El Dr. Jorge León (op. cit., pág. 28) habla de los desencuentros entre las creencias y práctica cristiana y las ciencias médicas, psiquiátrica, psicológicas, etc., por muchos años. Pero reconoce que esto se está superando tanto del lado de las ciencias como de la fe, están empezando a respetarse y saber que tienen competencia, que se pueden complementar. Afirma que se abren las puertas al diálogo interdisciplinario.
“Partiendo de un enfoque empírico, nos encontramos frente al hecho de que las personas que más a menudo causan serios problemas y situaciones difíciles en las congregaciones cristianas son, por lo general, hermanos fieles que no quisieran actuar de la manera que lo hacen. … La ayuda se debe extender tanto desde el punto de vista de los recursos de la fe cristiana como de la consideración de los factores psicológicos que están involucrados.” (León, Jorge, op. cit., pág. 31)
Muchas veces se han visto casos de personas que con una serie de entrevistas psicológicas clarifican su problemática, que luego podrá tratar pastoralmente y con los recursos de la fe.
Hay conceptos de psicología –como consciente, inconsciente, represión, etc.– que en general ya no se discuten, porque son descriptivas de modalidades de las personalidades. El consejero pastoral no tiene herramientas técnicas como para ayudarle a la persona a sacar a la luz las cuestiones que le están trayendo problemas.
Las personas tienen problemas o se encuentran en situaciones de crisis, que son consecuencias de decisiones erróneas –y otras francamente de pecados–, que tienen sus consecuencias. Pero no siempre es así, tiene que ver con lo relacional, con cuestiones no tratadas por años como conflictos personales, etc. No es ya extraño decir que esas cuestiones se manifiestan de diversas maneras, incluso a través del cuerpo con diversas enfermedades. Los conceptos de pecado, fe, guía de Dios, etc., no entran en la consideración de las teorías psicológicas, como tampoco de los médicos, pero si dentro de profesionales que son cristianos o al menos respetuosos de las creencias de las personas.
Hay cuestiones emocionales que las personas tienen ‘en carne viva’, pero hay otras donde el mecanismo de represión ha realizado su labor, la persona sufre, tienen conflictos, etc., pero no sabe a qué se debe. Es cierto que Dios puede manifestar su origen en una entrevista pastoral, pero el Señor no es esclavo de una manera de actuar. Él usa instrumentos que aún son considerados extraños a él, porque es soberano. Es verdad que como líderes responsables, no vamos a sugerir a ciegas a alguien, sin tener referencias que lo avalen.
Afirmar que la psicología es enemiga de la religión o de la fe, es al menos una lectura simplista o desactualizada. Es cierto que no se trata de “modas”, sino que hace décadas atrás, había muchos prejuicios de ambos lados, las opiniones que se emitían estaban en general teñidas de estas cuestiones. Estos prejuicios se pueden relacionar en principio con: que cada uno habla del otro desconociendo la otra realidad, que muchas veces se engloba “la religión” por la postura de una institución, como así mismo de “la psicología”, en base a la opinión de un exponente. Lo peor es la generalización basada en la ignorancia del otro.
Si bien se habla de psicología en singular, es evidente que hay varias escuelas con enfoques teóricos y prácticos diversos, en cuanto a cómo leer, interpretar y tratar las cuestiones emocionales. En principio, porque no es una ciencia exacta en el enfoque de la mayoría de las escuelas, ni se pretende que lo sea.
Otra cuestión es que cada vez que se menciona a la psicología, se relaciona solo con Freud. Por esto se afirmaba que es una cuestión desactualizada. Porque no solo Freud fue trabajando sobre sus teorías y propuestas por más de cuarenta años; cada vez que se lo menciona, habría que indicar a que época del desarrollo de sus trabajos se refiere. Además, si bien fue uno de los precursores, no fue ni el primero, ni fue el único. Por supuesto, fue el iniciador del psicoanálisis, pero aún en esta línea hay variantes en cuanto a la teorización y práctica.
Por lo tanto, en psicología hay diversidad de enfoques, porque las modalidades de lectura e interpretación de los fenómenos son particulares. Como en cualquier disciplina que tiene que ver con las personas, se reconoce que en esta –en cierta medida con más razón–, no solo tiene importancia lo que sustenta, sino también la personalidad y ética del profesional.
