Aconsejar no es un proceso que se lleva a cabo solo a través de una serie de pasos consecutivos, bajo una receta que se aplica en todos los casos. Como se ha enfatizado, cada aconsejado es un individuo único, con problemas, actitudes, valores, expectativas y experiencias distintas a las de los demás. No obstante, existen algunos pasos adecuados para establecer una relación de consejería. Algunos de estos pasos pueden repetirse varias veces conforme los problemas que son considerados o reconsiderados.
Otra modalidad de indicar el desarrollo de un proceso de consejería es el que se presenta en el Módulo de Liderazgo de Drakeford y otros (Módulo Liderazgo: Consejería Pastoral. Programa de Capacitación Ministerial, Buenos Aires: Seminario Internacional Teológico Bautista.), donde se lo agrupa en dos etapas:
Primera Etapa. Identifique el problema
1.- Determine tiempo y lugar: ¿Cuánto tiempo tenemos? ¿Dónde podemos reunirnos?
2.- Escuche: ¿Por qué no me cuenta algo acerca de esto?
3.- Clarifique la situación: ¿Exactamente qué quiere usted decir con esto?
4.- Investigue consejería previa: ¿Con quiénes ha hablado de este asunto?
Este es un tiempo de decisión: se sigue con la consejería o se deriva a otro consejero o profesional.
En caso de seguir con la consejería:
Segunda Etapa. Determine un plan de acción
1.- Introduzca responsabilidad: ¿Dónde ha fallado usted?
2.- Demuestre la conducta: ¿Puede compartir una experiencia?
3.- Repase las alternativas: ¿Qué podría hacer?
4.- Explore los resultados: ¿Cuáles son los resultados probables?
5.- Supla información: ¿Es esto lo que precisa saber?
6.- Provea un cierre: ¿Puedo orar con usted acerca de esto?
Unos párrafos en cuanto a los datos que se recojan (Al final del Módulo IV se presentan ejemplos de cuestionarios). Es importante dar lugar a que la persona se extienda en contar su problema. También se enfatiza la cuestión de las repreguntas, para poder hacer una composición de la situación. En caso contrario se corre el peligro de sacar conclusiones rápidas y desviadas. Hay quienes mencionan el caso bíblico de Elí, quien al ver a Ana, creyó que ella estaba borracha y en base a eso actuó (1 Samuel cap.1). El otro ejemplo bíblico característico es todo el libro de Job, donde se muestra cómo los amigos tienen largos discursos donde la propia perspectiva e interpretación de los hechos, provocaban la frustración de Job al no ser comprendido.
Por ejemplo: datos que tengan que ver con sus problemas físicos, enfermedades y limitaciones, las emociones que la situación le generan (sean recientes o antiguas), recursos con los que cuenta, acciones que ha intentado para solucionar el problema. (Ver más detalles en el capítulo 12, del libro ya mencionado: La consejería, de Mac Arthur y otros. Págs. 241 en adelante ).
Una escucha atenta, puede dar indicios de dónde están las áreas de conflicto, las inestabilidades, las mentiras, las confusiones, los temores, las inseguridades, las conductas extrañas, etc.