Cuando hablamos de comunidad, no podemos delimitar su definición en términos absolutos, ya que ya que esta abarca una gran cantidad de elementos sociales que interactúan en formas muy particulares según cada contexto.
Pero lo cierto es que cada iglesia forma parte de una comunidad y por ende debe tener la suficiente sensibilidad como para percibir cuál es la unidad social de la que considera forma parte, con la cual debe interactuar, a la cual a la cual debe llevar a luz el evangelio. Un concepto sumamente sencillo de lo que es comunidad podría resumirse en: un grupo de vecinos, pequeñas poblaciones, barrios, asentamientos, etc.

La palabra comunidad viene del latín comunis que significa hombres (forma genérica) conviviendo juntos en un espacio, compartiendo algo: convivencia, comunicación, unidad. Por lo tanto, podemos decir que es un sistema de relaciones sociales en un espacio definido, integrado en base a intereses o necesidades compartidas.
Hay dos elementos fundamentales:
Cada comunidad es una totalidad que crece; todos sus miembros ya sean profesionales o simples ciudadanos, tienen participación en su crecimiento y desempeñan un papel responsable.
Todas las organizaciones oficiales, privadas, cívicas son medios a través de los cuales los ciudadanos se organizan y se ayudan entre sí. La iglesia es una de ellas. Cada uno de los que viven dentro de esa comunidad deberán sentirse parte de ella, integrados.
Es evidente que todos pertenecemos a diferentes comunidades simultáneamente: iglesia, escuela, facultad, trabajo, clubes, etc.
Uno de los propósitos centrales de este tipo de trabajo es apuntar a que la comunidad tome (tomemos) conciencia de que es protagonista de su propia historia, y que por lo tanto puede intervenir en la misma para modificar aquellos problemas que le aquejan, mostrando en este momento que Dios es el Señor de todo, aun de nuestra comunidad.
En los miembros de la comunidad existen fuerzas latentes para generar su propio desarrollo. La iglesia puede potenciar, ordenar, planificar y coordinar dichas fuerzas, juntamente con otras organizaciones y con el mismo estado para producir los cambios deseados.

El objetivo del trabajo en la comunidad es ayudar a los individuos y a sus familias para que desarrollen sus propias capacidades y sus recursos personales, integrándolos como elementos activos a favor de la comunidad.
Es despertar en el hombre la capacidad para adoptar una actitud proactiva frente a los problemas de la comunidad ya sea local o nacional y frente al estado, mediante su participación en una acción mancomunada para resolver lo que está al alcance de sus posibilidades. Es suscitar el respeto activo hacia sus derechos y hacia todo aquello que coopera para el bien comunitario conforme a los principios de bienestar que Dios mismo establece en su Palabra.
Hay muchos tipos de comunidades y, por lo tanto, cada una tendrá sus características propias. Ninguna comunidad, aunque tenga numerosos recursos, provee el ambiente ideal para todos sus ciudadanos. Todos tienen posibilidad de mejoramiento. Por eso, cada comunidad ofrece a sus miembros la oportunidad y la responsabilidad de contribuir a su desarrollo económico, social, cultural y administrativo.
Si pretendemos llevar a cabo una labor efectiva en la comunidad, es primordial tener un conocimiento integral de la misma. Necesitamos conocer íntimamente su organización y su funcionamiento, la expresión común de la cultura de sus habitantes.
Las características culturales de un pueblo están determinadas por una serie de factores: geográficos, históricos, culturales, políticos, sociales y económicos. Es importante el estudio de cada uno de ellos para saber en qué medida influyen en el funcionamiento y organización de la comunidad.
Pueden usarse distintos métodos para estudiar una comunidad. Las fuentes estadísticas nos dan información sobre: número de habitantes, distribución por edad, sexo y país de origen, educación, ocupación, etc. Esta debe ser la base para el estudio de la comunidad.