Hoy en día, la inmensa mayoría de los cristianos no pone en duda la importancia de la medicina y el uso que se hace de ella. Afirmar esto, no es desconocer el obrar de Dios. Ante cada consulta, se pone en primer lugar al Señor. El es soberano, puede evitar que se pase por todo el proceso médico, porque actúa milagrosamente. Pero lo hace también a través de la intervención de la medicina en el tratamiento de cualquier afección. Se han cometido excesos desde los extremos. Por ejemplo: el cristiano que cree que Dios solo está encasillado para cuestiones “espirituales”, que los milagros no son para la actualidad, etc. Entonces se entrega a las manos de la medicina, en forma incondicional, sin considerar que el Señor está en control de todo esto. Como también están aquellos, que aún en este momento, retardan la consulta médica, esperando que el Señor actúe milagrosamente. Esto ha llevado a poner en riesgo la vida de alguna persona o directamente a la muerte.
Por lo tanto, el consejero pastoral tendrá sumo cuidado en saber a quien sugiere la derivación. Esto no va en desmedro del ministerio de la consejería pastoral, sino que hay profesionales –sean médicos, psiquiatras, psicólogos, psicopedagogos, asistentes sociales, abogados, etc. que pueden tratar parte del problema que aqueja a la persona en atención. Es importante que las personas o el grupo que estén a cargo de este ministerio, tengan a mano previamente los recursos disponibles en la congregación, en la comunidad, etc.
El otro aspecto de las derivaciones, es saber que el consejero no se desentiende de la persona. Tendrá que estar al tanto de cómo va el proceso, sea médico, legal, etc. y seguir asistiendo paralelamente a la persona espiritualmente.

Si uno se acerca a las ciencias de la salud con prejuicios y emitiendo opiniones desde la ignorancia de los temas, en vez de hacerlo con cuidado como todo emprendimiento humano, no se debe sorprender que desde las ciencias haya exponentes que critiquen cuestiones de la fe cristiana, muchos de ellos también desde el desconocimiento. Así como ellos ponen en una misma bolsa las problemáticas de las instituciones religiosas, los casos de manipulación de líderes, el manejo del dinero, de lo que se ve en la mayoría de los exponentes de las iglesias en los medios de comunicación, muchas veces desde la fe, se hace lo mismo.
Se acuerda con MacArthur en “que las Escrituras son el único recurso digno de confianza al que podamos ir para la solución de nuestros problemas espirituales”. (Salmo 119.9, 24, 98-100; 2 Timoteo 3.16-17). Esto no excluye utilizar otros recursos que se pondrán bajo la dirección del Señor.
Pero también es verdad que, dado que los creyentes están en un mundo donde el pecado ha hecho estragos, tanto en lo personal, como en lo familiar, en lo social y mundial, se ha perjudicado el cuerpo y las emociones. Está todo tan entretejido con las consecuencias del pecado, que se sufre no solo por los propios, sino por las generaciones, los del contexto, etc.
MacArthur es muy drástico en cuanto a los profesionales de la salud, presentándolos como que su único interés es ganar dinero. Si bien es verdad que en algunos de ellos será así, no lo es en muchos otros. Cobran porque si esa es su profesión, de eso depende su sustento.
En el contexto de Argentina, están las consultas a los profesionales que pueden hacerse pagando un arancel, para ser atendidos en sus consultorios privados. Pero también están las posibilidades de quienes tienen obra social y prepagas, donde es cierto que el tiempo es más acotado, pero se puede tener atención profesional. También, hay congregaciones que arman grupos de profesionales que donan parte de su tiempo para atender y asesorar.
Tal vez este es el lugar para hacer una aclaración, sobre algo que no está en el conocimiento de muchos. Los psiquiatras, por lo menos en Argentina, tienen como preparación básica ser médicos y luego hicieron la especialidad en psiquiatría. Como médicos, son los que están habilitados para recetar medicamentos en caso de ser necesario. No así los psicólogos, que son licenciados en Psicología, pero a quienes no se les requiere ser médicos previamente. Hay que ser cuidados, porque algunos se habilitan a sí mismos para indicar medicamentos y en algunos casos de medicinas alternativas, pero esto no es legal.
