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Curso: Consejería Pastoral I
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Consejería Pastoral I

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Los principios básicos para la consejería pastoral (b)

* Lo que no se debe hacer

Hay muchas cosas que no hay que hacer cuando se está entrevistando a una persona, para no perjudicarla a ella y al proceso:

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1. No hay que tratar de actuar como psicólogo,

como cualquier otro profesional que no se es. No hay que perder de vista que, como consejero pastoral, hay que dedicarse al tratamiento del área espiritual de la persona. Si el Espíritu Santo da discernimiento de que, por ejemplo, es un problema emocional grave, entonces se debe comenzar a pensar en una posible interconsulta o derivación con otro profesional.


2. No hay que condenar ni absolver a la persona

El consejero no está para juzgar a nadie. Si se lo condena, se puede crear sentimientos de culpa por cuestiones inexistentes y después lo tendremos que ministrar en sanidad interior. Si se lo absuelve, puede ser que nunca asuma sus errores. Se debe conducir al entrevistado a ver la realidad de su situación lo más objetivamente posible, a la luz de los principios de las Escrituras, allí surgirán las cuestiones si son pecaminosas delante de Dios.


3. No hay que tomar en serio las agresiones del aconsejado

Cuando la persona está en crisis puede ser agresiva con el que lo ministra. Pero, si uno es maduro, se puede dar cuenta que es una consecuencia de la situación y que debe ayudar a salir de esa crisis. La mejor forma es a través de la calma y la paz. No hay que tomarlo como algo personal.

En el curso Ministerio de Liberación, que ofrece Misión Net, se considera en detalle la situación del entrevistado cuando reacciona agresivamente por cuestiones que necesitan liberación.


4. No hay que apurar al aconsejado yendo más allá de lo donde él quiere llegar

Siempre se debe mantener la calma y no desanimarse si no resuelve el caso en el tiempo previsto. Hay que seguir orando y el Señor va a guiar a ambos.

Hay que tener en cuenta que cuando se trata de situaciones que la persona ha vivido, como puede ser sucesivos abusos especialmente de personas significativas para el entrevistado, no va a ser fácil para él mismo relatar los hechos y sus vivencias. Posiblemente pasaron años en los cuales nunca habló con nadie.

Otra cuestión muy común es que a las personas les cuesta hablar claro e ir a fondo en lo que tiene que ver con violencia intrafamiliar, especialmente cuando se trata de familias cristianas. A la persona le cuesta reconocer esto, porque tiene que poner en evidencia todo un cuadro familiar que es tabú para el entorno.


5. No hay que horrorizarse con lo que cuenta

Hay que ser comprensivos y no generarle mayor carga al que está en crisis. Se debe recordar que siempre debe prevalecer el amor. Es importante no mostrarse impresionados por lo que cuenta. Es cierto que a veces sorprenden, porque la capacidad de asombro nunca ha tocado el límite de las miserias, sufrimientos, acontecimientos, etc., de los seres humanos, pero hay que recordar que se debe mostrar empatía, contención, etc.


6. No hay que transformar la entrevista en una charla social

Esto se puede hacer en otra circunstancia. En el tiempo de la entrevista hay que estar atentos al rol de cada participante en la atención espiritual. Es importante situar al entrevistado si quiere transformarlo en eso. “Pediste tener una entrevista pastoral, bueno, de eso se trata. Sigamos con lo que venías a plantear”.


7. No hay que basar el consejo en una experiencia personal

Si le damos testimonio de algún episodio de nuestra vida, lo cual no es lo mejor –en tal caso, hacerlo para complementar el consejo a modo ilustrativo–, esta narración tiene que estar de acuerdo con lo que dice la Biblia. Lo mejor sería ilustrar con casos hipotéticos.


8. No hay que involucrarse emocionalmente con el entrevistado porque se pierde objetividad

Si uno se mete en el problema de tal forma que este pasa a ser del consejero, no se cumple la función y comienzan las distorsiones. Otra cuestión es la comprensión, pero si el problema inunda al consejero, no será operativo.


9. Hay que evitar los extremos, tomar el papel de padre o de un directivo

Uno de los problemas de llevar al extremo las analogías del pastor de ovejas y el rebaño es que los pastores toman todas las decisiones “por la oveja”: dónde come, qué bebe, cuánto duerme, etc. Eso no funciona con las personas, sí hacerle saber alternativas y esencialmente lo que las Escrituras dicen y proveen acerca de su situación. Es fácil que el pastor piense que, por el entrenamiento espiritual y la experiencia, él o ella pueden hallar alternativas más adecuadas o superadoras que la del aconsejado. Si bien es cierto que los pastores proveen consejo espiritual, la persona debe hacer la decisión final y aceptar las consecuencias.


10. El pastor que disfruta escuchando sobre las intimidades de sus aconsejados

Es posible que el pastor encuentre fascinación en los detalles íntimos de la vida de otros, el hurgar demasiado profundo en la intimidad y privacidad de la vida de la persona, más allá de lo necesario en el proceso de consejería. Es una tendencia peligrosa que puede conducir a otros errores. Por eso, como ya se ha enfatizado en un párrafo anterior, no hay que presionar a la persona para que cuente lo que no quiere o no necesite ser contado. Es verdad que es probable que esté negándose a contar algo que es clave. En este caso, se puede tener la libertad de decir lo que se percibe o discierne en cuanto al relato que ha realizado, si faltan algunos puntos claves para entender el problema.


11. El pastor que se involucra sexualmente con el aconsejado

La franqueza en compartir detalles personales íntimos, aún si no son de naturaleza sexual, pueden crear una conexión entre el pastor y el aconsejado/a que suele alimentar hasta una atracción sexual. Esto no es una experiencia poco común.

No hay que creer que lo anterior es improbable. Hay que tener en cuenta la vulnerabilidad de las personas, sobre todo en lo emocional. El riesgo de enamoramiento o idealización es alto. El consejero debe guardar el espacio de autoridad sin dejar de ser consejero.

Hay muchos conflictos que surgen dado que alguno de los involucrados comienza a sentir atracción sexual hacia la otra persona, o uno de ellos empieza a seducir al otro. Esto es algo que ha producido estragos en ministerios, familias, etc. El consejero es responsable por lo que hace primeramente delante de Dios, del aconsejado, de la congregación y de la sociedad, y aún de sí mismo, por lo que su comportamiento ético es de suma importancia. (“Errores en la Consejería Pastoral», Seminario Reina Valera. Disponible en: http://www.seminarioabierto.com/admin27.htm)

James Giles (El ministerio del pastor consejero. El Paso, Texas: Casa Bautista de Publicaciones), advierte sobre algunos aspectos a tener en cuenta, como ir a la casa de una mujer solo, aceptar entrevistas en lugares inapropiados o privados, etc. Por eso, en este curso se puntualizó la importancia de mantener las entrevistas en las instalaciones de la iglesia, y aún así tomar ciertas precauciones.


12. El pastor que se parcializa en una discusión

Cuando se trata de la entrevista de dos o más personas, es fácil escuchar solo a una de las partes y decidir que esa persona tiene la razón. Aun cuando se entreviste a una sola persona, no tenemos que olvidar que está dando su versión de la historia. Por más que se quiera ser objetivo, nunca se logra totalmente, pero hay que estar alertas. Es especialmente fácil para el pastor parcializarse. Sin embargo, cuando un pastor se parcializa, él o ella se vuelven adversarios del otro lado en disputa, eliminando la oportunidad de trabajar redentoramente con todos involucrados.