Hay ciertos dones que por su carácter resultan ser herramientas de muchísimo valor para el cumplimiento de ciertos ministerios específicos. El don de discernimiento de espíritus es imprescindible cuando se trata de ministrar a las personas, especialmente necesitadas de sanidad interior y liberación. Cuestiones a tomar en cuenta:
Sus poderes de revelación están restringidos a una sola clase de objetos de conocimiento: espíritus. Los dones anteriores se aplican al plano natural, mientras que éste se aplica solo al plano eminentemente sobrenatural y espiritual. Permite distinguir qué clase de espíritu motiva ciertas palabras o hechos.
Este don concede al creyente penetración sobrenatural al mundo secreto de los espíritus. Revela la clase de espíritus que actúan en una persona que manifiesta conocimiento o poder sobrenatural. Hay tres clases de espíritus: el divino y el satánico (sobrenaturales) y el humano. El discernimiento de espíritus permite a quien tiene este don identificar al espíritu que actúa o se manifiesta en una persona o circunstancia. Por su operación podemos conocer la verdadera fuente y naturaleza de cualquier manifestación sobrenatural. 1 Juan 4.1: “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios, porque muchos falsos profetas han salido por el mundo.”
** Este don concede la capacidad para distinguir y descubrir a los demonios y sus artimañas. (Hechos 13.6-12, 16.16-18, 8.18-24.)
** Este don concede la capacidad para distinguir y descubrir la presencia de ángeles y su ministerio. (Hechos 8.26, 10.3, 12.7-10, 27.23-24).
“Dios da este don para ayudar a sus hijos a discernir entre la obra del Espíritu y los espíritus malignos (1 Corintios 12.10). El peligro de ser engañados por el diablo es un tema tratado una y otra vez en la Biblia. En la actualidad, ha habido un auge de interés por lo oculto. Seguramente el diablo está engañando a muchos. ¡Tanta necesidad hay de que, por lo menos, un miembro en cada congregación tenga el don de discernimiento y que, bajo la dirección de la iglesia, practique su don! (Carter, Patricio. 1989, Vivamos en el Espíritu cada día. El Paso, Texas: Casa Bautista de Publicaciones. Pág. 56.)
Este don no es una especie de lectura espiritual del pensamiento. Tampoco es una percepción psicológica, parapsicológica o extra sensorial. Y muchos menos es una aguda penetración mental o inteligencia natural. El discernimiento de espíritus no tiene una base natural ni se apoya sobre capacidades o pericias naturales, sino que es algo sobrenatural que viene de Dios.
El don de discernimiento de espíritus es un don para ayudar a liberar a los afligidos, oprimidos y atormentados por Satanás (Hechos 16.16). Además, es un don para desenmascarar a los servidores de Satanás. 2 Corintios 11.14-15: “Y esto no es sorprendente, porque el mismo Satanás se disfraza de ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan de ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras.”
Es también un don para resistir los planes de Satanás, como así también descubrir engaño o error doctrinal. 1 Timoteo 4.1: “Pero el Espíritu dice claramente que, en los últimos tiempos, algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios”, y 2 Pedro 2.1: “Hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros que introducirán encubiertamente herejías destructoras y hasta negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina.”
Es un don para desenmascarar a los demonios obradores de milagros. 2 Tesalonicenses 2.8-9: “Y entonces se manifestará aquel impío, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca y destruirá con el resplandor de su venida. El advenimiento de este impío, que es obra de Satanás, irá acompañado de hechos poderosos, señales y falsos milagros,”
Este don permite reconocer la acción del Espíritu Santo y si algo es obra del Espíritu Santo o de Satanás.
** Discernimiento de espíritus inmundos. Hay dos maneras de discernimiento en relación con los demonios:
–Natural: Es en base a la observación natural, o sea, utilizando nuestros sentidos naturales de observación. Estas reacciones se dan en la esfera de lo que vemos y oímos, de lo que podemos percibir mediante el ejercicio de los sentidos. En este sentido, una persona que manifiesta lo demoníaco o algún nivel de demonización presentarán las siguientes manifestaciones. (1) Los ojos se revolean y quedan en blanco. (2) La persona se inclina y comienza a toser de manera convulsiva o tiene sensación de vómito. (3) Las manos se crispan, la columna se arquea, los músculos se tensan. (4) Sucesión de bostezos profundos, eructos o sonidos extraños. (5) Estado de inquietud, molestia, angustia general. (6) Caída al piso, contorsiones, rugidos, quejidos, lamentos, risa espasmódica. (7) Expresiones obscenas, agresivas, generalmente en primera persona plural: «Te odiamos», «No podrás con nosotros». (8) Una voz que reclama: «Es mío.»
–Sobrenatural: La segunda vía es el discernimiento sobrenatural de los espíritus inmundos. En este caso, tal discernimiento es de gran ayuda porque no siempre las manifestaciones son dramáticas y convincentes. Muchos gestos de conducta se confunden fácilmente, y así se superponen la opresión demoníaca con problemas físicos, como ocurre a veces con la esquizofrenia (temor, alucinaciones). Además, echar demonios sobre la base de adivinar su presencia puede ser dañino para la persona que queremos ayudar. Y, por cierto, los demonios también mienten y hacen todo lo posible por engañarnos. Entonces, ¿cómo desenmascararlos? Para ello, hace falta el discernimiento sobrenatural que el Espíritu da.
Dentro de esto, el don en quien lo tiene y ejerce, muchas veces le permite saber no solo que hay presente un espíritu inmundo, sino su género y hasta su nombre.
En el segundo nivel, el don nos permite saber, con precisión, de qué tipo de espíritu se trata. Esto es una gran ventaja, pues nos ayuda a identificar al espíritu y echarlo por su nombre. Más importante es el hecho de que nos permite saber cómo fue que entró en la persona. Esto nos permite ministrar a la persona en su área vulnerable. Llevamos a la persona a la confesión, arrepentimiento, renuncia y echamos los demonios. En la ministración de sanidad interior y especialmente en el ministerio de liberación es conveniente saber de qué espíritu se trata, quiénes son, cómo entraron, y en qué orden debemos tratar con ellos. De todos modos, nuestra atención y enfoque deben siempre estar concentrados en la persona que está oprimida y no en los demonios.
** Discernimiento de ángeles
Los ángeles son nuestros aliados en la guerra espiritual. Cuando confrontamos a los demonios no estamos solos. La Biblia nos enseña que las huestes del Señor nos acompañan y pelean por nosotros. Dios lo promete así en reiteradas ocasiones (ver 2 Reyes 6.16, Salmos 91.11).
Los ángeles hablan de Cristo y son trabajadores suyos (ver Hechos 1.10-11). No atraen la atención sobre sí mismos, sino sobre Dios.
Son enviados por Dios para darnos instrucciones Hechos 8.26 “Un ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: ‘Levántate y ve hacia el sur por el camino que desciende de Jerusalén a Gaza, el cual es desierto’.”
| Campo de acción | Sobrenatural / espiritual |
| Finalidad | Para identificar espíritus / Para identificar error doctrinal |
| Práctica | Discernimiento de espíritus inmundos / Discernimiento de ángeles |