En casi todas las comunidades existen algunos libros, folletos o cualquier otro material sobre la historia y desarrollo de la comunidad. Este material se puede conseguir en las bibliotecas, el municipio, sociedades de fomento o aun más fácilmente hoy en día por internet.
Es un método para obtener datos por parte de una persona informada. Las personas de mayor edad en una comunidad podrían dar información histórica.
Se llega a un grupo de la comunidad para obtener determinada información. Es una técnica valiosa cuando se usa a manera de exploración para determinar las actitudes prevalecientes, antes de comenzar el estudio de la comunidad.
Este método se utiliza cuando se quieren obtener datos sencillos mediante el interrogatorio de un determinado grupo de personas. Las preguntas deben ser claras y sencillas para que no haya lugar a dudas.
Las personas de la iglesia que realicen el estudio deben ser participantes de la vida de la comunidad, deben disfrutar de la vida del grupo. Su participación les va a ayudar a comprender los hábitos, las actitudes, los intereses, las relaciones personales y las características de la vida diaria de la comunidad.
Cualquier programa que se desarrolle en la comunidad debe conformarse con ciertos principios fundamentales:
Tal como lo desarrollamos en el módulo de definiciones, hay tres posiciones y por ende respuestas muy distintas que una iglesia puede darle a su comunidad. La respuesta que escoja decidirá si esta desempeñará un papel importante en el empoderamiento de las personas, si proporcionará servicios sociales nacidos de su generosidad, o si simplemente ignorará las necesidades de su alrededor. (Linthimcum, Robert, El empoderamiento de los pobres)
Cada una de estas respuestas implican un grado distinto de involucramiento:
Uno totalmente distante y centrado en la propia tarea eclesiástica; otro más cercano, pero con acciones específicas dirigidas hacia la comunidad como parte de la tarea eclesiástica y otro de total compromiso con la comunidad y sus necesidades a partir de un estilo de vida y una misión de Reino encarnada desde la Iglesia.
| Actividad | Detalle | Ejemplo |
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Concientización de la iglesia |
La iglesia debe ser consciente de su responsabilidad social y no tener miedo de abrirse a la comunidad y de actuar en conjunto con ella. Por esto no pierde su identidad; muy por el contrario, reafirma su testimonio.
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– Estudiar los fundamentos bíblicos. – Orar. – Encuestas de necesidades y dones de la iglesia. – Estudios de la comunidad. – Talleres de capacitación.
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Contacto con los líderes |
Establecer contacto con las fuerzas vivas de la comunidad, líderes, organizaciones, instituciones, sociedades de fomento, delegados de zona, consejeros vecinales, etc. Con el fin de presentar propuestas y/o buscar soluciones en conjunto |
– Actividades en conjunto con las escuelas – Formar una comisión multisectorial con las fuerzas vivas de la comunidad – Encarar problemas comunes (cloacas, basurales, agua potable, energía eléctrica, etc.) – Encuentros de la tercera edad con los centros de jubilados
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Fichero de recursos |
Contar con un fichero de recursos abierto a la comunidad que incluya fundamentalmente los servicios de la zona y sus alrededores
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– Orientar – Derivar – Seguir casos de personas orientadas |
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Relación con entes del gobierno |
Contacto, intercambio de recursos y trabajos en conjunto al municipio |
– Eventos deportivos patrocinados por el municipio – Presentación de petitorios – Programación y apoyo mutuo de proyectos comunitarios
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2. Algunas sugerencias de actividades
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Eventos barriales |
Programar y coordinar actividades, festejos, eventos en conjunto con las instituciones, negocios y familias de nuestro barrio, utilizando fechas de interés común |
– Festejo del día de la tradición con los centros de jubilados y la sociedad de fomento – Marcha aeróbica o algún otro evento deportivo – Festejo día del niño, con las escuelas y familias del barrio.
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Agentes multiplicadores |
Capacitarse y enseñar a otros para que estos, a su vez, funcionen como agentes multiplicadores dentro de la comunidad, sobre temas de interés
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– Charlas – Conferencias. – Talleres – Centros de orientación (violencia familiar, drogadicción, alcoholismo, VIH- SIDA, etc.) |
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Acciones de ayuda mutua |
Organizarse con la comunidad para satisfacer necesidades comunes |
– Compras comunitarias. – Pequeñas cooperativas de consumo, vivienda o trabajo – Bolsa de trabajo – Ferias americanas – Canje de libros de texto. – Lograr descuentos en negocios del barrio
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Huertas comunitarias |
Frente a la crisis económica y alimentaria se pueden organizar huertas comunitarias, con la participación de los miembros de la comunidad, comercio, municipalidad |
Terreno cedido por la municipalidad o por la iglesia Semillas donadas por el INTA o por algún negocio Siembra de legumbres y hortalizas para consumo de las familias participantes; venta de los excedentes |
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Promoción de espectáculos culturales |
Promoción e intercambio de actividades culturales, gratuitas o de bajo costo |
– Ceder el salón de la iglesia para una exposición de cuadros – Presentación de una obra o un conjunto de iglesia en el club del barrio – Cartelera de espectáculos gratuitos – Festival de música y poesía con participación abierta a la comunidad
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Estas actividades son sólo un ejemplo de acciones en distinto tipo de comunidades, urbanas, rurales, etc. que nos permiten brindar un servicio efectivo y comprometido, y que también nos abren las puertas para transmitir abiertamente nuestro testimonio a la comunidad.
Toda la iglesia urbana o rural es una institución que forma parte de su comunidad. Sus miembros son ciudadanos de ese lugar y participan en su desarrollo. Toda iglesia que quiera trabajar dentro de la comunidad deberá conocerla, detectar sus necesidades y planificar una estrategia para influir en los problemas sociales que haya.