, los huérfanos, las viudas y los extranjeros.
Cada vez que leemos las leyes, los profetas y los Escritos, con esta óptica encontramos grandes principios rectores para la vida de la Iglesia en la actual sociedad y contexto.