Para realizar este ministerio, ciertos hermanos en Cristo son llamados para atender a personas como sabios consejeros. Es esencial saber que el consejero pastoral es el que va a orientar y acompañar desde el punto de vista de la necesidad espiritual e integral, pero desde los conceptos bíblicos.
Si bien para realizar este ministerio es conveniente procurar conocimientos básicos acerca de las personalidades y el desarrollo humano, por sobre todo el consejero se debe preparar en el conocimiento bíblico.
“El ser humano necesita ser escuchado. Necesita de alguien que le dé de su tiempo y que pueda brindarle una palabra de consuelo, de esperanza y/o de fortalecimiento. Que lo conduzca por la verdad del evangelio, que lo sane y que lo libere, dándole una nueva perspectiva de vida con Cristo en su corazón.” (Schipani, Ibídem)
Escuchar es fundamental para saber en qué situación está la persona. Si es alguien que ya conoce el Evangelio, preguntar por qué situación viene a consultar y qué cuestiones están en juego.
La respuesta a la pregunta sobre qué es aconsejar ayudará a acotar de alguna manera las cuestiones fundamentales acerca de este ministerio.
Aconsejar tiene por objetivo un cambio que no se puede imponer, el que decide es el consultante. Volveremos sobre esto en otro punto, pero lo anticipamos aquí. La responsabilidad de la consejería pastoral tiene este objetivo. Las personas tienen que darse cuenta de que, en muchas de las crisis, necesitan un cambio de pautas de vida. Especialmente, cuando están en actitudes pecaminosas.
“Todo aconsejar tiene que ver con cambios en creencias, juicios, valores, relaciones, comportamiento y otros elementos semejantes de la vida”. Para esto se cuenta con la asistencia del Señor, según 1 Corintios 1.24b: “Cristo poder de Dios y sabiduría de Dios”.
Adams sigue especialmente la línea de la consejería en caso de que la persona ha perdido el rumbo a causa de caídas en pecado. Para eso expone que el consejero pastoral es llamado a confrontar a la persona con la realidad en la que está inserto y con los principios bíblicos que se aplican a cada situación. Por supuesto que las personas que acuden a la consejería pastoral, también lo hacen bajo otras situaciones: duelos, enfermedades, problemas interpersonales, etc.
Aunque no necesariamente se comparta todos los postulados de John MacArthur, su trabajo presenta aspectos muy importantes, por ejemplo, algunas de las características de los que ministran pastoralmente. Estos deben ser:
a. ALIMENTADORES. Siguiendo la analogía del pastor y las ovejas, señala que estas pasan la mayor parte de sus vidas comiendo y bebiendo, pero no saben la diferencia entre plantas venenosas y no venenosas. Por eso es que el pastor cuidadosamente debe proteger su dieta y les debe proveer de pastura rica en nutrientes.
Como se ha señalado anteriormente, en el encuentro de Jesús con Pedro descrito en Juan 21, él le dejó asentado a Pedro la importancia de alimentar a las ovejas. Dos veces en su mandamiento a Pedro, Jesús utilizó el término griego bosko, el cual quiere decir: ‘el que alimenta’ (vv. 15, 17).
La meta del pastor no es complacer a las ovejas, sino alimentarlas, especialmente alimentar sus almas y sus espíritus. Él no debe ofrecer leche espiritual, sino la carne sólida de verdad bíblica. Aquellos a quienes se les olvida alimentar al rebaño descuidan una parte muy importante de su responsabilidad.
b. LÍDERES. Pedro desafió a sus compañeros líderes: “apacentad la grey de Dios que está entre vosotros cuidando de ella” (1 Pedro 5.2). Dios les confió la autoridad y la responsabilidad de guiar a la grey. Los pastores son responsables de cómo guían y de cómo los sigue la grey.
Además de la enseñanza, el pastor ejercita supervisión sobre la grey mediante el ejemplo de su vida. Ser un pastor requiere mezclarse entre las ovejas. No es lo mismo el liderazgo desde arriba que el liderazgo interno. Un pastor efectivo no vigila a sus ovejas desde atrás sino desde el frente. El que aconseja pastoralmente tiene que ser un referente de vida cristiana.
