Generalmente, se considera que una palabra de sabiduría es una revelación espontánea y sobrenatural, que resulta en una orientación sabia, un consejo oportuno, una guía adecuada o un conocimiento debidamente aplicado. La palabra de sabiduría tiene como su foco a Cristo. (Ver 1 Corintios 1.30). La sabiduría que viene de Dios, salvación y santificación por medio de Cristo crucificado, ha estado escondida en un misterio (1 Corintios 2.7). Su sabio plan de redención es secreto o misterioso en el sentido de que ha estado oculto en Dios a los ojos humanos, pero ahora se manifiesta y revela en Cristo a través del Espíritu Santo (1 Corintios 2.7-10).
El Espíritu Santo capacita a quien así habla, para que pueda declarar la verdad divina de manera tal que trasciende su propia capacidad o experiencia natural. Cuando se ejerce este don, las personas suelen decir: “Hermanos, cómo me ayudó lo que dijiste”, o “Pastor, usted habló para mí”.
Hay tres aclaraciones que son necesarias y que conviene hacer.
1. El don de palabra de sabiduría no es lo mismo que la sabiduría natural o humana. El texto bíblico no habla de sabiduría sino de palabra de sabiduría. La sabiduría natural es la habilidad de aplicar el conocimiento y la experiencia que se poseen. La palabra de sabiduría es un don sobrenatural del Espíritu Santo, que permite la aplicación [expresión] sobrenatural de un conocimiento sobrenatural.
No debe confundirse con:
2. La palabra de sabiduría es una revelación sobrenatural mediante el Espíritu Santo, del propósito y planes divinos en lo concerniente a lugares, cosas y personas. Es la revelación de algún dato que sólo Dios sabe y que él comunica a quien quiere para provecho o con un fin específico (Hechos 21-10-11, 28.23-24). El énfasis no cae sobre la información sino en la aplicación práctica de la información recibida.
3. La palabra de sabiduría puede venir por diversos medios: profecía, palabra, visión, sueño, visitación angelical, lenguas e interpretación. A veces los medios son audibles, en otros casos, se trata de una percepción mental muy patente y clara, o bien, la persona lee el mensaje como si estuviera escrito en el aire. En la mayoría de los casos, la palabra de sabiduría es un texto o porción de la Biblia, que tiene un sentido muy particular para la persona que recibe la palabra o para la iglesia en una situación particular.
El don de palabra de sabiduría no es lo mismo que el don de palabra de conocimiento o ciencia. La palabra de conocimiento es la revelación de sucesos pasados o de cosas que existen o de eventos que toman lugar en el presente. Es la revelación del propósito de Dios concerniente a personas, cosas o eventos en el futuro o que señalan al futuro. Generalmente, la expresión de ese don es un consejo u orientación práctico, de aplicación directa a una situación particular.
El don de palabra de sabiduría es útil y necesario. Hay una variedad de aspectos en los cuales el ejercicio de este don hace del mismo una herramienta sumamente eficaz y propicia. La palabra de sabiduría sirve:
“El don de sabiduría es la habilidad especial que Dios da a ciertos miembros del Cuerpo de Cristo para conocer la mente del Espíritu Santo de tal manera como para recibir discernimiento en cuanto a cómo un conocimiento dado puede ser aplicado de la mejor manera a necesidades específicas que surjan en el Cuerpo de Cristo.” (Wagner, C. P, pág. 192).
2. EL DON DE PALABRA DE CONOCIMIENTO
Generalmente, se considera que una palabra de ciencia o palabra de conocimiento es un discernimiento sobrenatural, que resulta en una información específica acerca de la condición de una persona o de una circunstancia, que es revelada de manera sobrenatural y espontánea por el Espíritu Santo. Es una impresión mental, un cuadro o una imagen mental, o una visión, a través de la cual el Espíritu Santo pone manifiesto un hecho o una circunstancia que está oculto o que no se conoce. A veces, la impresión no es mental sino física (un dolor o sensación en alguna parte del cuerpo), o puede ser una combinación de factores. De todos modos, el Espíritu santo manifiesta a través de estos medios la necesidad oculta y desconocida de alguien y la voluntad de Dios de actuar para su bien.
La palabra de conocimiento no debe ser confundida con la habilidad mental, la sabiduría o entendimiento natural humano, o cualquier otra capacidad electiva. Este don no es lo que llamamos intuición, Por otro lado, no debe confundirse este don con un conocimiento profundo de la Biblia y de la teología, o cualquier otro conocimiento humano. Tampoco se trata del conocimiento de Dios, que se adquiere con la experiencia y comunión con él. En todos los casos, el don de palabra de conocimiento tiene que ver con un conocimiento de origen divino, que se manifiesta a la conciencia humana.
Es necesario aclarar las diferencias y semejanzas entre palabra de conocimiento y palabra de sabiduría. La palabra de conocimiento o ciencia está íntimamente ligada a la palabra de sabiduría. En otros pasajes, Pablo liga sabiduría y conocimiento en el mismo orden. (Ver: Romanos 11.33, Colosenses 2.3).
Hay alguna evidencia bíblica que sugiere que los dos dones son complementarios. Palabra de sabiduría sería un don de predicación o expresión oral, que expresa un mensaje sobre el plan de redención de Dios. Palabra de conocimiento sería un don de enseñanza o expresión oral, que expresa un mensaje sobre el resultado práctico de ese plan aquí y ahora. (Ver 1 Corintios 2.12-13).
En cuanto a la aplicación práctica y el valor del don de palabra de conocimiento, surgen varios elementos a tomar en cuenta.
Relación de estos dones con otros: Relación entre estos dones y el don de profecía:

Cuadro que plasma lo que podría haber sido la visión de un profeta según la Biblia.
La relación no es clara. Especialmente lo que no parece claro es la diferencia entre palabra de sabiduría y conocimiento y el don de profecía como dones de revelación. Algunos estudiosos prefieren llamar revelación a toda información o guía sobrenatural operada por el Espíritu Santo, y denominan profecía a la declaración de lo que el Espíritu Santo revela. Hay cierta base bíblica para usar este vocabulario, al menos, de manera general. Pablo califica de profetizar a las revelaciones del Espíritu Santo que recibí la gente (1 Corintios 14.24-25, 29-33), lo que generalmente nosotros llamamos palabra de conocimiento.
Hay casos, tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo, en que la revelación sobrenatural de información (palabras, visiones o sueños) es considerada como revelación profética. (Ver: 2 Samuel 12.1-12, 2 Reyes 6.8-12, Daniel 2.9, Hechos 8.28, 21-10-11, 1 Timoteo 4.14, Juan 4.19).
Si bien el lenguaje bíblico es preciso, su significado no es tan claro. Por eso el vocabulario bíblico conviene agregar la orientación de la experiencia, para poder llegar a una interpretación y aplicación adecuadas. Hay que notar que en todos estos dones hay una revelación de Dios para provecho o beneficio de todos. Además, esa revelación se patentiza y expresa de diversas maneras. Y, por último, es probable que la variedad de nomenclatura responda a la variedad de expresiones.
Conocimiento
El don de conocimiento es la habilidad especial que Dios da a ciertos miembros del cuerpo de Cristo para descubrir, acumular, analizar y clarificar información e ideas que son pertinentes para él crecimiento y bienestar del cuerpo.
Profecía
El don de profecía es la habilidad especial que Dios da a ciertos miembros del cuerpo de Cristo para recibir y comunicar un mensaje inmediato de Dios a su pueblo a través de una declaración divinamente ungida.
