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Curso: SERVICIO SOCIAL CRISTIANO
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El compromiso social cristiano

Distintos niveles de compromiso social desde la asistencia a la incidencia.

 

I. El compromiso social cristiano

 

 Introducción:

Así como hemos considerado distintas instancias de involucramiento en el ministerio social cristiano: lo individual y familiar, lo grupal y lo comunitario, siguiendo para ello la clasificación tradicional del trabajo social profesional.

En éste módulo trabajaremos sobre cuatro niveles de profundidad en el compromiso social cristiano. Cada uno de ellos es importante, tiene tanto fortalezas, como debilidades, sin embargo para seguir una especie de escala imaginaria, es importante entender que a mayor compromiso, mayor involucramiento de parte de los destinatarios, y mayor grado de exposición y probablemente confrontación.

 

A. Distintos niveles de compromiso en las demandas o necesidades sociales (de la asistencia a la incidencia).

Las iglesias evangélicas se han caracterizado en las últimas décadas por un fuerte y comprometido trabajo de servicio hacia el prójimo, cristalizado en variados programas y ministerios comunitarios que en su mayor parte apuntan a la asistencia básica y a la promoción humana, valores centrales del evangelio de nuestro Señor Jesucristo.

En este marco podemos encontrar: acciones de amor o caridad individuales aisladas, acciones colectivas solidarias aisladas (como la respuesta frente a desastres naturales), programas solidarios con cierta continuidad en el tiempo, proyectos de iglesias que devienen en organizaciones cristianas, redes sociales, alianzas estratégicas entre sectores, etc.

Podríamos decir que es un movimiento que deviene constantemente entre acciones individuales y construcción de colectivos (a veces más allá de la iglesia local misma), motivados por el amor al prójimo y el servicio a Dios.

La intención en este punto es señalar una pequeña escala o mirada transversal de este movimiento en función de su grado de impacto y transformación de la realidad social, que va desde lo más habitual o conocido que es la asistencia hasta un grado más complejo que apunta a la transformación de las causas que determinan las necesidades de asistencia.

1. Asistencia

Podríamos decir que esta es generalmente la modalidad de ministerio más conocida y habitual, que consiste básicamente en dar algo a otro u otros: alimentos, ropa, ayuda profesional, sangre, etc.

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En el caso de acciones individuales, también podemos encontrar a quienes lo realizan en forma esporádica o frente a un desafío especial, como puede ser un desastre natural o bien un hecho imprevisto de la vida cotidiana, como ayudar a alguien en la calle.

En el plano de las acciones individuales de asistencia, también podemos encontrar a aquellos hermanos que llevan adelante las mismas, pero en forma sistemática o como habito, por ejemplo: aquellos que regularmente van a dar sangre o dan ropa o alimentos a familias o personas con quien ya han establecido vínculos.

En este mismo encuadre encontramos también lo que podríamos llamar la asistencia organizada:  iglesias que, a través de ministerios específicos, generalmente con la participación de hermanos voluntarios que son los que nutren su accionar, desarrollan una gama de acciones de asistencia programada hacia sus propios miembros y hacia la comunidad en general.

La asistencia como respuesta a las necesidades humanas tiene sus fortalezas, pero también sus debilidades.

Podríamos decir como fortaleza que generalmente sirve como respuesta inmediata y fundamental para enfrentar a las situaciones sociales más deshumanizantes, como el hambre y la indigencia o la marginación y el abandono social.

Como debilidades podemos reconocer claramente que estas respuestas, no cambian la situación de quienes las padecen, que funcionan como una especie de venda, que generalmente es eventual. Cuando esto se torna en la única modalidad de respuesta social se cae con frecuencia en el asistencialismo. Más aun cuando la mirada esta puesta más en la generosidad de quienes “dan” que en las causas que determinan que “los otros reciban”.

Resumiendo, podríamos decir que la asistencia puede ser:

  • Acciones individuales esporádicas (aisladas)
  • Acciones individuales sistemáticas (hábitos)
  • Asistencia organizada (Ministerio) Iglesia
  • Esporádica.
  • Sistemática
  • Inclusiva o no (de los beneficiarios o destinatarios y del resto de la congragación)

 

2. Proyección

Las iglesias que se han involucrado en forma sistemática en tareas de asistencia social, descubren tarde o temprano la necesidad de llevar adelante, acciones más profundas y es allí donde surgen básicamente lo que llamamos los proyectos sociales.

