En 1 Corintios 14.1, 12, se encuentra una exhortación sumamente fuerte y firme de parte del apóstol Pablo. La Biblia exhorta a procurar los mejores dones, pero no dice en ninguna parte cómo hacerlo. No obstante, a la luz de todo el consejo del Señor y la experiencia cristiana se puede decir que hay que tener en cuenta algunos elementos.
1. Pasos que se deben seguir.
Estos son los que sugiere C. Peter Wagner: (Wagner, C. P. 1994, Sus dones espirituales pueden ayudar a crecer a su iglesia, Ed. CLIE. Pág. 34 ).
- Explorar las posibilidades. En este proceso las posibilidades hay varias sugerencias prácticas a tomar en cuenta:
** Estudiar la Biblia, ella es la base de datos principal en cuanto a los dones.
** Reconocer la posición de tu iglesia en cuanto a los dones, porque es en ella donde deberás ejercerlos, y no todas las congregaciones piensan lo mismo en cuanto a esta cuestión.
** Leer lo más que puedas acerca de los dones, porque junto con la Biblia, la experiencia de otros puede ser de mucho valor.
** Es bueno ponerse en contacto con personas que tienen y ejercen dones espirituales, porque puedes aprender de manera práctica de la experiencia de ellos.
** Hablar de los dones con otras personas, porque este diálogo es edificante y aleccionador.
** Observar a siervos ungidos cuando ministras utilizando los dones del espíritu.
- Experimentar con los dones. La teoría es necesaria y buena, pero la experiencia es lo que en definitiva permite operar con efectividad utilizando los dones. Hay que pedirle al Señor que muestre por donde empezar.
- Examinar los sentimientos propios. Si el creyente vive lleno del Espíritu Santo sus sentimientos y emociones no están fuera del señorío de Cristo y son indicadores válidos de la voluntad de Dios. Por otro lado, los dones espirituales están en concordancia con la personalidad, el carácter y el temperamento de cada uno. A veces el creyente se sorprende porque parece que lo que el Señor indica, no parece que va con la personalidad, pero como el Señor conoce el potencial más de lo que cada uno puede creer o los demás, su obrar sobrenatural está actuando.
- Evaluar la efectividad personal. Lo dones están orientados hacia el servicio, de modo que es lógico esperar que sirvan. Si Dios le ha dado un don, lo ha hecho porque quiere que haga algo para él en el contexto del cuerpo de Cristo. Es muy importante que se espere la confirmación del cuerpo que es la iglesia. Si piensa que tiene un don espiritual y está tratando de ejercerlo, pero nadie en la iglesia considera que lo tiene, es probable que efectivamente no tenga tal don.
Un interrogante que se considerará en otro apartado, es cuando se está en medio de una congregación que no se encuentra abierta al obrar del Señor en cuanto al tema.
2. Requisitos importante a cumplir.
Éstos no son excluyentes, pero si necesarios y orientadores. La gracia de Dios no se dispensa en función de puntos acumulados o méritos logrados. Hay requisitos que se deben cumplir, no para merecer los dones, sino para que ellos puedan manifestarse con plenitud en la vida y ministerio.
- Ser creyente: Los dones espirituales son dados solo a miembros del cuerpo de Cristo, es decir, hombres y mujeres que han reconocido a Cristo como único Señor de sus vidas. Si el testimonio del Espíritu no está en la persona, de que se es un hijo de Dios (Romanos 8.16), es necesario que primero se entregue a Cristo, antes de que pueda recibir sus dones.
- Creer en los dones espirituales: Muchos no creen en los dones espirituales porque nunca se les ha enseñado acerca de ellos. Este es un problema de ignorancia. Otros no creen en los dones espirituales porque no están dispuestos a ser controlados por el Espíritu. Este es un problema de incredulidad. Creer en los dones espirituales significa aceptar su realidad, conforme con la abundante evidencia bíblica sobre ellos y confiar en la dirección del Espíritu para su ejercicio. Se debe creer que son dones y que ellos están a disposición de todos los creyentes. Se debe creer que son espirituales y que dependen de la operación del Espíritu Santo en la vida del creyente. Se debe creer que el Señor los da y que es nuestro privilegio y bendición recibirlos (Salmos 68.17-18).
- Estar dispuesto a servir: La razón por la que el Señor da de sus dones es el servicio en su cuerpo, que es la iglesia. Dios sabe muy bien si se está dispuesto o no a servirlo. Cuando el servicio es lo que mueve, él da las herramientas que se necesitan para llevarlo a cabo. Asumir una actitud de servicio es lo que más acerca al perfil de Jesús mismo, ya que él no vino para ser servido, sino para servir (Marcos 10.45).

- Orar: Antes, durante y después de este proceso de búsqueda de los dones es necesario orar (Santiago 1.5). Se debe buscar la guía de Dios, pues él es el primer interesado en que se descubra los dones espirituales. Por cierto, mucho se ha dicho sobre la importancia de la oración como ejercicio de espiritualidad. Pero aquí no se trata de eso, sino más bien de usar la oración como medio de diálogo con el Señor, mientras se le pregunta sobre los dones que se anhela y que él quiere dar.
El pastor Billy Graham afirma: “El descubrimiento de nuestros dones espirituales debe ser objeto de prolija y meditada oración de nuestra parte. Debemos orar pidiéndole a Dios que nos dirija para reconocer los dones espirituales que poseemos. También debemos asegurarnos de que estamos dispuestos a hacer uso de esos dones espirituales de manera tal que todo redunde para la gloria y honra de nuestro Dios.” (Graham, Billy. El Espíritu Santo. Pág. 69).