El activo más importante del liderazgo espiritual es el poder de una vida ejemplar. En 1 Timoteo 4.16, Pablo instruye a un líder de la iglesia: “ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren”.
c. PROTECTORES. Las ovejas están totalmente indefensas, no pueden patear, rascarse, morder, saltar o correr. Cuando son atacadas por un depredador, se amontonan en vez de escaparse. Eso las hace presa fácil. Las ovejas necesitan de un pastor protector para sobrevivir. Se llama la atención a que esto es una analogía, que se aplica tanto a aquel que recién está entrando a la vida cristiana, en los primeros pasos y revisando su propia vida, como al que hace años que está en el proceso del Evangelio de Jesucristo, que necesita seguir revisando su vida a la luz de los principios de la Palabra.
Los cristianos necesitan una advertencia similar del error y de aquellos que las esparcen. Los pastores protegen a sus ovejas espirituales de ir por mal camino y las defienden en contra de los lobos salvajes que las devastarían. Pablo advirtió a los pastores en Éfeso de permanecer alerta y proteger a las iglesias bajo su cuidado:
“Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre. Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos”.
También los que ministran como consejeros pastorales, a su vez, deben ser pastoreados. Nadie es autosuficiente, ni puede creer que puede prescindir de otro hermano en la fe que le ayude.
d. CONFORTADORES. A las ovejas les falta un instinto de autoconservación. Son tan sencillas y mansas que si alguien las maltrata, son fácilmente aplastadas en espíritu y simplemente pueden darse por vencidas y morir. Esto no parece coincidir con la actitud de muchas personas hoy en día, pero aunque con apariencia de autosuficiente, en el fondo todos están necesitados de lo mismo. Consecuentemente, un pastor fiel ajusta su consejo para adaptarse a la necesidad de la persona que él pastorea. “… que amonestéis a los ociosos, que alentéis a los de poco ánimo, que sostengáis a los débiles, que seáis pacientes para con todos” (1 Tesalonicenses 5:14).
e. EMPATÍA. Esta es la habilidad para tratar de penetrar en los sentimientos y las emociones que una persona experimenta en una circunstancia determinada. La simpatía expresa compasión desde una perspectiva externa, objetiva. Pero la empatía, aun cuando admite que no puede saber totalmente lo que la otra persona está sintiendo, hace su mejor esfuerzo para entender lo está pasando al “ponerse en los zapatos” de ella. Alguien, en una conversación, indicaba qué pasaría si se tiene ante sí a un violador, que sería uno de los casos extremos como para no tener empatía. Pero es alguien necesitado del Señor. La empatía evita una postura de juicio.
f. SINCERIDAD. El aconsejado anhela sentir que el pastor es una persona auténtica y genuina. Algunas veces, el pastor es colocado en un pedestal, con muchas expectativas sobrehumanas. En vez de eso, el pastor necesita mostrar que es una persona sensible, vulnerable, honesta y sincera, no hipócrita o tratando de proyectar una imagen falsa. La franqueza significa permitir que el aconsejado pueda ver y conocer lo que el pastor realmente es. La autenticidad animará a la persona en necesidad a ser más franca.
g. ACEPTACIÓN. Jesús, con toda certeza, no aprobó el estilo de vida de la mujer en el pozo, según el relato en Juan 4. Sin embargo, es obvio deducir de la narración que Él la aceptó como una persona digna y valiosa. Es fácil para una persona tan necesitada, saliendo de una vida pecaminosa, imaginarse a un pastor observando con una mirada de juicio divino sobre esa vida tan complicada. Jesús nos mostró que Dios ama a los pecadores. Algunas veces, Él prefirió comer con ellos más que con los autojustificados líderes religiosos. Gary Collins llama a esto calidez con calidad: “esta palabra implica cuidar, respetar o poseer una preocupación sincera, no aduladora para el aconsejado, sea lo que fueren sus acciones o actitudes”.
Diferentes autores presentan puntos de vistas del ministerio pastoral, desde distintas perspectivas. Además de los ya citados, se puede leer en el sitio del Seminario Reina Valera lo siguiente: