Quién pasó por la vida en blancas nubes
y en plácido reposo adormeció
quién no sintió el frío de la desgracia,
quién pasó por la vida y no sufrió
fue espectro de hombre, no fue hombre,
solo pasó por la vida, no vivió.
(Poema de Francisco Ottaviano)
“Mas no habrá siempre oscuridad para la que está ahora en angustia, tal como la aflicción que le vino en el tiempo que livianamente tocaron la primera vez a la tierra de Zabulón y a la tierra de Neftalí; pues al fin llenará de gloria el camino del mar, de aquel lado del Jordán, en Galilea de los gentiles. El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos”.
En este módulo se considerará como eje central el concepto de crisis y los recursos que puede brindar la consejería pastoral. Para esto se analizarán algunos de los conceptos sobre consejo pastoral aplicados a personas que pasan por momentos de crisis. Como ya se ha considerado en los Módulos anteriores, las congregaciones en general y la comunidad, poseen recursos para atender a las personas en situaciones de vulnerabilidad y necesidad. El consejero pastoral es alguien imprescindible.
Misión Net presentará, en el próximo curso de Consejería Pastoral II, una serie de módulos considerando situaciones específicas como: adicciones, sexualidad, duelo, enfermos terminales, identidad sexual, etc., de una manera más amplia, teniendo en cuenta cuál es el rol del consejero pastoral.
1. La definición
El término crisis, proviene del latín crisis y del griego κρίσις, con el significado de separación, distinción, elección, discernimiento, disputa, decisión, juicio, resolución, sentencia, decisión, poder o autoridad para juzgar. En principio, esta palabra
—no tiene un significado negativo necesariamente
–sí en una situación de crisis se deben tomar decisiones
–implica en todos los casos: cambios
La crisis es el momento en que la rutina ha dejado de servir como guía y se necesita optar por un camino nuevo o con variantes y renunciar a otro/s. Naturalmente, esta decisión ha de hacerse de un modo prudente, teniendo en cuenta las consecuencias de cada alternativa. Por eso es necesario elegir con criterio, otra palabra griega que aparece en este contexto (κριτήριον, criterion) con el significado de “tribunal de justicia”, aquel capaz de juzgar con conocimiento y criterio, el que sabe tomar la decisión correcta, es el crítico (κριτικός, capaz de juzgar).
Por lo tanto, define una conjunción de factores y circunstancias de cambios en cualquier aspecto de una realidad organizada pero inestable (como lo es siempre), sujeta a movimiento y proceso. Especialmente, la crisis de una estructura, considerando la estructura como un sistema de distribución y orden de elementos. El término se puede aplicar a diversas áreas de la realidad, pero en el presente curso refiere a los seres humanos: las personas, las familias o cualquier grupo humano.
Cada vez que se trata de explicar el concepto de crisis, se menciona el significado distintivo que se marcaría en el idioma chino.
La palabra crisis (weiji) en el idioma chino, se compone de dos ideogramas:
La persona en forma individual o en grupo (familia, compañeros de trabajo, vecinos, etc.) forman sistemas de interrelaciones que se pueden describir desde distintos puntos de vista. Por ejemplo: en una persona se interrelacionan sus aspectos espirituales, emocionales, mentales, físicos, etc. En un grupo familiar, las distintas personas que conforman ese grupo.
Los cambios críticos que se presentan a una persona o grupo, aunque a veces previsibles, tienen siempre algún grado de incertidumbre en cuanto a su reversibilidad (Reversibilidad: Capacidad para volver a un estado o condición anterior. Ejemplo: la reversibilidad de un proceso. Disponible en: http://www.wordreference.com/definicion/reversibilidad Copiado en diciembre del 2014), o grado de profundidad, pues si no serían meras reacciones automáticas como las fisicoquímicas, reducidos a condición de cosa. Si los cambios son imprevisibles, es decir, con el factor sorpresa, muchos son profundos, súbitos y violentos, y que sobre todo traen consecuencias trascendentales, pueden ir más allá de una crisis, configurando cuestiones traumáticas que perduran en el tiempo.
Llevando el concepto a las cuestiones de la vida cotidiana de cualquier persona o grupo familiar, las crisis pueden designar situaciones, ya sean internas y/o externas, que producen cambios. Aún situaciones buscada porque son anheladas por las personas o familias, generan grados de estrés importantes que pueden derivar en efecto de crisis. Por ejemplo: el obtener un título universitario, el casamiento, la llegada del primer hijo buscado, una mudanza, etc.
Crisis es una situación difícil por la que atraviesa una persona, una familia, una comunidad y hasta un país entero; por el deterioro en las relaciones interpersonales (conflictos en la familia, en el ámbito laboral) o también por dificultades económicas (desempleo o sueldo insuficiente), por condiciones sociales (como el racismo), o por causas políticas (guerra, represión, exilio, etc.) (Maldonado, J. y M. Inhaueser, Consolación y vida, hacia una pastoral de consolación. Eirene y CLAI.)
Este puede ser un cambio traumático en la vida o salud de una persona, o una situación social inestable y peligrosa en lo político, económico, etc. También puede ser la definición de un hecho medioambiental de gran escala, especialmente los que implican un cambio abrupto, como puede ser un terremoto o una inundación no anticipada.
En general, las crisis se agrupan en vitales o de desarrollo y accidentales, traumáticas o inesperadas. En realidad el tema merecería otra agrupación más detallada, pero baste la presentación de estas dos para introducir el tema.
* Crisis vitales: son aquellas que, en general, afectan a las personas por el mismo hecho de vivir y seguir el proceso de crecimiento y de maduración. Son cambios que pueden tomar al individuo por sorpresa, pero son esperables porque forman parte de la vida. Por ejemplo: para un niño la entrada a la escolaridad formal, la menopausia en la mujer, el matrimonio que queda solo en la casa por el casamiento de los hijos o la independencia en cuanto a la vivienda, etc.
Tener presente estos conceptos es de suma importancia, dado que ayudan al consejero pastoral a ubicarse en lo que escucha del entrevistado, a fin de preguntarse en qué situación de su ciclo vital está atravesando. Por ejemplo: frente a una madre que presenta problemas con alguno de sus hijos, hay que tener en cuenta si el niño está en épocas claves de su vida: el comienzo de la escolaridad, la pubertad, la adolescencia, etc. En general, hay que tener en cuenta que si bien alguien trae como motivo de consulta pastoral los problemas que está atravesando su hijo adolescente, no solo el hijo está en épocas de cambios y crisis, sino también los padres. En otro caso, para una persona joven concretar el matrimonio o cuando llega el primer hijo. En una persona mayor: la menopausia, la jubilación, la muerte del conyugue, etc. Si bien hay factores internos en juego, no hay que perder de vista los elementos externos al sistema. Cada situación se da en un contexto familiar, eclesial, social, etc. con variantes.
* Crisis accidentales o inesperadas: la muerte en una edad joven de un familiar, accidentes del orden que sea (terremotos, automovilísticos), robos, violación, etc. Todo aquello que introduzca un cambio inesperado y/o fuera de lo que son las épocas normales de la vida. No es lo mismo la muerte de una persona con más de 80 años que venía cursando una enfermedad, que la muerte de un hijo pequeño, o de un esposo o esposa de 30 años de edad.
Cada vez la realidad de la sociedad en que se vive presenta nuevas situaciones conflictivas o el crecimiento en incidencias de otras, que llevan a las personas a entrar en crisis. Por ejemplo: En Buenos Aires siempre existieron situaciones de robos, pero en la proporción en que han ido creciendo en las últimas décadas, eran impensables. No solo el arrebatamiento de la cartera en las mujeres, sino hasta llegar a matar a alguien para sacarle el teléfono celular. Qué decir cuando dos o más personas entran a las casas para robar, atemorizando, amenazando, matando a algún miembro de la familia.
Todos son episodios negativos que a las personas les es difícil superar, dado que se suman muchos factores: el robo, el empujón, la amenaza muchas veces concretadas, la presencia de niños en la escena, etc. Son situaciones muy complejas, que a las personas o grupo familiar les cuesta superar. Siempre hay uno a lo menos de ellos que queda con más secuelas emocionales, sino todos.
La cuestión básica para entender el concepto de crisis es que siempre que hay crisis algo se pierde, del orden que sea. Son pérdidas significativas para quien está involucrado, si no, no habría crisis. Pérdidas que pueden ser reales y/o simbólicas: muerte del esposo, caída de ideales, inundaciones en un lugar impensado que podría ocurrir, el incendio de una casa, etc. Por ejemplo: un padre de familia que pierde repentinamente el trabajo, no se trata solamente de la cuestión económica, sino que él que se sabe sostén de su hogar (aunque sea compartida con la esposa) ya no puede cumplir con esto. Un hombre de unos 50 años comentaba: Sabe qué significa, de pronto saberse sin trabajo, cuando yo estaba tan satisfecho en ese puesto, mi ideal era jubilarme en esa empresa multinacional. A los cincuenta empezar a buscar trabajo! ¿Cómo hago para seguir dándole a mi familia el mismo nivel económico?
Las pérdidas afectan en forma diferente a las personas, depende de una serie de factores tales como el grado afectivo de relación con las personas, objetos o posiciones perdidas, la estructura psicológica del afectado, la situación económica, el contexto social, etc. Por lo tanto, las reacciones frente a las pérdidas cambian, de persona a persona. Sin embargo, hay aspectos comunes a las reacciones de los afectados que justifican que se presenten algunas generalidades acerca del tema.

Se identifica como situaciones de crisis accidentales, aquellas que toman por sorpresa a una persona, familia, ciudad, etc. Por ejemplo: un accidente en un vehículo, la pérdida del empleo, la muerte de un familiar que no estaba diagnosticado como grave, los fenómenos naturales (inundaciones, terremotos, etc.).