REFLEXIÓN FINAL
Hay quienes preguntan a los partidarios de los derechos civiles: “¿Cuándo quedarán satisfechos?”… No estamos satisfechos y no quedaremos satisfechos hasta que “la justicia ruede como el agua y la rectitud como una poderosa corriente”.
“Cuando los arquitectos de nuestra República escribieron las magníficas palabras de la Constitución y de la Declaración de Independencia, firmaron un pagaré del que todo ciudadano habría de ser heredero. Este documento era la promesa de que a todos los hombres les serían garantizados los inalienables derechos a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad” (Luther King, Martin. Discurso “I Have a Dream” 1963).
Estas palabras del pastor. Martin Luther King en su famoso mensaje “Tengo un sueño” nos ayudan a seguir pensando en el tema de la influencia social.
Nos desafían a analizar nuestro rol como iglesias en este tiempo y contexto:
- ¿Estamos satisfechos con las características de nuestra sociedad?
- ¿Hasta dónde entendemos que debe llegar nuestro involucramiento en las demandas sociales?
- ¿En qué consiste nuestra ciudadanía aquí en la tierra? ¿Nos otorga derechos que ayudan a propiciar los principios del Reino de Dios?
- ¿Estamos utilizando todos los recursos que están a nuestra disposición?
- ¿Será este el tiempo que podremos, como iglesias, presentar proyectos de ley que estén basados en principios del Reino de Dios, en lugar de tener que aceptar los que otros promueven y que están claramente en contra de los propósitos del Señor?
- ¿Será este el tiempo para unirnos y hacer redes y coaliciones entre las iglesias para proponer políticas sociales? ¿Para mostrar ejemplos de transparencia en la implementación de proyectos?
- ¿O para evitar que en nuestras ciudades mueran personas por contaminación?
- ¿O para trabajar desde espacios decisorios no necesariamente políticos partidarios para evitar la corrupción y transparentar los proyectos?
Dios nos ilumine para responder a estas preguntas en cada uno de los lugares en los que nos ha puesto.