Tal vez sea importante delimitar las áreas de alguno de las especialidades mencionadas, dado que muchos pueden no haber tenido acceso a esto:
.. Médicos: Son profesionales con profundo conocimiento sobre el cuerpo humano sano y enfermo, con el fin ayudar al cuerpo enfermo y prevenir enfermedades. Comprende la estructura del hombre como para advertir, diagnosticar y tratar enfermedades y patologías. Los hay clínicos generales, que son a quienes en general se consulta en primera instancia, quien derivará según haya necesidad a distintos especialistas: cardiólogos, neumonólogos, alergistas, neurólogos, etc.
.. Psiquiatras: Estos médicos que luego se han especializado en trastornos emocionales. La formación de psiquiatras clínicos capacitados para desarrollar su actividad en el campo de la prevención, diagnóstico, tratamiento de la perturbación, desajustes o alteraciones de la conducta humana. Estos en Argentino son los únicos habilitados para medicar psicofármacos.
.. Psicólogos: Se han preparado para el conocimiento de la mente humana y su funcionamiento con el objetivo de identificar y entender los procesos mentales y sus disfunciones, que permitan el seguimiento del paciente. Esto se hace a través entrevistas personales, según el tiempo necesario en cada caso. En Argentina, se los matricula en el Ministerio de Salud, quién los habilita como profesionales reconocidos de la salud.
Hay muchos cursos en este momento que tienen que ver con la asistencia de las personas y sus problemáticas: consejeros, terapeutas, psicología social, etc. pero los que han estudiado en instituciones reconocidas por el Ministerio de Educación, hay que asegurarse de que estén matriculados como servidores de la salud, esto significa que trabajan con el aval del estado.
..Abogados: Son los profesionales capaces de construir una visión integral y crítica de los conflictos, con facultad de interpretación, comunicación escrita y oral, defensa y negociación. Son los que orientan en las distintas problemáticas, desde el punto de vista legal. Estos atienden no solo en sus estudios personales, sino que lo hacen en instituciones. Son muy importantes para que el aconsejado consulte cuando se trata de violencia intrafamiliar, vecinal, separaciones, manutención de los hijos, etc.
..Mediadores: Han realizado carreras de carácter interdisciplinario que tiene por misión el desarrollo de capacidades, conocimientos e instrumentos para responder a las necesidades actuales en el vasto campo de la administración de conflictos, la negociación, la mediación y la administración y gestión de las relaciones humanas de las empresas. Son los que han recibido preparación específica para trabajar con personas en conflictos, es la instancia anterior a iniciar un juicio. Esto está legalizado en la Argentina. En realidad los abogados son los habilitados para ejercer estas mediaciones, en general lo hacen respaldados y ayudados por equipos interdisciplinarios integrados por psicólogos, psiquiatras, asistentes sociales, etc.
.. Asistente social: Son profesionales que están preparados para tener consistencia y determinación a la hora de actuar en el campo de la asistencia social para la solución de las problemáticas humanas en sus diversas manifestaciones. También se orienta a crear un asistente social, capaz de identificar, reconocer y estudiar esas problemáticas, entender sus causas y consecuencias y actuar sobre la raíz del problema, atendiendo y conteniendo a las personas implicadas.
Es verdad que ninguna ciencia, cualquiera sea de la que se trata, puede dar elementos para cambiar la vida de un hombre en su profundidad, como sí lo puede hacer la fe en el Señor Jesucristo. De cualquier manera, hay ciertas profesiones que son aliados del aconsejamiento pastoral, porque brindan elementos que, según el caso, la persona o grupo necesitan. Por ejemplo, una cuestión sería recibir a alguien que viene a contar que ha sufrido un episodio de abuso sexual en su niñez, que aun siendo ya mayor no logra superar. Aquí se trabaja pastoralmente y en algunos casos con la cooperación de un psicólogo. Pero si es que el niño, adolescente o mayor, está viviendo en un contexto de abuso sexual reciente o en el momento, hay que introducir a personas especialistas en lo médico, en lo legal, incluso tener la orientación de un asistente social.