Estos se caracterizan entre otras cosas en que su accionar está planteado sobre una mirada más integral de las personas, de la comunidad y de sus distintas necesidades y que buscan trabajar sobre objetivos y metas más que sobre actividades puntuales. Tal como lo resumen diversos autores trabajar sobre proyectos es responder a las siguientes preguntas:

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En este plano podemos destacar como fortaleza que los proyectos sociales buscan en general mejorar el nivel de vida de las personas a quienes se sirve y como debilidad que solo pueden alcanzar a sectores específicos, dentro de una comunidad o bien problemáticas puntuales que muchas veces se ven desbordadas por la multiplicidad y complejidad de factores que determinan una situación social.

 

B. Redes sociales e institucionales

Frente a esta debilidad mencionada es que las iglesias locales comprometidas con las necesidades sociales buscan establecer vínculos y relaciones más amplias abriendo su mirada al potencial social que les circunda. Por ejemplo: otras iglesias y/u organizaciones que trabajan con fines comunes.

Es así como surgen o más bien toman visibilidad las redes sociales o institucionales.  Distintos niveles en su expansión externa

 

1. Redes inmediatas (familia-relaciones).

Veamos de profundizar la idea de red social. desde la perspectiva de las relaciones familiares y sociales. Podeemos señalar que la misma constituye un sistema intermedio entre la familia y la sociedad que implica todos aquellos vínculos que están más allá de la familia nuclear por ejemplo: la familia ampliada, la familia de origen, los vecinos, los amigos, los compañeros de actividades, los miembros de instituciones tales como la escuela, la iglesia, etc. capaces de ayudar o apoyar en en forma real y duradera a un individuo o a una familia.

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Según J. Speck: “…una red es el  campo total de relaciones de una persona o una familia” (J. y R. Speck, 1989).

Usandivaras resume esta idea diciendo que: “Es en síntesis un capullo alrededor de una unidad familiar, que sirve de almohadilla  entre esta unidad y la sociedad” (Usandivaras, 1990).

Esta red social en sentido amplio, cuya trama es natural y solidaria, es la que se ha visto mayormente afectada o aún destruída por la sociedad moderna y paradójicamente ha sido reemplazada por las redes institucionales o asistenciales.

La familia nuclear, concebida en sus distintas formas, se ve atravesada en la actualidad por los grandes problemas estructurales que modifican constantemente los òrdenes sociales.

Pensado particularmente desde nuestra realidad nacional, encontramos cambios en la estructura social tradicional, el crecimiento explosivo de los nuevos pobres y la pauperización de amplios sectores devenidos en pobres estructurales. La crisis laboral cristalizada en desocupación, subocupación y explotación (particularmente de menores y mujeres)

En el ámbito de la red de contención familiar más íntima, también encontramos diversos factores que podemos denominar extravinculares e intravinculares que llevan en forma permanente al desmembramiento y readaptación del grupo familiar.

Esta crisis del sistema familiar y la consecuente ruptura de la red social de contención primaria lleva a un creciente proceso de intervención institucional, desde terrenos de asistencia, apoyo o contención, como el caso de los comedores, guarderías, etc.  Hasta involucramientos más amplios y complejos como el caso de los pequeños hogares, institutos de menores, juzgados, etc.

 

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2. Redes institucionales 

(Tomado de: BONONIMO – SERANTES, María y Eduardo (1999), ‘Las Redes: Un estilo de Trabajo‘, en: El Tercer Sector  una cuestión de debate, Editorial Claretiana, Buenos Aires, p.p.  201-213.)

Habiendo observado el mundo de las redes desde una perspectiva más amplia comenzaremos a acercarnos más específicamente al plano de las relaciones y nucleamientos inter-institucionales como una expresión particular de la fuerza de cohesión entre las ONG´s.

La tarea que las organizaciones de bien público desarrollaban hace pocos años atrás en forma aislada se ha visto potenciada a partir de esta modalidad de relacionamiento que permite encontrar puntos de apoyo común o nodos que facilitan su visibilidad y su accionar, tomando particular relevancia en tiempos en los cuales la función del estado en el campo social se ha vuelto inoperante e insuficiente y las posibilidades vinculares de la familia sumamente debilitadas.

