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Curso: Los Dones del Espíritu Santo
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Los dones residentes (c)

4. PASTORES

La palabra pastor aparece únicamente aquí como título. En su origen el vocablo se refiere al que cuida manadas o rebaños, y que los alimenta. Jesús se llamó a sí mismo “el buen pastor” (Juan  10.11, 14). Pedro lo llama pastor (1 Pedro 2.25) y el Príncipe de los pastores (1 Pedro 5.4). El autor de la carta a los Hebreos lo llama “el gran pastor de las ovejas” (Hebreos 13.20). El verbo se usa para designar el trabajo del ministro en Juan 21.26, Hechos 20.28 y 1 Pedro 5.2.

El pastor es el que aconseja, guía, advierte y cuida del redil, sin imponerse y con amor. Por ello mismo, el don pastoral no es exclusivo de los pastores ordenados. De hecho, la práctica de la ordenación no es muy clara a la luz del Nuevo Testamento, o por lo menos, no hay evidencia suficiente para la misma, tal como es entendida hoy día en la mayor parte de las iglesias evangélicas.

“El don de pastor es la habilidad especial que Dios da a ciertos miembros del Cuerpo de Cristo para asumir una responsabilidad personal de largo plazo por el bienestar espiritual de un grupo de creyentes.” (Wagner, p. 135)

 

Tareas involucradas:

** Aconsejar                                      ** Guiar

** Advertir                                         ** Cuidar

** No imponer                                   ** Amor y paciencia.

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La Biblia describe las responsabilidades de quien cumple con el ministerio pastoral en el Cuerpo de Cristo.

  • el pastor es alguien que guía al rebaño (Isaías 40.11).
  • el pastor es alguien que alimenta al rebaño. (Jeremías 3.15, Hechos 20.28, 1 Pedro 5.2.)
  • el pastor como alguien que protege al rebaño (Hechos 20.28-31).

También la Biblia indica las cualidades que debe reunir quien aspira a servir como pastor.

“Palabra fiel: «Si alguno anhela obispado, buena obra desea». Pero es necesario que el obispo sea irreprochable, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar; que no sea dado al vino ni amigo de peleas; que no sea codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro; que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?); que no sea un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo.” (1º Timoteo 3.1-7).

A la luz del contexto en Efesios 4, la responsabilidad principal de quien recibe el don y tiene el ministerio de pastor es la de equipar a los creyentes para la obra del ministerio. A lo largo de los siglos se le han asignado al pastor muchísimas responsabilidades que lo han alejado de esta tarea fundamental. La identidad pastoral se ha desdibujado con rasgos muy ajenos a la función básica de ser el entrenador principal de los creyentes para el cumplimiento de la misión. Una razón importante para la capacitación profesional del pastor es que use sus conocimientos para equipar y colocar al pueblo de Dios en el ministerio.

“Otras religiones han tenido sus profetas y sus sacerdotes. Solo el cristiano ha tenido pastores, apacentadores de almas, hombres llenos de ágape que se han entregado a la tarea de identificarse, estrechamente y llenos de simpatía, con las necesidades y problemas de los demás, en forma de prestar ayuda a los objetos de su solicitud”. (Mackay, Juan A. 1945, 1957, Prefacio a la teología cristiana, Casa Unida de Publicaciones, México. Págs. 162-163.)

 

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5. MAESTROS

La palabra maestro describe otra función del pastor y designa un ministerio específico y reconocido dentro de la comunidad de fe. (Ver: Hechos 13.1, 1 Corintios 12.28, Efesios 4.11 y Santiago 3.1.)

No todo maestro tiene que ser pastor, pero la tarea de enseñar es parte del ministerio pastoral.

 Uno de los requisitos para ser pastor es que sea “capaz de enseñar” (1 Timoteo 3.2), porque su trabajo consiste básicamente de la predicación y la enseñanza (1 Timoteo 5.17).

La importancia del ministerio docente se ve por el lugar que éste ocupa en la lista de 1 Corintios 12.28 y en Efesios 4.11.

El maestro es instructor, pero no es sólo alguien que transmite conocimientos intelectuales, sino alguien que edifica a la iglesia mediante la enseñanza.

Ernesto Trenchard subraya que los maestros son los enseñadores de la iglesia, “que se dedican al estudio de la Escrituras en profundidad” (Tenchard, E. 1976, Estudio de doctrinas bíblicas. Literatura Bíblica, Madrid. Pág. 357).

Las iglesias necesitan de maestros que asuman un ministerio didáctico, que alimente a los santos con una sólida predicación expositiva, y les provea de la riqueza que está en la Palabra. Esta de una de las necesidades más grandes en las iglesias cristianas hoy en toda América Latina. Lamentablemente, no todos los pastores y líderes están lo suficientemente preparados como para llenarla adecuadamente.

“Vivimos en un mundo de cambios, en donde los nuevos problemas, los nuevos interrogantes, y las nuevas circunstancias hacen ciertamente necesaria la ayuda de un maestro que señale los principios de la Palabra y demuestre la forma en que estos se relacionan con nuestro diario vivir. Esta sigue siendo la obra del maestro que está dotado por el Espíritu y dedicado a Cristo.” (Horton, Stanley. 1989, El Espíritu Santo Revelado en la Biblia. Publisher: Vida Editorial. pág. 102).

La prioridad de este ministerio la impuso Jesús.  Mateo 28.19-20:

“Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado. Y yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén”.

 

PASTORES – MAESTROS

Los ministerios de pastor y maestro van generalmente juntos, ya que el pastoreo incluye fundamentalmente la alimentación de la congregación En Efesios 4.11 se lo menciona como un solo don pastor-maestro enfatizando que van en conjunto. “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros,”

El pastoreo incluye fundamentalmente la alimentación de la congregación con la Palabra, mientras que la enseñanza está orientada a la edificación de los creyentes. Pastores-maestros son un don que el Cristo resucitado concede a su iglesia para el ministerio de su edificación cualitativa. En relación con el rebaño, los pastores-maestros llevan a cabo varias tareas, que son propias de su llamamiento y servicio.

  • Alimentan a la grey: 1 Corintios 3.2, Juan 10.9, Ezequiel 34.23.
  • Dirigen a la congregación, como líderes responsables: Juan 10.3-4,  Salmos 23.3b.
  • Protegen a los hermanos, especialmente en términos morales y espirituales: Juan 10.11-15, Hechos 20.28-29, Salmos 23.4-5.
  • Restauran a los creyentes, ejerciendo una disciplina positiva: Salmos 23.3, Ezequiel 34.4.