Hay mujeres, en menor medida hombres también, que están sufriendo violencia intrafamiliar, algunas dirigidas a ella/el o incluso a sus hijos, de parte de su esposo/a. Por supuesto, que el consejero no va a propiciar el divorcio de nadie, pero en este caso se plantea una cuestión ética, en el sentido de que hay que buscar el menor mal posible. Las personas tienen que ser protegidas; los consejos desde el sentido común no son suficientes. Necesitan el asesoramiento legal, cómo hacer una denuncia para que sea tomada en cuenta en las comisarías. Con relación a lo legal, si amerita buscar la exclusión del hogar del violento. No hay que cerrar los ojos a esto, que está ocurriendo no solo en hogares no creyentes, sino incluso, aunque en menor medida, en algunos cristianos.
Hace unos años, una hermana acudió al pastor de su congregación a fin de obtener orientación, dado que su esposo, que pertenecía a una fuerza armada, cuando volvía a su casa era tremendamente violento no solo con ella sino con los hijos, tanto verbal como, en ocasiones, físicamente. El pastor le respondió que no iba a admitir que ella hablara mal de su esposo, que según su perspectiva era un hermano fiel de la congregación. Es cierto que no sería bueno actuar solo en base en lo que relata la persona que va a consultar, pero con ayuda de otros profesionales se puede confirmar o descartar, jamás dejar sola a la consultante en este caso. Solo baste decir, que la mujer consultó con otros profesionales, pero su temor a encarar decisiones, hizo que el esposo al saber qué otros sabían del tema atenuó en algo su violencia. Luego terminaron viviendo con una fachada de que la familia “normal”, pero ellos dejaron de vivir como esposo dentro de su misma casa.
“Algunas de las situaciones mencionadas pueden conducir a los pastores a reconocer la necesidad de acudir a otras instancias y recursos como las autoridades civiles, instancias defensoras de la mujer, psicólogos, psiquiatras o abogados. Cuando escribo esto no me siento incómodo pues recuerdo que la Palabra nos recomienda resolver ciertos problemas dentro del ámbito de la congregación. Pero hay algunos que obligan a salir de la iglesia para buscar ayuda. Esto implica que el pastor en el día de hoy debe tener conocimiento y estar de algún modo conectado con estas instancias. Dichosamente, en el mundo evangélico iberoamericano actual se encuentran muchos profesionales a quienes acudir en situaciones como las descritas. Muchas iglesias tienen servicios de consejería legal y psicológica que son aliados del pastor en su labor para los hermanos, a la vez que pueden brindar un valioso servicio a la comunidad.” (Barrientos, A. (s/f) Aspectos conflictivos de la consejería actual. Disponible en: http://www.desarrollocristiano.com/articulo.php?id=740)
Hay congregaciones pequeñas o que están insertas en poblaciones donde no se cuenta con profesionales cristianos, pero si el consejero está como derivador, debe tomar contacto con los profesionales para saber cómo derivar. Le proporciona un apoyo importante y serio. También, en algunos casos, hay que apelar a los grupos familiares, sociales, etc., que rodean a la persona.
Los grupos sociales a los cuales pertenecen los individuos, y éstos con frecuencia estos coinciden para formar una red de grupos. Cada individuo, de hecho está formando parte de diversos grupos, por ejemplo: de una familia, de un vecindario, de una iglesia, de un ambiente de trabajo, de un grupo de estudio bíblico, o de otro grupo pequeño de amistades. Los sistemas o redes pueden ser causa de estrés o tensión personal, pero cada uno de ellos puede también proveer ayuda en tiempos de necesidad. En un estudio, los investigadores trataron de descubrir por qué algunas personas se angustian por los cambios importantes de la vida mientras que otras parecen recuperarse muy rápidamente. Las personas que se ajustan mejor a los cambios son aquellas que tienen una variedad de relaciones sociales. Hay seis formas de ayuda que toda persona necesita ocasionalmente:
(1) Ayuda material, en forma de dinero, comida u otros objetos.
(2) Asistencia física, que puede incluir ayuda para proveer transporte, cortar el césped, escribir una carta, empujar una silla de ruedas o colaborar en otras tareas.
(3) Guía, que consiste en ofrecer consejo o sugerencias prácticas.
(4) Ser escuchado mientras expresa sentimientos, preocupaciones personales, frustraciones y temores.
(5) Retroalimentación, dando a las personas información acerca de ellos mismos.
(6) Participación social, que incluye la conversación informal, el descanso y la distracción temporal lejos de las condiciones difíciles y demandantes.