En este sentido el trabajo en red puede tener diversos objetivos que están íntimamente relacionados a cada experiencia particular. Bonorino y Serantes hablan de por lo menos cuatro objetivos que podemos citar, ya que abarcan la generalidad de las motivaciones que tienen las organizaciones cuando asumen el desafío del trabajo en red:

  • Contención.
  • Intercambio
  • Capacitación.
  • Gestión

Una de las características del trabajo en el campo social y particularmente de las organizaciones es la soledad en que se desarrolla la tarea cotidiana.  Esto provoca una inevitable sensación de aislamiento, de lucha contra los “grandes enemigos”, muchas veces invisibles, y de trabajo agotador frente a las “grandes necesidades”.

Por tal motivo la contención es uno de los objetivos primarios de una red institucional. Implica “juntarse para” compartir las penas, las necesidades, etc.

En segundo lugar el intercambio es la posibilidad de juntarse para aprender los unos de los otros.  En los encuentros de la red las instituciones se transmiten información unas a otras y se comparten experiencias de trabajo y en éste proceso se enriquecen mutuamente.

A partir de conocer lo que los otros hacen, las organizaciones se sienten motivadas a buscar cómo en forma conjunta pueden mejorar su actividad y pueden brindar mejores servicios a la población con la que trabajan. Surge de este modo la necesidad y el momento de la capacitación, como el tercer objetivo en este proceso de relacionamiento.

El cuarto objetivo aparece tal vez en una etapa más avanzada del trabajo en red. La gestión implica unirse para llevar adelante tareas comunes o para constituir una fuerza común, que en forma aliada puede hacer mejores negociaciones en el campo de lo social ya sea con el estado, con el sector empresarial, con organismos internacionales o con otras organizaciones.

Estos objetivos no son necesariamente explicitados en la tarea, pero aparecen inmediatamente relacionados a los motivos con que se convocan las distintas reuniones. La fortaleza de una red está evidentemente relacionada al proceso de relacionamiento duradero y sostenido en el tiempo que mantienen las distintas organizaciones que la component, lo cual permite que algunos o todos estos objetivos puedan ir alcanzándose, si bien no todas las organizaciones que comenzaron la red alcancen esta etapa.

 

3. Clasificación de las redes

Cabe destacar que esta clasificación sirve a los fines pedagógicos ya que cada una de las categorías citadas no son necesariamente excluyentes sino que en muchos de los casos se complementan entre sí.  Hecha la aclaración podemos enunciar la siguiente clasificación:

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a) De acuerdo a su composición:

Este tema será desarrollado con más amplitud en los próximos apartados.

  • Personales: Son aquellas constituidas por individuos, generalmente voluntarios con una finalidad social común.
  • Institucionales: Son aquellas conformadas por instituciones, con persona jurídica o no, de acuerdo a los requisitos acordados previamente.

 

b) De acuerdo al tipo de nucleamiento

  • Globales: Son aquellas que se unen por intereses generales, su interés básicamente está centrado en lograr una mayor fuerza y visibilidad social.
  • Temáticas: Estas en cambio se nuclean en torno a intereses temáticos por ejemplo el SIDA, la niñez en riesgo, las adicciones, las mujeres, el trabajo, la educación, etc.

 

c) De acuerdo a su estructura:

  • Formales: Son aquellas que luego de un tiempo de relacionamiento informal entienden que resulta importante constituirse como persona jurídica y desarrollar consecuentemente una estructura interna sobre la base de estatutos y reglamentos. Deben a su vez conformar comisiones directivas de acuerdo a los procedimientos estatutarios acordados.
  • Informales: Se diferencian de las anteriores por no estar constituidas jurídicamente. Ya sea por estar en una etapa previa o por no considerarlo necesario. Es importante destacar en este punto que esto no le da necesariamente menor importancia, aunque sí probablemente menor posibilidad de acceder a recursos financieros para el desarrollo de programas como red.

 

d) De acuerdo a su modalidad relacional:

 

  • Presenciales: Su relación se basa fundamentalmente en las distintas reuniones o encuentros en los cuales se desarrolla la misión y los objetivos soñados en conjunto.
  • Informáticas: Existen redes, particularmente las que trascienden las fronteras de los países cuya modalidad de relación predominante es el vínculo informático. Generalmente por medio de portales o páginas que exhiben el accionar individual de cada organización y los fines comunes, o alguna idea fuerza que estén intentando transmitir.